Presidencialismo hipertrofiado y la cultura política del individualismo radical, el cóctel perfecto para la dictadura

Hoy podemos ver con preocupación a un gobernante desconectado de la realidad social, que concentra el poder legislativo y ejecutivo, claro que lo hace de forma legítima, toda vez que la Constitución se lo permite.

Infórmate - Política

2020-05-30

Presidencialismo hipertrofiado y la cultura política del individualismo radical, el cóctel perfecto para la dictadura

Columnista:

               Pedro Emilio Villamizar Flórez     

 

Nuestra nación no siempre se organizó bajo formas republicanas, pero antes de abordar una breve descripción histórica de los modelos políticos que hemos ensayado, resulta necesario hacer unas precisiones previas sobre los conceptos básicos que los ciudadanos deben conocer para ejercer sus derechos políticos.

Es necesario que los lectores entiendan la división básica de poderes de los Estados modernos1, el sistema de pesos y contra pesos que busca equilibrio entre los poderes, en aras de que no se cometan abusos y arbitrariedades, el poder del Estado es escindido en tres, específicamente el ejecutivo, judicial y legislativo2. El primero está compuesto por la administración pública, que son las Alcaldías, Gobernaciones y Presidencia, principalmente; el legislativo crea, modifica o deroga (eliminar) leyes; y el judicial son los jueces que administran justicia, de esta forma se pretende evitar caer en regímenes autoritarios o tiránicos.

Esta evolución política del ejercicio de poder corresponde a transformaciones sociales y culturales, que con la división de poderes, pretenden salir del sistema en el que el poder es personalizado, como las monarquías absolutas, en donde las arbitrariedades son el canon y el bien común una quimera, pues lo justo y lo injusto, las funciones públicas son ejercidas y determinadas sin criterios racionales que las oriente, sin controles o límites, el poder lo ejercía de forma personalizada el monarca.

Bajo ese panorama, tras la decapitación de personas que se consideraban superiores3, se transformó el Estado para dejar el poder personalizado y se implementó lo que algunos consideran el poder institucionalizado, que consiste en otorgar las atribuciones del Estado, no a una persona, sino a una institución, y con esto se pretendía poner un dique a las arbitrariedades.

La sociedad colombiana está organizada en forma de república unitaria descentralizada y es un Estado social democrático y constitucional de derecho, al menos eso dice la Constitución; hagamos un desglose rápido y sencillo de esos conceptos para que todos sepamos en qué vivimos.

Pero ¿qué es una república? Existen distintas definiciones y, todas coinciden, en que el republicanismo se identifica de una u otra forma con la construcción democrática de lo público, sin embargo, no hay un consenso definitivo. El término ha sido usado a lo largo de la historia para identificar una amplio abanico de Estados, como la República romana, que va del siglo V antes de la era común occidental4 hasta el siglo I a.e.c.o. cuando comenzó el imperio, que en principio no era una monarquía como tal, toda vez que Octaviano tras la Guerra Civil fue declarado cónsul princeps o principal, de ninguna forma piensen que hubo democracia como la conocemos en la Antigua Roma, ellos tenían un sistema de representación censitario en donde la gente no participaba directamente en la elección de las magistraturas; de la antigüedad también se debe mencionar el libro La república de Aristocles, en el que describe un sistema que para algunos resultaría algo totalitario, describe una sociedad con tres estamentos fijos y sin posibilidad de ascenso, gobernantes filósofos, guardianes valientes, campesinos y comerciantes, además quería suprimir el arte y que los hijos pasaran a ser parte del Estado.

Posteriormente, se desarrolló la concepción moderna de la república, más anclada al concepto de democracia representativa e irradiada por las ideas ilustradas de las Revoluciones Burguesas5, y en principio más o menos eso representa la palabra república, pero es solo un término, y el lenguaje es instrumental, por ello no es extraño encontrar el nombre república en Estados que no tienen nada de democrático, como la República Popular Democrática de Corea.

Cuando la Constitución establece que somos una república unitaria, hace referencia a ciertas tipologías de la organización estatal, que se categoriza en función a la distribución de facultades entre el Gobierno Nacional o Central y los Gobiernos Regionales, la república unitaria es un sistema en el que el Gobierno Central goza de unos poderes fuertes y marcados en relación a los Gobiernos Departamentales y Municipales, para ilustrarlo, piensen en un país como Estados Unidos de América, es federal, lo contrario al sistema unitario, en EE. UU. no hay departamentos, sino Estados, que con ciertas limitaciones constitucionales pueden hacer sus propias leyes, pues hay un órgano legislativo estatal y uno federal; en Colombia solo tenemos un órgano legislativo, un solo Congreso, aunque suena bella la idea de más autonomía regional, da miedo pensar tener un congresito en cada departamento, teniendo en cuenta que “estos legisladores más ignorantes que malvados, y más presuntuosos que ambiciosos, nos van a conducir a la anarquía”6.

El excesivo centralismo, que puede resumirse de forma reduccionista en que las decisiones se concentran y se toman desde Bogotá, muchas veces pareciera que solo para beneficiar a la capital; durante la vigencia de la Constitución de 1886 los críticos han señalado esta hipertrofia en la administración pública, por la gestión consideraban que el Gobierno no lograba llegar a todo el territorio; para solventar estos problemas gradualmente se fueron haciendo reformas como la elección popular de alcaldes y gobernadores, que antes se elegían a dedo por el presidente, por lo general, con una distribución medianamente paritaria entre conservadores y liberales dependiendo de quién estuviese en el poder, pero finalmente, con la Constitución de 1991 se declaró que había descentralización y autonomía de las entidades territoriales (departamentos y municipios), que viene a ser un matiz entre centralismo unitario y federalismo.

