Sobre el 8 de octubre y sus teloneros

Que no se nos olvide quién es el verdadero amo y señor de toda esta patraña, el mismo que subió a Pastrana, a Uribe a Santos y, finalmente, a Duque.

Opina - Política

2019-10-03

Sobre el 8 de octubre y sus teloneros

Columnista: Julián Andrés Escobar Ávila

 

Hay una famosa frase de Marx escrita en el 18 brumario de Luis Bonaparte en la que señala: “Hegel dice en alguna parte que todos los grandes hechos y personajes de la historia universal aparecen, como si dijéramos, dos veces. Pero se olvidó de agregar: una vez como tragedia y la otra como farsa”. Álvaro Uribe parece obedecer a esta máxima marxista, surgió en Colombia como tragedia mediante su falsa idea neoliberal de la seguridad democrática y todo lo que ha devenido de ella (“falsos positivos”, proletarización de la clase media y el fortalecimiento del paramilitarismo). Ahora, parece terminar en la peor de las farsas, como hasta ahora lo podemos evidenciar a puertas del juicio más importante de la historia colombiana.

La actual figura de Uribe representa la decadencia del Centro Democrático atravesada por una evidente transformación de la opinión política de un sector en Colombia. Donde vaya, el senador Uribe se encuentra con fuertes manifestaciones que develan el inconformismo de las nuevas generaciones ante un político reaccionario y retrogrado. “O se callan o los callamos”, esta es la perfecta alocución de la tragedia por la que atraviesa Colombia en la que el miedo parece ejercer presión en las formas de concebir la participación ciudadana en una misma realidad colectiva.

Uribe apela a su séquito de “personas de bien” o, como dirían algunos politólogos, a esos herejes posmodernos que solo reflejan la decadencia moralista de un país subsumido en la violencia, pues paradójicamente, quien ejercía el miedo como política, ahora parece sufrirla, ¡vaya paradoja de la vida!, buenos “cristianos” dominados por la pequeña burguesía no hacen más que aborrecer las ideas de la juventud, cuyo mayor éxito es participar en la política colombiana como nunca antes se ha visto.

Ahora, a Álvaro Uribe Vélez se le escucha preocupado soltando algunas pistas sobre su bondadosa actuación en la historia política de Colombia, mofándose en señalar que la justicia colombiana, si lo llegará a meter preso, estaría atentando ante la sólida base democrática del país, omitiendo de que aquella “sólida democracia” no es más que un menjurje de proyectos de clases sociales oligárquicas patrocinados por el terrorismo de la C.I.A. y los gobiernos de turno estadounidense. Aun así, el senador se atreve a inferir que nos contaron mal la historia ¿o se nos olvidó el plan Colombia?

No me imagino en el peor de los casos, o bueno, en el mejor, a un Uribe detrás de las rejas, fruto de la línea de fuga de la justicia colombiana que no es más que la presión de la justicia internacional ante el patético y bochornoso escenario de hacer un tratado de paz que nunca tuvo cuerpo ni alma, culpa de un Estado oligárquico y la alcahuetería de una sociedad ignorante y llena de rencores acumulados históricamente.

Ante esta situación uno podría imaginarse al senador Mejía vociferando con su dulce voz una revuelta social, aunque ya lo decía Walter Benjamín, detrás de cada fascismo, hay una revolución fallida. ¿Qué nos querrán vender ahora que Uribe pueda estar en prisión, pagando todas sus fechorías? ¿Qué nos dirá la senadora Paloma Valencia cuando su partido político se desvanezca en el aire, ante sus ojos?

La politización de la justicia y la justicia inmersa en las nefastas actividades políticas del país son el resultado de una pugna de poderes en la que la sociedad colombiana, cuyo 30 % es de clase media y el resto exceptuando el 10 % son pobres, son quienes realmente se ven afectados. Tendrán que entender tanto cristianos conservadores, como feministas, ambientalistas, entre otros, que el antagonismo por el cual “nos disputamos esta republiqueta” no es más que un sofisma de distracción en la que la clase dirigente se está disputando el poder y necesita un factor distractor.

