¿Sueñan los uribistas como ovejas eléctricas?

«Duque, afirmó que no gusta de la ciencia ficción refiriéndose a la serie Matarife, lo que no tiene sentido, como nada en él. Igual, los uribistas no captan las referencias cinematográficas o literarias, ellos no leen libros. De hecho, ni siquiera leerán esta columna: los uribistas no saben leer, por eso viven en Polombia».

Opina - Política

2020-08-10

¿Sueñan los uribistas como ovejas eléctricas?

 

Columnista:

Óscar Perdomo García 

 

Colombia, a pesar de su escasa inversión en ciencia y tecnología, acaba de demostrar la existencia de una dimensión paralela, separada de nuestra realidad. De hecho, el mismo subpresidente Duque, su máximo eternauta, la ha bautizado con el paradigmático nombre de Polombia.

Polombia es esa realidad utópica en la que viven los uribistas. Los más ingenuos, como el subpresidente mismo, creen que es una réplica de Suiza, un paraíso capitalista donde todos son estrato seis, no hay desempleo ni inseguridad y no asesinan a líderes sociales. Ese país paralelo se manifiesta diariamente en un portal interdimensional en los televisores colombianos. Allí, al COVID-19 se le derrota con emoticones y goles de narrador deportivo, y personas como Cin Ñus y Agosto Judith Lunes Martes reciben su ingreso solidario. Ah, y en esa Polombia, como lo mostró un video de la presidencia, todos son arios. Allá no existe Miguel Polo Polo; bueno, acá tampoco.

Sin embargo, la detención del ‘Matarife’, perdón, del senador Álvaro Uribe ha abierto brechas entre nuestra realidad y la paralela Polombia. Gracias a esta noticia, muchos uribistas han experimentado alucinaciones, confundiendo el país auténtico con delirios dementes. Por ejemplo, algunos aseguran haber visto multitudinarias manifestaciones de apoyo al presidiario, digo, expresidente Uribe; pero los que «sí» vivimos en Colombia, apenas hemos notado un par de decenas de idiotas útiles con banderas o un desfile de camionetas estilo traqueto. La única conexión de estos orates con la verdad es que piden la pistola cuando alguien se acerca con un argumento.

Otros habitantes de ese espacio alternativo afirman que armarán una guerra civil para liberar a Uribe. Debe ser una Polombia estilo Mad Max o Waterworld, quizá con los Bonos de Agua de Carrasquilla, porque en nuestra realidad solo han aparecido algunos trinos amenazantes de unos subnormales con complejo de inferioridad y armas a fin de tratar de ocultarlo. A propósito, parece que ese complejo es muy común en el inframundo uribista, pues otros «oligofrénicos» dijeron que iban a despedir a sus empleados que no idolatraran al preso, quizá Morlocks o una raza que ni H.G. Wells habría imaginado.

Aún no se ha investigado mucho sobre esa otra dimensión. Aparentemente, en ella existen fenómenos psíquicos nefastos como el castrochavismo, sociedades malignas al igual que el Foro de Sao Paulo y acuerdos secretos firmados en La Habana. Sus científicos han desarrollado el rayo homosexualizador y el chip comunista, inoculado por médicos cubanos. Las leyes de la naturaleza también varían en Polombia: las avalanchas son causadas por las FARC, y las ranas y chicharras cantan «Uribe, Uribe, Uribe…» Una diferencia enorme, pues en Colombia los cantos suelen decir «Uribe, paraco, el pueblo está verraco».

Pero, el peor villano de esa entelequia es un tal Petro, ser sobrenatural capaz de controlar las abejas y que ha amasado una enorme fortuna con las contribuciones de tres profesores. Este villano, controla Venezuela, Cuba y la Unión Soviética, que en esa dimensión aún existe, según una de sus más inteligentes representantes. Él encabeza una suerte de liga de la injusticia llamada “La Izquierda”, culpable de todos los males de esa realidad, aunque, como acá, nunca ha llegado al poder. Es bastante contradictorio, lo sé, pero parece que quienes viven en Polombia tienen un doblepensar superior al imaginado por George Orwell.

Aun cuando la mayor diferencia de Polombia con la realidad es que allá, Álvaro Uribe, no es un político corrupto, fundador de grupos paramilitares, chuzador de opositores, responsable de falsos positivos y promotor de masacres con criterio social ni está detenido por pagar sobornos a testigos; de hecho, los sobornos no se llaman así, sino «ayudas humanitarias». Quienes creen en ese mundo feliz tipo Aldous Huxley, empezando por Duque y las huestes del Centro Democrático, deliran que su Uribe es un héroe impoluto, un libertador comparable con Simón Bolívar; muy distinto al nuestro, comparable con Pablo Escobar.

No se preocupen por esa dimensión paralela y sus alucinantes manifestaciones. En Polombia, del mismo modo que en la novela de Ray Bradbury, los libros y el intelecto son prohibidos. Casi todos sus habitantes son de muy escaso entendimiento, no pueden hilar una frase coherente y suelen llenar los espacios vacíos de su mente y su voz con palabras como «comunismo», «mamerto» y otros vocablos que no comprenden, pero repiten llenos de odio, cual los Daleks del Doctor Who. De hecho, la gran mayoría de sus pobladores son bots, seres imaginarios que se multiplican en las redes sociales gracias a unas bodegas pagas con dinero oficial, aunque capaces de votar por el que diga Uribe; como la inteligencia artificial Hal 9000 de Kubrick solo que, si es uribista, no puede ser inteligente.

Lo más irónico es que el descubridor de esta dimensión paralela, el autómata Duque, afirmó que no gusta de la ciencia ficción refiriéndose a la serie Matarife, lo que no tiene sentido, como nada en él. Igual, los uribistas no captan las referencias cinematográficas o literarias, ellos no leen libros. De hecho, ni siquiera leerán esta columna: los uribistas no saben leer, por eso viven en Polombia.

 

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Óscar Perdomo Gamboa
Profesor universitario y doctor en humanidades. Escritor de novelas como “Allá en la Guajira arriba”, “Hacia la Aurora” y “De cómo perdió sus vidas el gato”; así como los libros sobre caricatura “Afrografías, representaciones gráficas y caricaturescas de los afrocolombianos” y “Mil caricaturas afro en la historia de Colombia”.