S.O.S, se debilita la democracia

La democracia es una espada de doble filo que también cuenta con grandes desventajas, frecuentemente notables en la realidad actual de varios gobiernos; Colombia, por supuesto, no es una excepción.

Opina - Política

2019-07-15

S.O.S, se debilita la democracia

Autor: Alejandro Bonet González

 

 

Varios países de nuestro continente están viviendo una incertidumbre política, económica y social en el marco de gobiernos ineficaces, corruptos, populistas e incluso ausentes, cuando el Estado administra el poder que ejerce sobre una nación. No obstante, estos sucesos no son ocasionados netamente por la inhabilidad de algunos políticos perjudiciales, sino también por un porcentaje de la población que pertenece a la complicidad de dichos obstáculos.

La democracia, como hoy la conocemos, ha sido uno de los mayores logros que ha perfeccionado la humanidad a lo largo de la historia. En primera instancia, esta arma de poder político surgió en la antigua Grecia, con el fin de forjar un mecanismo de defensa para la población contra el abuso de autoridad que podía adquirir un gobierno oligárquico.

Consecuentemente, la democracia ha evolucionado drásticamente en su esencia y propagación, gracias a que durante varios siglos hubo bastantes confrontamientos sociales, buscando aumentar la soberanía de los ciudadanos y el control mismo sobre las autoridades estatales, independientemente de la etnia, sexo, creencias, y otras características.

Sin embargo, la democracia es una espada de doble filo que también cuenta con grandes desventajas, frecuentemente notables en la realidad actual de varios gobiernos.

En primer lugar, Colombia no es una excepción para el mal uso de la democracia, donde el voto de una persona letrada en temas políticos y económicos vale por igual que el voto de un ciudadano ignorante, de tal forma que es fácilmente manipulable a la hora de escoger sus gobernantes.

Como resultado, la ciudadanía es victima de su propio punto débil, en el momento cuando un político llega al poder y no da resultados eficientes. Por ejemplo, actualmente hay estadísticas y encuestas realizadas por Gallup Poll y Yanhaas, donde nos informan sobre una cifra aproximada del 63% de habitantes que desaprueban el mandato de Iván Duque hasta el momento.

Por otra parte, el Centro Nacional de Consultoría realizó hace unas semanas una encuesta en 51 municipios sobre la imagen que nos ha expuesto la gobernación vigente, recalcando un crecimiento inversamente proporcional entre aprobación del presidente y nivel de educación.

Es decir, educación nula (85% de aprobación), básica (64% de aprobación) media (47% de aprobación) y superior/universitaria (34% de aprobación).

Cabe notar que, desde el año pasado, hemos presenciado varias noticias polémicas que involucran a funcionarios públicos con presuntos hechos de compra de votos, modificaciones en formularios E14 e incluso utilización de 3.230 cédulas de personas fallecidas en la primera vuelta de las pasadas elecciones presidenciales, a pesar de que cuestionablemente el Consejo Nacional Electoral diera una aprobación legítima a los resultados de las votaciones.

En segundo lugar, Venezuela está siendo perjudicada por un autoritarismo gubernamental socialista que menoscaba el poder soberano de la democracia. En el año 2016, el Consejo Nacional Electoral de Venezuela abolió la posibilidad de convocar cualquier tipo de referéndum que pudiera derrocar la gobernación de Nicolás Maduro.

Por otro lado, la conformación de la Asamblea Nacional Constituyente en el año 2017 estuvo opacada por una gran parte de representación gubernamental hacia el régimen gubernamental. Es más, se han presentado denuncias por parte de empresas, organizaciones y grupos políticos de oposición donde aseguran la vinculación del Estado en tergiversar la relación entre número de votantes y votos verificados en procesos electorales.

