Una élite que escondió vidas en fosas comunes

La Comuna 13 de Medellín ha sido uno de los símbolos más poderosos —de la ciudad y de la sociedad antioqueña— de los alcances de la barbarie.

- Región

2022-11-15

Una élite que escondió vidas en fosas comunes

Columnista:

Esteban Restrepo

 

La desaparición forzada, dentro de los hechos victimizantes, es uno de los más dolorosos en el marco del conflicto armado porque priva a la familia de la posibilidad de hacer el duelo por su ser querido y mantiene una incertidumbre sobre los hechos, su paradero y las posibilidades de recuperar, por lo menos, sus restos mortales. El conflicto armado está lleno de oscuridades, sobre todo, cuando ha habido grupos políticos y económicos que se benefician de mantener literalmente bajo tierra la verdad sobre los hechos que lo configuraron.

Aunque las élites económicas y políticas de la ciudad, que se han favorecido de la sinuosa línea entre la violencia y el poder político, han construido retóricamente una imagen de «todo está bien» en Medellín, negando y barriendo bajo la alfombra los gravísimos hechos asociados al conflicto armado que ocurrieron en la ciudad; una visión alternativa de Medellín y Antioquia ha significado defender la verdad como derecho ciudadano, para construir memoria, mirarnos por fin a los ojos y poder seguir adelante, construir sin olvidar.

Construir el futuro desde la memoria

La Comuna 13 de Medellín ha sido uno de los símbolos más poderosos —de la ciudad y de la sociedad antioqueña— de los alcances de la barbarie, el único resultado de los años del uribismo en el poder; después del exterminio, la desaparición y, el dominio paramilitar, vino el negacionismo, además de convertir a la ciudad y al país en una fosa común, se dedicaron a negar la existencia del conflicto y a administrar con desidia para evitar a toda costa que floreciera la verdad.

Para hacer trizas la paz solo hace falta quedarse quietos, la paz es una obligación positiva del Estado que implica acciones, y el uribismo cumplió su promesa a nivel nacional y local haciendo el menor esfuerzo posible para cumplir los designios del acuerdo de paz y evitar el cumplimiento de sus responsabilidades con las víctimas. No obstante, ante la ineptitud de ese Estado queriendo hacer trizas la paz, la resiliencia de las víctimas siempre ha sido más activa, más insistente, más valiente.

En La Escombrera de la Comuna 13 —lugar emblemático de la barbarie que atravesó la ciudad— fue el valor de las víctimas el que derrotó el negacionismo para desenterrar la verdad. El 10 de noviembre de 2022 será un nuevo hito para la paz en Colombia, será recordado como el día en el que se concretaron los resultados de la resistencia contra el olvido, y se comenzó a desenterrar la verdad para constituirla en patrimonio de todos.

 

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Esteban Restrepo