Reducir el Congreso: el populismo uribista para votar el referendo

Una jugadita política que pretende concentrar aun más el poder, censurar el amplio debate político y perpetrar al uribismo en el legislativo por más tiempo. 

Opina - Corrupción

2020-11-04

Reducir el Congreso: el populismo uribista para votar el referendo

Columnista:

Simón Delgado Marulanda

 

Desde el 2001, Álvaro Uribe, viene hablando de reducir el Congreso, pero ¿será con la buena intención de reducir gastos y redireccionarlos a inversión social? Más bien, se trata de una jugadita política que pretende concentrar aun más el poder, censurar el amplio debate político y perpetrar al uribismo en el legislativo por más tiempo. 

Pasados 20 días de haber recuperado su libertad, el expresidiario Álvaro Uribe Vélez vuelve a aparecer en el debate político nacional y esta vez con una propuesta que genera odios y amores, y de la cual nos tendrá hablando un buen tiempo. Se trata de un referendo que, más allá de hacer una simple reforma constitucional, lo que hace es sustituir la Constitución a la medida del uribismo. Una propuesta peligrosa que esta permeada por populismo y demagogia. 

Uno de los puntos que conforman el referendo tiene que ver con la reducción del 30 % del Congreso donde el Senado pasaría de 108 a 76 y la Cámara de 172 a 120 miembros.

Aunque, esta propuesta puede generar, en un principio, muchos aplausos y puede sonar muy agradable para un país descontento con su legislativo; lo cierto es que no deja de ser populista y esconder tras ella, varios intereses políticos que atentan contra la democracia. Hay que ser muy ingenuo para creer que semejante propuesta, pensada por el uribismo, en realidad tienen un solo interés.

En primer lugar, su intención es reducir la participación de las minorías en el capitolio, esto porque las curules del partido político Farc y las representaciones indígenas y de comunidades afro se reducirían considerablemente. De las 15 curules que tienen entre cámara y senado podrían quedar en tan solo 8. Vale recalcar que son precisamente estas minorías las que se han mantenido históricamente en oposición al uribismo y las cuales en los últimos días han adelantado manifestaciones en varios lugares del país debido al sistemático exterminio que están sufriendo.

Esta propuesta concentraría más el poder de algunas regiones; teniendo en cuenta que hay departamentos como Arauca, Vichada, La Guajira, San Andrés o el Amazonas sin representación en el senado, pues estos escaños son ocupados por los votos en circunscripción nacional, que son tradicionalmente ganados por los mismos departamentos de la regiones Andina y Caribe.

Una reducción del Congreso traería un aumento en el relego de las zonas alejadas del territorio nacional y un mayor monopolio de las decisiones de país para los departamentos céntricos.

Esta propuesta atenta contra la democracia y el debate político porque desconoce el país pluricultural y diverso en el que nos encontramos, donde todas las voces tienen que ser escuchadas debido a que las necesidades que tiene el país varían en todos sus ámbitos. Quizás sea esta una de las razones del atraso social y económico de varias zonas, pues el Gobierno centralista piensa que el país es Bogotá, Antioquia, Eje Cafetero y zona Caribe, olvidando las periferias y pretendiendo darles las mismas soluciones a 32 departamentos, la mayoría con distintas dinámicas culturales.

A todo esto, se suma que, a menos congresistas, más facilidad de repartir la famosa «mermelada» puesto que la intromisión del Ejecutivo en las decisiones de los legislativos se hará con mayor facilidad. No es lo mismo sobornar a 108 senadores que a 76; el quebranto de la división de poderes en nuestro país aumentaría. La oposición (sea cual sea la ideología) también se vería afectada, pues el debate político, público y democrático se reduciría considerablemente.

El interrogante ahora es, si el uribismo tiene como propósito reducir los gastos del Congreso ¿por qué entonces están en contra de la propuesta de bajarse el salario?

Si los 33 millones que ganan los congresistas mensualmente se reducen un 50 por ciento (o más), estos quedarían ganando dieciséis millones quinientos mil pesos mensuales que, más que una reducción en su Unidad de Trabajo Legislativo (UTL), terminarían por ahorrarle al Estado incluso más sin necesidad de reducir el Congreso. 33 millones x 196 (congresistas que quedarían con la reducción del 30 % de Congreso) = $6.468.000.000 mensuales; 16 millones x (280 congresistas actualmente) = $4.480.000.000 mensuales.

Además, si el uribismo quiere reducir gastos del congreso, ¿por qué se opusieron a la proposición que pretendía eliminar los gastos de representación de los congresistas durante la pandemia?

La proposición establecía que «mientras se celebraran sesiones virtuales, remotas o no presenciales, los miembros del Parlamento no tendrían derecho al pago de estos gastos de representación, que ascienden actualmente a cerca de $14 millones».

Los gastos de representación son viáticos que tienen los congresistas cuando las legislaturas son presenciales y se tienen que trasladar a Bogotá, durante esta época los congresistas han estado sesionando desde sus casas virtualmente, por lo cual, no tiene sentido que se les paguen viáticos.

Senadores uribistas como Paloma Valencia, Ernesto Macías, José Obdulio Gaviria, Carlos Felipe Mejía y María del Rosario Guerra; le dijeron NO a esa proposición para ahorrar gastos y se están llevando esos 14 millones sentados en sus casas, pero ahora que Uribe habla de reducir el Congreso para ahorrar gastos, en ese caso, sí les gusta.

Finalmente, esta propuesta del referendo termina por enredar aún más los 16 escaños para las víctimas en el Congreso pactadas en el acuerdo de paz, recordemos que este tema se ha convertido en una novela, en la cual, los antagonistas son esos mismos que se opusieron a la paz y están haciendo todo lo posible para dejar a las víctimas sin representación en el Congreso. Estas curules todavía están en veremos.

No caigamos en propuestas aparentemente ideales y bonitas, hay que revisar muy bien las consecuencias que cambios sustanciales a la estructura constitucional dejan en el diseño estatal, como un posible refortalecimiento del establecimiento burocrático nacional que, en cabeza del uribismo, podría perpetrarlo por más años en el poder y terminar cooptando la función legislativa en favor de la ejecutiva.

Ojo a este referendo, por que más allá de reformar la Constitución lo que hace es sustituirla al querer uribista para acabar con las libertades individuales, la libertad de catedra, la paz, la justicia, les da más garantías judiciales a los corruptos de cuello blanco y liquida la participación.

 

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Simón Delgado Marulanda
Digo algunas cosas que en Colombia son políticamente correctas.