¿Racismo en “el primer mundo”?

El asesinato de George Floyd es tan solo uno de los miles de casos de injusticia racial que se han presentado en los Estados Unidos desde la época de la esclavitud.

Opina - Internacionales

2020-06-02

¿Racismo en “el primer mundo”?

Columnista:

Angélica Carranza de Toscano

 

Para nadie es un secreto que cuando usamos el término “primer mundo” nos referimos a un grupo de naciones cuyo desarrollo económico las cataloga como naciones avanzadas, cuyos parámetros económicos, políticos y sociales son de lejos mucho más estables que en otros países en vías de desarrollo o de “tercer mundo”. El nivel educativo es otra de las grandes ventajas que tienen aquellos quienes tuvieron la “dicha” de nacer en uno de estos países avanzados. Sin embargo, en países como los Estados Unidos, en donde en medio de la división social y política que se vive después de la elección de Donald Trump como presidente, aquel nivel educativo elevado parece no ser determinante en el comportamiento de la sociedad en general.

Todos los hombres nacen iguales y forman parte de una sola raza: la raza humana. Dicho esto se podría plantear que el racismo como forma de discriminación en varios ámbitos sociales y puntos geográficos del globo terráqueo puede ser considerado ignorancia por parte de quien alberga un sentimiento tal en su ser. El racismo es también desconocimiento de la lucha que muchos han tenido que dar a lo largo de la historia para que sus derechos humanos sean reconocidos. Pero entonces la pregunta es: ¿por qué en los Estados Unidos un policía blanco asesina a un ciudadano afroamericano con sevicia sin tener razón alguna para hacerlo? o ¿No es acaso este país considerado de “primer mundo” por su poderío económico, social y educativo? Al parecer, el hecho de pertenecer a la lista de países de “primer mundo” no exime a algunos de sus ciudadanos blancos de sentir aires de superioridad, grandeza y chauvinismo.

El caso de George Floyd es tan solo uno de los miles de casos de injusticia racial que se han presentado en los Estados Unidos desde la época de la esclavitud. En su tiempo, el doctor en derecho Martin Luther King, luchó por los derechos de aquellos que eran discriminados injustamente por el color de su piel, acto que le costó la vida en el año de 1968. Todo parecía estar más calmado desde entonces con uno que otro caso “aislado” de discriminación por aquí y otro por allá, pero en tiempos de división política y económica en el país del “Tío Sam”, en esta era “moderna”, parece que la vida del héroe de los afroamericanos ha quedado envanecida y su lucha pisoteada.

El caso de George Floyd encendió las alarmas sociales de la ignorancia para hacer al pueblo norteamericano olvidarse de la COVID-19 y salir a las calles en masa a protestar por la injusticia social. El caso de George Floyd fue el “florero de Llorente” o “la copa que rebosó la copa” en la sociedad norteamericana. El caso de George Floyd ha sido la causa del último enfrentamiento del presidente Donald Trump con la red social Twitter, al pronunciar abiertamente a través de esta, que disolvería las protestas con disparos a los manifestantes, a lo cual la red social responde con censura por manejo de un discurso violento. El caso de George Floyd ha sido actualmente la causa de la unión de todos los diferentes grupos étnicos y raciales en los Estados Unidos en contra del racismo, entre los cuales se encuentran también aquellos “blancos” que se suman a la lucha al considerar esta discriminación como injusta.

En los últimos años se han incrementado los casos de abuso de autoridad por parte de la Policía norteamericana en contra de diferentes minorías y grupos raciales. ¿Pero cuál es la sorpresa? Estados Unidos es un país en donde en cualquier formulario legal debes contestar a qué raza o grupo étnico perteneces. ¿No es esto racismo per se? Al ser residente de este país me he visto enfrentada muchas veces a tener que contestar a todos estos formularios dibujando una casilla extra que dice: raza humana. Esta es la raza a la que pertenezco. No hace más de un mes que también fue asesinado en circunstancias similares el joven afroamericano Ahmaud Arbery, quien trotaba tranquilamente en la calle cuando fue rodeado por dos hombres blancos que le dispararon hasta acabar con su vida. Luego de unos días se confirmó que uno de los perpetradores del crimen era policía retirado. Después de la quinta jornada de protestas en quince estados y, cuarenta ciudades, se estableció toque de queda para contrarrestar los efectos de los enfrentamientos entre la Fuerza Pública y los manifestantes.

Las políticas del “primer mundo” están en contra de los derechos humanos y, por ende, en contra del desarrollo y evolución de la raza humana. Estas políticas están implantando un pensamiento generalizado de doble moral. El neoliberalismo busca a toda costa reducir las oportunidades para todos aquellos que no fueron “favorecidos” de nacer blancos. Hay un viejo refrán que dice: “divide y reinarás”; es este el refrán que representa fielmente la situación actual de los Estados Unidos de América. Una situación en la cual la mitad de sus ciudadanos se encuentran a favor de las políticas racistas y de ultraderecha del actual presidente, y la otra mitad solo está a favor de la igualdad de condiciones para todos los grupos étnicos y condiciones favorables para todos. Mi última pregunta es: ¿si todo esto pasa aquí en el “primer mundo”, qué se puede pensar que ocurre en el “tercer mundo” en donde aparte de segregación racial hay una delimitación marcada de clases sociales?

 

Fotografía: cortesía Jabin Botsford/The Washington Post

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Angélica Carranza de Toscano
Licenciada en Filología e Idiomas de la Universidad Nacional de Colombia. Editora, Escritora, Asesora pedagógica y Docente de lenguas extranjeras. Actualmente docente de Español en los Estados Unidos.