Un paro nacional que pretende profundas reformas sociales, ¡De eso te hablamos viejo!

No hay ninguna razón económica, política o filosófica por lo cual deba aceptarse en la actualidad la bárbara pretensión del neoliberalismo de reducir el Estado a una empresa.

Opina - Economía

2020-01-23

Un paro nacional que pretende profundas reformas sociales, ¡De eso te hablamos viejo!

Columnista: José David Lozano

 

Los colombianos parece que fuéramos testigos de una tragicomedia sin fin, de esas que creemos que solo existen en las novelas o en las ‘tablas’ del teatro; pero no, es una realidad, el Gobierno actual no tiene rumbo, su aritmética política solo está diseñada para beneficio de unos pocos empresarios y olvida el bienestar general de todos los colombianos; es de tal índole que el presidente Iván Duque no ha tenido la sensatez de escuchar e implementar las exigencias del paro nacional, un paro que no solo es justo, es necesario para todos los colombianos, y es necesario por dos razones fundamentales:

  1. Porque las exigencias son justas, máxime si se tiene en cuenta los padecimientos ocasionados por el auge del ‘capitalismo salvaje’ en el país desde hace 30 años.
  2. Porque solo el Estado puede resolver un problema crucial para una sociedad tan carente como la nuestra, que requiere un inevitable y profundo gasto social.

Hay que recordarle al presidente Iván Duque que no se trata de ser el presidente más joven e implementar las mismas prácticas políticas de los presidentes más viejos, porque eso no genera ninguna transformación y menos un “dialogo popular” para promover una economía naranja, los colombianos ya estamos agotados con la misma filosofía del Estado Mínimo aplicada por tres décadas seguidas; esa misma filosofía que profundiza la privatización de las empresas públicas, la desregulación de la economía y la flexibilización laboral.

Y es que a partir de ese momento se ha entendido y reconocido el papel insoslayable del Estado de Bienestar para mantener la cohesión social.

Aunque es lógico que su elección como presidente fue para mantener el “status quo” en este país, no sobra recordarle que no hay ninguna razón económica, política o filosófica por lo cual deba aceptarse en la actualidad la bárbara pretensión del neoliberalismo de reducir el Estado a una empresa.

Y es precisamente por eso que las calles se han llenado de dignidad, se han llenado de reclamos, de arengas, de folclor, de colores, de jóvenes, de adultos, de ancianos y de esperanza ante un gobierno que no mueve un dedo para modificar los caminos de un Estado que no debe seguir transitando por ese trayecto del ‘capitalismo salvaje’.

Y como un ejemplo muy simple, voy a traer a colación el acuerdo comercial del TLC con EEUU, firmado en 2007 pero implementado en el 2012, un TLC que solo le ha traído perdidas en la balanza comercial a Colombia. Y eso es inaceptable para un país que busca desarrollo y equidad respecto a los altos niveles de pobreza y pobreza extrema.

¿Acaso EEUU primero no satisface su demanda interna y luego lo que hace es exportar sus excedentes de producción? ¡Claro! Es la lógica de un país que entendió hace décadas como es la forma de desarrollar su agro y brindar bienestar a su población, priorizando unas drásticas políticas de protección.

Ahora bien, el país entero le pide al presidente Duque que deje su ego a un lado y se siente a negociar, pero desencadenando decisivos, profundos y reales cambios que impacten en la transformación entorno a la nueva cuestión social del país, esa nueva cuestión social que pide a gritos dirigentes sensatos que escuchen, estén en sintonía con el nuevo país, y con una amplia sensibilidad social.

Y es que debemos aprender de los regímenes escandinavos que han sido los que más se han centrado en la equidad de derechos sociales como valor legitimante del Estado, y por lo tanto es la preservación de los mayores grados posibles de igualdad y el determinante principal de sus respuestas a la nueva cuestión social, contrario a las teorías minimalistas, en donde se prioriza al mercado como la manera más eficiente y justa de organizar la división del trabajo y el intercambio económico.

Para terminar es preciso preguntar qué es y como se explica la llamada “economía naranja” del presidente Duque, porque si consiste en las nuevas tecnologías, la salida de las plataformas tecnológicas de transporte es un fracaso de esta iniciativa de gobierno.

¡Presidente Duque, te hablamos de comenzar a gobernar con ideas propias, viejo!

 

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José David Lozano
Mercadólogo, Cs Económicas, Posgrado en Desarrollo local, territorial y economía social, Especialización en Estudios Políticos, Candidato a Mg en Gobierno, Animalista y Vegetariano.