Y es que la pugna parece no tener fin. Cristianos empobrecidos dicen aferrarse al modelo uribista porque el país está entregado a los azares del libertinaje, la droga y la prostitución, pero ¿no son los amigos de Uribe, es decir, los dueños de RCN, quienes nos venden sus baratas narconovelas? ¿No son ellos mismos quienes elevaron la figura de Duque como el mejor gobernador del país y que ahora callan ante una evidente desgracia gubernamental? ¿No será más bien que el cinismo de los medios de comunicación es el escenario perfecto para montar esta vil obra de teatro?

Solo me cabe señalar lo siguiente, no nos peleemos más. Ni la izquierda ni la derecha se da cuenta de este método de enajenación del poder por la sociedad. Nos tienen enajenados mostrándonos un enemigo poco en común. A las iglesias y ese grupo de votantes conservadores, les señalan a una juventud rebelde y descarriada. A nosotros, la juventud, nos muestran un sector retrógrado, viejo y violento que haría cualquier cosa por tener al caudillo de caudillos en el poder.

Que no se nos olvide quién es el verdadero amo y señor de toda esta patraña, el mismo que subió a Pastrana, a Santos y, finalmente, a Duque al poder y, que hace poco, propuso a través de la “ministra” de Transporte un pago de más de 1.2 billones de pesos a las fiduciarias del grupo AVAL, cuyo jefe inmediato es el tenebroso banquero llamado Sarmiento Angulo.

Sarmiento Angulo es el verdadero enemigo, no solo de la paz de Colombia, sino del medio ambiente, de los derechos laborales, de las pensiones de nuestros viejos y, ahora, del futuro político del país ante el caso de corrupción más grande de América Latina, Odebrecht.

Uribe solo es la sombra reflejada en la caverna, salgamos de ella, observemos todos al verdadero titiritero de esta función y no solo a sus teloneros. Aboguemos por el fin de estos antagonismos o, en su defecto, tratemos de solventarlo a partir de la imperativa pedagogía de la paz. Exijamos la renuncia y la cárcel de Uribe, pero también la de Santos y Sarmiento Angulo, quienes son los otros actores encubiertos de esta tragicomedia llamada Colombia.

 

( 18 ) Comentarios

  1. ReplyMelva Figueroa Ospina

    Todo es cierto. Debe estar muy acobardado
    porque ya nadie lo respeta, se ha convertido en rey de memes. Y sólo eso es: un telonero.
    ;

  2. Si, salgamos de Uribe y montemos a Petro y así Colombia va cambiar totalmente. Pasaremos de la libertad de opinión a la restricción total de la libertad. El único que podrá opinar será usted que es aliado de los grandes populistas que prometen todo al pueblo y los únicos beneficiados serán ellos y el pueblo a aguantar hambre y
    miseria..

  3. ReplyJohn Zubiria Vieco

    Esta forma de escribir con los pelos y señales bien descritos , nos dan una clara interpretación del bochornoso espectáculo en que exponemos la desgraciada Vida hasta ahora llevada

  4. ReplyVÍCTOR MANUEL CAÑAS CAMARGO

    Totalmente de acuerdo. Cada segundo, sarmiento le roba a millones de colombianos sus recursos a través de sus cajeros, controla la economía a su favor y nos atraca permanentemente. Él es el capo de todos los delincuentes. Es quien debía estar tras las rejas, pero como muy sabiamente decía Eduardo Galeano, no se pueden poner presos, porque ellos tienen las llaves de las celdas.

  5. Q más se puede decir al respecto,q este gobierno y el congreso se dedicaron a legislar para los banqueros, especial para el señor sarmiento ángulo.

  6. Ante el aborrecimiento de la politiqueria y la delincuencia politica, agravada la imagen y el desprestigio del mayor empresario del país, cuáles son las alternativas q los nuevos políticos ( llámese así a la juventud participativa) ofrece?
    Así como son tan ácidos conquien propicio una Colombia con una guerrilla menguada y sin armas, ojalá no coman cuento de aquel ex guerrillero que le gusta contar la historia como una mala novela, en la cual el es uno de los personajes antagonistas y hoy profesa pulcritud e inocencia.. Tengamos cuidado en q el odio por uno, no se vuelva la desgracia de todos.

