Sobre el abuso y otros males

El no dejar al pueblo hablar ha provocado años de tragedias, tal parece que querer hacer respetar los derechos es un delito del que hay que cuidarse; definitivamente un país donde no hay derecho a denunciar está condenado a vivir en anhelos de justicia.

Opina - Sociedad

2019-10-10

Sobre el abuso y otros males

Autora: Tatiana Barrios

 

La corrupción es un tema que en este país jamás descansa, la pérdida de fe en las instituciones no ha sido fruto de la paranoia social o la exageración de unos cuantos, hemos perdido la fe porque la historia nos ha demostrado cómo juegan con los recursos del Estado y cómo “la malicia indígena” de los funcionarios ya se encuentra en nivel avanzado.

Lógicamente la historia de corrupción posee un material extenso y tiene un capítulo nuevo todos los días. En estos últimos días salió a la luz el caso de la Universidad Distrital de Bogotá por un desfalco de aproximadamente diez mil millones de pesos que serían recursos destinados para el funcionamiento de la universidad.

Posterior a esto los estudiantes iniciaron plantones para protestar por la situación de corrupción presentada, sin embargo, actuando cual régimen militar ingresaron tanquetas del ESMAD con el fin de disipar la protesta que llevaban a cabo. Lógicamente, un poco más tarde, devino el caos y son varios los heridos en los disturbios.  

¿Indignante, no? Robados, ¿no cree usted que las personas contra las que cometen tal atropello tienen derecho a denunciar? Espero y su respuesta sea sí, es lo más lógico estando en un sistema “participativo, democrático y con pueblo soberano” donde se supone que el ciudadano tiene derecho a la protesta y a reclamar de forma pública.

Pero como todo eso suena muy lindo y aquí la norma es letra muerta, la realidad que nos golpea es totalmente diferente, el respeto por los derechos del pueblo no existe, y si bien está plasmado dentro de nuestra Constitución, aquí la fuerza y la represión reinan más que mil artículos.

El no dejar al pueblo hablar ha provocado años de tragedias, tal parece que querer hacer respetar los derechos es un delito del que hay que cuidarse; definitivamente un país donde no hay derecho a denunciar está condenado a vivir en anhelos de justicia, considerar desadaptados y enviar tanquetas a los jóvenes que hacen un plantón para exigir respeto al alma máter demuestra el miedo que se le tiene a que alguien levante su voz, el miedo que le tiene el gobierno a que los jóvenes se movilicen.

Aunque ciertamente, no es cuestión solo del Gobierno, la opinión pública no se queda atrás. Es impactante ver comentarios de tantas personas que apuntan sus dedos hacia los estudiantes, es de conocimiento general que el ser de la pública te da fama de “revoltoso” a nivel nacional, pero antes de los señalamientos, antes de realizar comentarios cargados de violencia, como los que usualmente vemos en redes sociales, nadie se detiene a ver las causas de las protestas y lo que ha motivado a toda una comunidad estudiantil a denunciar; es de sabios escuchar antes de hablar, pero no creo que esa sea la filosofía manejada en este país que nos ha mostrado la promiscuidad de sus opiniones sin argumentos contundentes.

Tampoco ignoro los actos posteriores de vandalismo que fueron propiciados y mucho menos justifico tal situación, pero hay que reconocer que el oprimir y obligar el ingreso de la Fuerza Pública no es una forma de conciliar con quien hace la denuncia, es más bien una forma de aumentar la llama de rencor que guarda la juventud colombiana contra todo el Estado por negligentes, corruptos y abusivos.

Ojalá no nos cobre caro la vida tantos atropellos al estudiantado y dejen de usar la fuerza para resolver todos los problemas que se presentan, bastante se ha demostrado a lo largo de los años que la opresión trae consigo muchos más problemas, y al mismo tiempo, el alcance que un joven puede tener cuando se trata de defender lo que le pertenece, y más si hablamos de estudiantes que luchan motivados por proteger lo que le pertenece a un pueblo entero que ha sido víctima de abusos hace años.

 

 

Foto cortesía de: El Tiempo

 

 

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Tatiana Barrios
Barranquilla, Colombia Estudiante de derecho de la Universidad del Atlántico. Amante de las letras y creyente de su poder