Asimismo, la libertad de prensa, como uno de los pilares fundamentales en la democracia, también se ha desmantelado mediante la censura. En el año 2004, hubo una sanción a la Ley de Responsabilidad social en Radio y Televisión, ocasionando un mayor intervencionismo estatal en cuanto a la regulación de contenidos en estos dos medios de comunicación masiva.

Se conocieron una gran cantidad de medios informativos como Infobae, Globovisión y RCTV que sufrieron regulaciones radicales por parte de accionistas públicos, especialmente en la maniobra de acabar con todo periodista que divulgara críticas hacia el Gobierno de Maduro y/o censurar cualquier tipo de información polémica que involucrara al Estado con temas de corrupción.

En tercer lugar, el sistema paleolibertario de Jair Bolsonaro ha causado una polarización entre los distintos puntos de vista sobre su gestionamiento, a pesar de que lo consideraban como una “alternativa” para arreglar los desaciertos económicos de Dilma Rouseff y Michel Temer.

Según el Instituto de Investigación Datafolha, Bolsonaro ha sido el presidente con el nivel de aprobación más bajo durante su primer tiempo de mandato en Brasil, con una cifra aproximada de 32% de ciudadanos que le dieron buenas críticas hacia su gestión.

También es importante mencionar que, según el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (Ibge), el PIB de Brasil se redujo a un 0,2% durante los primeros meses del presente año 2019, hubo fuertes retrocesos en las industrias (-0,7%) y en el sector agropecuario (-0,5%).

En cuarto lugar, el régimen de Daniel Ortega en Nicaragua también se ha caracterizado por desprestigiar la libertad de expresión como fundamento de la democracia, especialmente hacia periodistas y movimientos de oposición desde su llegada al poder en el año 2007. La Policía Nacional ha arremetido violentamente contra manifestantes que juzgan las decisiones gubernamentales.

Del mismo modo, el Estado nicaragüense ha tenido que lidiar en contra de organismos internacionales, como la ONU y la OEA, ya que el Gobierno de Ortega se ha caracterizado por encarcelar periodistas, líderes de oposición y activistas políticos que solicitan la renuncia del mandatario.

En quinto lugar, el gobierno de Mauricio Macri en Argentina ha presentado una tasa aproximada de 52% de ciudadanos que desaprueban su mandato, según cifras de la encuestadora Sinopsis.

Los resultados de su desaprobación se deben principalmente al tema de la economía, ya que Argentina mantiene una inflación que redondea el 54% dentro de la cifra interanual, siendo la tercera más grande del mundo después de Venezuela y Zimbabue.

Solucionar el problema de la devaluación del peso argentino y los planteamientos de reducir el gasto público, son otras de las medidas cautelares que tienen en preocupación tanto a sus funcionarios como a sus ciudadanos.

Es evidente que la democracia necesita algunas reformas en nuestro continente, dándole el verdadero valor político que se ha perdido por la insustancialidad. Consecuentemente, el uso responsable, efectivo y sagaz de la democracia es una solución que acaba con los gobiernos populistas y corruptos, contribuyendo a los países subdesarrollados en competir con las potencias del primer mundo.

 

 

 

( 2 ) Comentarios

  1. De

    Muy buen artículo y triste porque lastimosamente, no tenemos gobernantes, honestos y que trabajen por el bien del pueblo. Solo por sus intereses.

  2. Muy acertada tu investigacion todo esto viene de gobiernos anteriores pór los.cuales.actualmente sufrimos.las.consecuencias y no somo en Colombia sino en el.resto.de.paises mencionados

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Alejandro Bonet González
Soy egresado de comunicación social y periodismo en la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá, con prácticas profesionales en el Diario La República. Tengo 22 años y mi orientación política es en defensa del ordoliberalismo alemán de la Escuela de Friburgo, fiel creyente de la economía mixta. Mi enfoque está centralizado en el periodismo económico. Mis aficiones están entre jugar fútbol, practicar piano, escuchar teorías de conspiración, ver series y leer novelas de thriller psicológico.