Vicky Dávila, una periodista al servicio del poder

La periodista de Semana practica un concepto equívoco del noble oficio del periodismo.

Opina - Medios

2020-06-24

Vicky Dávila, una periodista al servicio del poder

Columnista:

Andrés Villa

 

Victoria Eugenia Dávila Hoyos, Vicky Dávila, podría decirse que se formó periodísticamente en RCN —que fue su casa por 17 años— y donde, además, fue la directora de La FM, emisora del canal.

Es preciso saber esto para entender, con qué clase de periodismo, Vicky creció y aprendió a promulgar. El Canal RCN, sin duda, hoy ha perdido credibilidad y audiencia, el precio que está pagando por ejercer un fuerte sesgo en favor de las políticas e intereses del uribismo.

De hecho, en 2013, Salvatore Mancuso y otros paramilitares señalaron que RCN tuvo “complacencia con el accionar de las autodefensas” por transmitir entrevistas que mostraban a Carlos Castaño Gil como “el líder de la lucha contra la subversión”.  

Es claro que, este canal sufre de fuertes cuestionamientos en su contra. Vicky Dávila, por su parte, no se quedó atrás y en 2016 sería protagonista de un polémico episodio tras hacer público, en La FM, un video de una conversación íntima entre un policía y un exviceministro con el afán de denunciar una red de prostitución al interior de la Policía, conocida como la “Comunidad del Anillo”.

Lo cierto, es que el video solo demostraba el deseo sexual entre dos hombres, pero no aportaba nada a la investigación periodística. Razón por la que Vicky fue catalogada de amarillista y de no tener ética, a tal punto que, fue obligada a presentar la renuncia de su puesto y quedarse unos meses sin trabajo.

No es la única vez que la señora Dávila ha puesto en cuestión su profesionalismo, el 18 de julio de 2014 durante una emisión en La FM, Vicky sostuvo una pelea con el entonces director de la Aeronáutica civil, Gustavo Lenis, a quién lanzó preguntas con juicios de valor y provocaciones que desataron una discusión en la que, inclusive, llegaron a tratarse de payasos. Penoso.

Sin embargo, el pasado 11 de febrero, Vicky y Hassan Nassar, jefe de comunicaciones de Presidencia, representaron un vergonzoso momento para el periodismo colombiano, puesto que, la comunicadora perdió los estribos y embistió a su entrevistado: “inepto”, “patán”, “lambericas”, “tipejo peludo”, “lagarto”, “fracasado”, “cobarde”, “tarzán” y “payaso”, fueron solo algunos de los insultos que expresó la periodista de Semana contra Nassar.

Seguramente no será el último bochornoso espectáculo para Vicky Dávila, pues eso es lo que ella representa, un miserable periodismo de afanes y chivas que descuidan la calidad y la ética de la noticia, como alguna vez lo expresó Gabriel García Márquez.

Por ende, es razonable pensar que Vicky practica un pobre periodismo de clics, así como Semana que no lamentó la situación, sino que promovió un video exclusivo de la escandalosa discusión en su canal de YouTube con el título “El enfrentamiento entre Vicky Dávila y Hassan Nassar”. Por supuesto en busca de más clics. Desagradable.

 

Al servicio del poder

No hay que ser fieles seguidores de la carrera periodística de la señora Dávila para darse cuenta del erróneo concepto que maneja de este humilde oficio. Basta con leer ¡Vice, siga adelante!, y El plan contra Uribe, unas de sus últimas columnas de opinión, para comprender que ella está profundamente identificada con el uribismo y que está dispuesta a defenderlo aunque sea impopular hacerlo.

Claro, Vicky niega ser uribista, pero en los dos artículos mencionados puede identificarse claramente su inconformidad con el Acuerdo de Paz, su profundo odio por el Partido FARC, su contrariedad con el Gobierno Santos; incluso, insinúa que Uribe es traicionado, es odiado y es un perseguido político al que quieren meter preso a toda costa, y lo alaba diciendo que cuando llegó a la Presidencia salvó a Colombia de las guerrillas y los paracos.

¿No son acaso posiciones uribistas? ¿No son estas las consignas que defendería un militante o simpatizante del Centro Democrático?

Cabe aclarar que, ella puede gustar de cualquier ideología política, eso no está mal. El problema es utilizar el periodismo para defender a Marta Lucía Ramírez, a Uribe Vélez o cualquier otro funcionario público o partido político ya sea de izquierda o de derecha, este oficio no está para eso.

El periodismo es un contrapoder, señora Vicky, su labor como periodista es incomodar a los poderosos, investigarlos y publicar la información para que la gente la conozca. Su deber no es defender ni enaltecer políticos; sino proteger el derecho de la ciudadanía a recibir información real y veraz.

Vale la pena citar este fragmento de la columna “La sencilla tarea del reportero” de Daniel Coronell, en la que precisa mucho mejor el oficio periodístico:

“El periodismo, cuando es genuino, debe ser un contrapoder. El periodista está para averiguar lo que no le conviene al poderoso y publicarlo. Para difundir lo que le conviene están las oficinas de prensa que son centros de propaganda. No estamos para felicitar funcionarios, ni para justificarlos, o desestimar las denuncias en su contra. Nuestra labor es preguntar lo que la gente necesita saber”. Pertinentes palabras de Coronell.

Era de esperarse que ante la publicación de semejante adulación de columnas que escribió la señora Dávila, sin argumentos y solo opinadera, pues la gente reaccionara con indignación y rechazo. Además, la difusión del artículo por mensaje de texto y correo electrónico sin autorización de las personas, desató aún más su enojo.

Lo correcto era que Vicky explicara por qué su columna recibió este beneficio de la empresa Infobip y quién lo pagó. Pero no, por el contrario, la comunicadora en su último texto “La banda del pajarito” arremetió ferozmente, y como buena uribista, señaló de sicarios a los que la cuestionaron en redes sociales por defender a la vicepresidenta y a Uribe Vélez.

Decisión totalmente desacertada, hay que recordarle a la periodista de Semana que ella escribe para las personas y, por lo tanto, sus artículos están expuestos a la lectura crítica, de manera que los lectores están en todo su derecho de opinar en favor o en contra de lo publicado.

Victoria Eugenia cree ser dueña de la verdad y sale a denunciar públicamente y, sin pruebas, una supuesta banda de sicariato moral. ¿Dónde está el criterio periodístico? ¿Dónde está la investigación?

Nada puede esperarse en materia periodística de Vicky Dávila, porque lo único que ha demostrado, aparte de los escándalos, es alabar y defender al uribismo; mientras avergüenza a sus profesores, y al mismo Juan Gossaín de ser periodista.

 

Fotografía: cortesía de Semana.

( 1 ) Comentario

  1. Esa señora tiene de periodista lo que yo tengo de marciano! Así de simple.

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Andrés Villa
Estudiante de Comunicación Social - Periodismo en la Universidad Pontificia Bolivariana de Bucaramanga. Periodista del Periódico Plataforma (UPB) y productor del programa radial ¿La Mermelada? de la emisora universitaria Estación V.