Presidente Duque: ¡salve usted la Patria!

Iván Duque tiene una oportunidad histórica única para mostrarse como el estadista que millones de colombianos esperaban. Pero, ¿lo hará? Carta abierta al presidente Duque.

Opina - Política

2019-11-12

Presidente Duque: ¡salve usted la Patria!

Columnista: Daniel Mauricio Meléndez Márquez

 

Deforestación desenfrenada. Depredación ecológica. Fracking. Aumento del desempleo. Aumento de la edad de pensiones. Reducción del salario mínimo. Pago por horas. Privatización de pensiones. Asesinato de líderes sociales. Matanzas de exguerrilleros. Masacres de indígenas en el Cauca. Un gabinete inoperante. La industria no está generando empleo. El país en ascuas. Un paro nacional en el futuro inmediato. Y todo puede empeorar. ¿Qué puede hacer Iván Duque?

Señor presidente, yo no voté por usted. Nunca creí en su modelo ni en sus promesas de campaña. El tiempo se encargó de darme la razón. Pero eso no es motivo para unirme al coro de voces que se le oponen, porque creo en el diálogo y la conciliación, y creo que en la diferencia de ideas está la solución a todos los problemas. Porque no hay nada tan terrible que no pueda hablarse, y porque lo único que no tiene solución en la vida, es la muerte.

Señor presidente, la coyuntura histórica le presenta una oportunidad única, que cualquier Jefe de Estado envidiaría. Es la oportunidad para que usted muestre su talante y liderazgo. Durante los últimos 15 meses ha crecido la percepción de que usted aterrizó en la Presidencia básicamente por el miedo que generaba en la población colombiana un eventual mandato de Gustavo Petro, pero no porque fuese un político con madera de estadista. Llegó la hora de demostrar lo contrario. Asuma el liderazgo que le exige la Historia.

Un líder no propicia, ni profundiza, las divisiones de una sociedad; un líder une y cohesiona. Un líder trabaja con todos los sectores, incluso aquellos que se le oponen abiertamente. Es más, su trabajo debe ser justamente con quienes más se le oponen. Un líder inspira, y sale al paso de las adversidades con soluciones puntuales a problemas concretos.

 

Predique con el ejemplo

Presidente, usted ha hecho un llamado a que reflexionemos como país, y que unidos podemos resolver los problemas del país desde las propuestas y el diálogo fraterno. Pero no basta con hacer estos llamados a la unidad. Hace falta dar el ejemplo. Y lo que usted necesita hacer, señor presidente, es dar un paso al frente y pasar a la acción, dando ese ejemplo. Convoque a los sectores en pugna. Siéntese a dialogar con los 46 sindicatos, los gremios y grupos sociales que están convocando al paro. Replantee la agenda política teniendo en cuenta los resultados de las elecciones del 27 de octubre.

Llame al orden al partido de Gobierno para que sus congresistas le den un giro a su narrativa polarizante, divisoria y partidiza, y la cambien por un discurso de construcción colectiva y colaborativa. Porque nada logra usted llamando al diálogo cuando sus copartidarios están avivando el fuego de la discordia en el país. Una sola chispa puede incendiar toda la pradera. No les permita hacerlo.

En cuanto a las soluciones de fondo, aborde las profundas desigualdades sociales y el aumento del desempleo como lo que son; la consecuencia de políticas económicas desacertadas y legislaciones que favorecen a unos cuantos grupos económicos. En lugar de gobernar “para los empresarios” y el sector financiero, hay que gobernar “para la gente”; para los millones de colombianos que creyeron en usted. Invite a la construcción conjunta, al diálogo e intercambio de ideas. Busque y consolide la unión de voluntades y construya consenso. La oposición no es «el enemigo»; simplemente son personas que piensan diferente y también pueden proponer soluciones, alternativas y viables. No les ignore; ¡siéntese con ellos, escúcheles y construya futuro!