  7. no solamente euribe actuó en la parte política y criminal ,si no lo peor en l a
    clase trabajadora investiquen cuantas demandas laborales tiraron a la basura por protener a las compaňia nAcionales e internacionales para no pago de sus demandas laborales , de miles o millones de compatriotas hoy sumido a la extrema pobreza ahi les dejo una clara mala intención del poder macavelico del periodo presidencial de Uribe, quiero saber y el pueblo colombiano cuantas demandAs laborales fueron tirado a la basura , y esta inquietud sea aclarada.

  8. Me párese bien pero los nombrados aquí en la publicación son los intocables en COLOMBIA y lo de Uribe saldrán con una guevonada inverosímil de culpabilidad en falsos positivos y compra de falsos testigos y nosotros el pueblo más jodidos por todos lados

  9. ReplyJosé Fernando López m.

    Este análisis es el más diáfano de nuestra real y deplorable tragedia nacional, que nuestra profunda y generalizada “ignorancia” nos impide reconocer
    Y por lo mismo no tenemos una identidad común que nos lleve a actuar unidos y solidarios contra nuestros expoliadores,amos y verdugos.

  10. Es correcto todo lo que manifiestas ojalá todo mundo leyera tus comentarios

  11. Escritor de babosadas, se nota que se deja llevar del común cuando repite como “Lora” lo de falsos positivos sin saber si esto es un término , un sujeto o un predicado,
    Escritor de babosadas porque en un sistema capitalista subdesarrollo que somos y dónde prima la libre empresa en la que que los comunista- socialista de izquierda quieren convertir en una Venezuela o en una cuba donde quieren convertir una sociedad de sometiendo de pobreza y porque no de esclavitud al servicio de un régimen.
    Escritor de babosadas lleno de odió a un empresario que bien o mal amaso su capital y está generando empleo, y no está vendiendo su empresa a países socialistas como sucede en Venezuela.
    Escritor de babosadas, primero que todo debe documentarse, y después sacar sus propias conclusiones con sentido crítico constructivo y no repetir como Lora, sin argumentos columnas sin sentido. Gracias

  12. ReplyGuillermo León López O

    Es cierto esya opinión sobre quien es el que entre bambalinas maneja los destinos de Colombia, pues bien creo que después de Uribe iremos detrás de su titiritero Sarmiento Ángulo que está desangra do este país a través de su grupo Aval

  13. Es verdad si el pueblo no despertamos y nos quitamos la venda de los ojos para erradicar del país está peste de malditos hampones que nos Gobiernan nunca llegaremos a tener paz. Dejamos de ser tan miserables vendiendo nuestro voto por un plato de comida y 50.000 pesos que después debemos vomitar amargo durante cuatro años.

  14. ReplyFrancisco. Moncayo

    Ya dejé un comentario para un país de tontos.

  15. Escribe con bilis izquierdista. Traiga los votos y las condenas judiciales que respaldan sus asertos. Mientras no lo haga es una bocina mas del actuar de la izquierda empeñada en demeritar a los demas y quererle dar sentido de verdad a su odio por encima de la honra de los demas.

  16. Quien es este mediocre apologista del comunismo del siglo 21 que desconoce la historia de este país.
    Que atrevidos comentarios únicamente salidos de una mente enferma de odio y resentimiento.
    Clama entre lineas por venezolanizar nuestra patria que vergüenza.

  17. Totalmente de acuerdo , el poder detrás el poder en su obra de teatro el perverso.

  18. Este articulo destila sesgos y malas interpretaciones de la política y el empresario. seguro el escritor hubiera preferido la revolución violenta de la FARC con una lucha de los jóvenes y dirigida por viejos guerrilleros. El capitalismo puede tener errores y repartir mal la riqueza cosa que se puede ir corrigiendo, pero no dudo que el socialismo póngale el nombre que quiera ( siglo 21, progresismos etc) reparte muy bien la miseria.

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Julián Andrés Escobar Ávila
Licenciado en Ciencias Sociales y estudiante de la maestría en Estudios Socioespaciales de la Universidad de Antioquia, Actual pasante de investigación en la Universidad Autónoma de Barcelona. —Es impresionante observar cómo la desigualdad ha producido miles de artículos académicos pero ninguno se ha preguntado cómo cambiar el problema radicalmente—.