Secretario general, no Presidente

Opina - Internacionales

2016-06-07

Secretario general, no Presidente

Luis Almagro ha dicho lo que muchos, con títulos institucionales similares, han querido decir alguna vez. Llamar dictadorzuelo a un presidente y reclamarle coherencia política son sólo algunas de las características que han tenido sus pronunciamientos oficiales en las últimas semanas, en el marco de la actual crisis social y política que vive Venezuela.

Pasamos de un Secretario General que era casi mudo, ornamental, insulso; a uno de gran estatura política, voz clara y con pretensiones de estadista.

Almagro le ha dado, para bien o para mal, otro sentido a la OEA y ha querido devolverle a ese organismo multilateral el protagonismo hemisférico que alguna vez tuvo. Sin embargo, no la tiene fácil. Hoy la OEA es el concierto regional menos potente de América, puesto que desde hace 20 años nuevas alternativas políticas lejanas a la influencia estadounidense han venido emergiendo. Asimismo, han aparecido comunidades más pequeñas de países, pero más pujantes en términos de integración económica y política; como el Mercosur, el ALBA y la UNASUR.

Por otro lado, el carácter fuerte y más político que Almagro le ha imprimido a sus funciones no han gustado mucho, ni siquiera a los países que se saben son críticos de lo que pasa en Venezuela. Algunos han optado por ser políticamente correctos al referirse a las acciones y pronunciamientos del Secretario General, otros han manifestado su incomodidad y otros lo han criticado fuertemente. Mejor dicho, ninguno está plenamente satisfecho con el proceder de Almagro en este asunto en particular.

Lo anterior, se evidenció en la última sesión del Consejo Permanente, el pasado 2 de junio, cuyo objetivo fue el de discutir y aprobar una declaración sobre la situación de Venezuela.

Los claros ganadores de dicha sesión fueron la diplomacia y, aunque no les guste a muchos, el gobierno de Maduro. El gran perdedor fue Almagro. Tanto, que en todo momento, durante la sesión, el presidente del Consejo Permanente se negó a darle la palabra a Gonzalo Koncke, jefe de gabinete de Almagro y su delegado ese día ante esa instancia de la OEA.

Ningún país, por más antichavista que sea, está dispuesto a respaldar abierta y públicamente al Secretario General. Saben que si lo hacen, en un futuro podrían pagar las consecuencias y que le estarían dado un poder que hasta ahora le ha sido negado al titular de la OEA: opinar, exigir y demandar sin ningún tipo de límites sobre las situaciones de los países miembros, así como de poner en evidencia las falencias de sus respectivos gobiernos.

Hasta ahora, todos los secretarios generales han cumplido con su papel de moderadores y veedores, algo pasivos, de lo que pasa en el continente, con contadas excepciones. Como la de Perú en la época del declive fujimorista.

Almagro tendrá que aprender que es un empleado de esos países, incluso de Venezuela. Él es la cara visible del organismo, el Consejo Permanente es su jefe inmediato, y por lo tanto no es una rueda suelta.

La OEA está bastante debilitada y vilipendiada por sus mismos miembros, como para que su Secretario General esté dispuesto a entrar en una clara dispuesta contra uno de los gobiernos de la región. Almagro, lejos de fungir un papel de moderador y negociador ha preferido tomar claramente partido por una de las partes, o por lo menos así se lee.

Imagen cortesía de: vtv.gob.ve

Imagen cortesía de: vtv.gob.ve

Personalmente creo que Almagro está desbocándose y jugando el juego que Maduro quiere. El de los discursos altisonantes con palabras rimbombantes, que son caldo de cultivo para vender titulares, pero no para solucionar la crisis de Venezuela.

En la historia de nuestra región ya tenemos bastantes ejemplos que nos muestran el costo de no saber tramitar nuestros conflictos a través del diálogo. Venezuela hoy es una olla de presión que de no ser manejada adecuadamente estallaría en un conflicto de proporciones que aún desconocemos, pero que podríamos imaginarnos si miramos a Colombia o a Centroamérica.

Independientemente de lo que uno piense de Maduro y de si está o no de acuerdo con las palabras del Secretario General de la OEA, Almagro ha desvirtuado totalmente el papel que debe cumplir un funcionario de su envergadura y ha preferido entrar en el terreno de la contienda política y no de las soluciones políticas.

Almagro, usted es Secretario General, no presidente.

Publicada el: 7 Jun de 2016

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Brian Alvarado Pino
Politólogo y comunicador. Disidente de todo lo que es "correcto". Militante y crítico de lo que creo y autocrítico de lo que pienso.