 

Una solución de carácter histórico

Señor presidente, lo que aquí planteo no es nuevo. Estas mismas ideas las han planteado en su momento personas como el exalcalde bumangués, ingeniero Rodolfo Hernández, el politólogo Dr. Gilberto Tobón Sanín, el académico Julián de Zubiría y el actual alcalde electo de Medellín, Daniel Quintero Calle. Estos son llamados a la sensatez y a la práctica política de la democracia. Tenemos una democracia ideal, sí; una democracia política basada en la ideología de Montesquieu, pero no hemos llegado a realizar la filosofía de la democracia: armonía, entendimiento, convivencia, respeto por las ideas del contrario, y que nunca puede recurrir a la violencia para zanjar las diferencias políticas entre los partidos.

Durante nuestros 200 años de historia republicana nos hemos sumido en un horrendo baño de sangre. Hemos sido arrastrados por una violencia partidista que ha enfrentado carracos y pateadores, centralistas y federalistas, civilistas y militaristas, santandereanos y bolivarianos, liberales y conservadores, gaitanistas y turbayistas, gaitanistas y laureanistas, chulavitas y cachiporros, ospinistas y laureanistas, turbayistas y lleristas, lopistas y galanistas, uribistas y santistas, uribistas y petristas… todo esto porque la política de las élites colombianas siempre ha estado plagada de individualismos y ausencia de grandes ideales sociales y políticos colectivos.

 

Una oportunidad

Señor presidente, no haga usted parte de ese círculo vicioso. Rompa la cadena y marque la diferencia. Usted quiere ser «un Presidente de todos los colombianos»; escuche y atienda el clamor de los millones que carecen de oportunidades de empleo y educación.

La raíz de los males en Colombia es la ausencia de un Estado fuerte en lo social y promotor del progreso de todos. Recientemente en el Cauca, usted se pronunció al respecto, hablando de un gran componente social en la intervención del Estado en esta región. Pero, Señor Presidente, no basta con decirlo… ¡hágalo! ¡Gánese al pueblo! ¡Gánese a la nación!

Sé que estas líneas no llegarán a usted. Tal vez pasen por el filtro de algún asistente suyo. Lo que escribo no es más que la voz de un colombiano anónimo que osa escribirle esta carta abierta. Probablemente se perderá entre las miles de publicaciones digitales parecidas a esta. Pero las escribo porque considero que es mi deber ciudadano hacer este llamado, así sea una voz en el desierto que nadie escuchará. Y también lo hago porque jamás me perdonaría no haberlo hecho.

El eco de tambores de guerra resuenan peligrosamente en el enrarecido clima político y social de Colombia. Los ánimos están muy caldeados. La actitud de algunos congresistas del partido de gobierno que llaman a la venganza y a la violencia, que han buscado «hacer trizas» los acuerdos de paz, es estremecedoramente similar a los llamados de Laureano Gómez a «la acción intrépida” contra “la chusma liberal”. Haga oídos sordos a esos sones de guerra y escuche el clamor del pueblo colombiano. El espíritu de la «marcha del silencio» sigue en pie. El ondear de las banderas negras enluta nuestra patria.

Podemos aprender de las lecciones del pasado. Hay que olvidar la práctica de la violencia y generar una gran contradicción en las ideologías y en la manera de concebir el mundo de cara al porvenir. ¿Hasta dónde la insensatez partidista puede precipitar una democracia que podría ser ejemplo, por un terrible desarreglo a causa de la práctica sectaria de los partidos?

Usted tiene la potestad para hacerlo. Usted tiene una oportunidad única. Ahora que los pueblos de América Latina hacen temblar a sus gobernantes, pase a la Historia como un líder y gánese la admiración y el respeto de Colombia y del mundo. Haga que el veredicto de la Historia hacia usted sea favorable. Aún está a tiempo.

( 2 ) Comentarios

  1. Qué artículo tan real de la situación política del País.

  2. Una reflexión desprovista de fanatismo pero muy real y oportuna con visión positiva al cien por ciento.
    Ojalá las nuevas generaciones se detuvieran a pensar en soluciones para construir país en lugar de actuar como vándalos destructores que con sus acciones afectan negativamente a los más necesitados.

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Daniel Mauricio Meléndez Márquez
Psicólogo egresado de la U de A. Asesor político temático. Interés en psicología política. Maestrante de Educación en el Tecnológico de Antioquia. Trabajo con poblaciones vulnerables y gestión cultural.