Se esculpe violencia

En un contexto de posconflicto, luego de la firma del Acuerdo de Paz en Colombia, el horror continúa. Las dinámicas del conflicto cambiaron; pasó de ser una guerra de las FARC a diferentes actores armados. Ya no se sabe bien quién mata.

Opina - Conflicto

2021-04-25

Se esculpe violencia

Columnista:

Andrés F. Benoit Lourido 

 

Recientemente, fue asesinada Sandra Liliana Peña en el corregimiento de Siberia, en Caldono, Cauca, por hombres armados. Era gobernadora y líder ambiental del resguardo La Laguna.

A la fecha, Indepaz ha reportado 28 masacres, con 102 víctimas. La última, como lo es casi habitual, ocurrió en el departamento de Nariño. Y en el mismo registro de agresiones durante 2021, van 52 líderes y defensores de derechos humanos asesinados. 

En un contexto de posconflicto, luego de la firma del Acuerdo de Paz en Colombia, el horror continúa. Las dinámicas del conflicto cambiaron; pasó de ser una guerra de las FARC a diferentes actores armados. Ya no se sabe bien quién mata.

Aunque haga parte de nuestra cotidianidad, la violencia es anormal. Debemos denunciarla, rechazarla y jamás aceptar el desconocimiento territorial que los políticos tienen hacia las comunidades vulnerables. 

Estamos viviendo una paz quebrada como lo expuso la artista Doris Salcedo en su obra en junio de 2019. Motivada por la elevada tasa de asesinatos en el país, realizó una acción monumental en la Plaza de Bolívar de Bogotá, en donde plasmó en vidrios rotos los nombres de los líderes que perdieron la vida. Su obra la tituló: Quebrantos.

Salcedo, quiso dejarle un mensaje al país: nos estamos fracturando porque matan a personas que levantan su voz contra la minería ilegal y el despojo de tierras. Utilizó el vidrio como metáfora porque es un elemento frágil e imposible de remendar, así como la vida. 

La artista lleva trabajando desde los años noventa en la violencia política partiendo de la mirada de las víctimas, haciendo arte que no se reduce a un sentido estético, sino a un activismo.

Estas son algunas de sus obras que intenta mostrar una textura de la violencia que hemos vivido:

1. Fragmentos: 8.994 Armas fundidas y convertidas en un piso

Es un antimonumento porque no merece belleza; sería obsceno si lo fuera. La obra consiste en un piso hecho a partir de 37 toneladas de armamento que fueron derretidas en un horno, luego de desarmar más de trece mil guerrilleros. Es una acción colectiva porque Doris Salcedo invitó a un grupo de mujeres que habían sido abusadas sexualmente por hombres armados para martillar el metal, significando un acto de catarsis. El resultado conceptual fue un piso en un espacio operado por el Museo Nacional de Colombia.

2. Plegaria muda: Honra la memoria de jóvenes víctimas por falsos positivos

Luego de entrevistar y acompañar a muchas madres, en esta obra dimensiona el dolor de luto y la ausencia de los jóvenes (hijos) asesinados por el Ejército colombiano haciéndolos pasar como guerrilleros «dados de baja en combate» por prebendas del gobierno. Una barbarie cometida por el Estado. Plegaria muda reconoce la intimidad y la existencia humana. Es representada por medio de una mesa encima de otra, divididas por arena (concreto pintado como si fuera arena) y en pequeñas perforaciones de la mesa se ve pasto, que simboliza la esperanza.

3. Sillas vacías: En el Palacio de Justicia

Esta obra hace memoria a la toma del Palacio de Justicia por insurgentes del M-19. Fue un escenario más de guerra entre las fuerzas militares y los guerrilleros. Salcedo representa metafóricamente, a través de sillas de madera suspendidas contra la fachada del Palacio de Justicia, el vacío, la ausencia y la nostalgia que dejaron las víctimas. Fue una forma de protestar contra la violencia.

El arte contemporáneo y conceptual puede ser considerado extraño e inentendible. Sin embargo, Salcedo es un ejemplo de muchos artistas que refleja la brutalidad que hemos pasado a través de los años. También, es una insistencia a la solidaridad por quienes sufren y a no olvidar a quienes les han arrebatado la vida. Ella esculpe violencia y exporta violencia a las galerías de arte más prestigiosas del mundo.

Estamos en 2021, en un proceso de posconflicto que nos mantiene de luto. La última muerte fue de Sandra Liliana Peña, pero cada día es un nombre más. 

La coyuntura es el narcotráfico, la minería ilegal y el desplazamiento por el control de territorios. Y las comunidades están solas, sin salud, trabajo ni educación. La cadena del crimen organizado se nutre de estos departamentos abandonados totalmente por el Estado, por esta negligente administración que nos gobierna actualmente.

Seguimos rotos como el vidrio.

Mostrar esculturas al mundo que enmarca nuestra crueldad vivida no sana, pero sí dignifica. Es una restitución simbólica de las víctimas. Aunque ojalá, Doris Salcedo, algún día dejara de dedicarse a comprender el dolor y efectuar actos de luto a causa de esta violencia incesante en Colombia. Ojalá la guerra termine.

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Andrés F. Benoit Lourido
Comunicador Social y Periodista. Colaborador de prensa escrita en medios digitales independientes, CM de la Casa Editorial El Tiempo; amante de la cultura y musicómano.