La democracia constitucional es un sistema político, en el que por medio de la representación o participación, las personas tienen incidencia directa en la distribución de poder del Estado y las decisiones que los afecten, generalmente, eligiendo a legisladores y la cabeza del ejecutivo central (presidente), como sabemos, la democracia consiste en delegar ciertas decisiones al arbitrio de las mayorías, pero ello no puede distorsionarse y convertirse en una tiranía de la mayoría en contra de los derechos de las minorías, para evitar eso existe todo un sistema axial que se viene desarrollando desde la Segunda Guerra Mundial, en palabras sencillas, los abusos, aunque democráticos, pueden y deben ser limitados por la Constitución.

El Estado social de derecho es aquel en el que todos los individuos están sometidos por igual ante la ley, y lo social viene del enfoque que la Constitución le prescribe a las políticas públicas, que ademas de los derechos políticos y civiles, busca igualmente asegurar la efectividad de los derechos económicos, sociales, y culturales.

En el juego de poder entre centralismo, descentralización y federalismo, nuestra nación ha experimentado los tres fenómenos, con la Constitución de Cúcuta de 1821 se estableció un régimen centralista, impulsado por el temor de un nuevo intento de reconquista o “pacificación”, como le llamaban los españoles7, en el cual la difícil geografía y la mala calidad de las carreteras impedían tomar decisiones apropiadas a tiempo.

Con el tiempo se diluyó la amenaza de la reconquista y las tendencias federalistas tomaron fuerza; gradualmente se fue construyendo el federalismo, hasta el Pacto de la Unión y la Convención de Rionegro que desembocó en la Constitución de los Estados Unidos de Colombia de 1863, llamada por sus críticos como la “Constitución para ángeles”, ya que parecía ser muy laxa, establecía un Estado laico, y debilitaba seriamente el poder del presidente, además de reducir su periodo a solo dos años.

Después de varias guerras civiles los partidarios de la tradición, el centralismo y la religión, retomaron el poder en cabeza de Rafael Núñez, que impulsó la Constitución de 1886, la cual reinstauró la relación Estado-Iglesia (en 1887 se firmó el Concordato con el Estado monárquico del Vaticano), amplió el periodo y poderes del presidente, abolió el federalismo y estableció que el presidente era quien elegía alcaldes y gobernadores; esta Constitución rigió hasta la de 1991.

Con este breve y reduccionista resumen (por razones pedagógicas y por el amplio público al que está destinado este documento), ahora sí pasemos a lo de las dictaduras. Una dictadura es cuando se concentran los poderes públicos (ejecutivo, judicial y legislativo) en una persona o institución, desconociendo todo el sistema institucional diseñado para generar pesos y contrapesos a quienes pretenden volver a personalizar el poder.

Colombia ha tenido dos dictadores formales como presidentes, y uno que nominalmente no lo fue, pero materialmente cumple con los elementos, los generales Simón Bolívar y Gustavo Rojas Pinilla son los declarados; y el presidente Rafael Reyes que gobernó sin Congreso (porque lo disolvió) y con una Asamblea Nacional Constituyente8 que actuaba a sus órdenes, lo que generó una coyuntura nacional que convergió en el acto legislativo 03 de 1910, un hito para la tenue democracia de entonces.

Hoy podemos ver con preocupación a un gobernante desconectado de la realidad social, que concentra el poder legislativo y ejecutivo, claro que lo hace de forma legítima, toda vez que la Constitución se lo permite; si bien de contenido lo que ha hecho con ese poder concentrado es bien debatible, por el momento jurídicamente es válido, la preocupación nace del actuar del partido de Gobierno, que desde que empezó la crisis parece estar empeñado en devolvernos al pasado, con propuestas desagradables como la inmunidad parlamentaria, en el sentido de que para procesarlos debe haber autorización de la respectiva Cámara (una característica clásica de la Constitución de 1886).

Pero incluso el mismo Gobierno ya está empezando a dar señales de autoritarismo, lo que no debe sorprender a nadie teniendo en cuenta el intento de desestabilizar el país durante las protestas del 21N9 para justificar el excesivo uso de la fuerza, porque para ellos, la Fuerza Pública no es para mantener la paz y la seguridad, pues se volverían “damas de rosa”, en su criterio deben ser “una fuerza letal que entra a matar, no ha preguntar”, algo que se ve reflejado en las políticas públicas impulsadas por ellos, que han tenido consecuencias desastrosas como los ‘falsos positivos’.

Con la declaratoria del Estado de excepción, el Gobierno y sus amigos deben estar felices, pues les recuerda los buenos tiempos del Estado de sitio (artículo 121 de la Constitución de 1886), ese pasado glorioso al que quieren volver y conservar, ahora con la Emergencia Económica y Social ese libreto barato de seguridad democrática se va a vender como pan, con la excusa de mantener un orden público que nunca ha existido, van a desbordar la legítima violencia del Estado y van a ser excesivamente disuasivos, posiblemente se cometan arbitrariedades peores que las que intentaron deslegitimar el 21N. 

Se avizora en el horizonte el autoritarismo cada vez que los aliados del Gobierno impiden al Congreso reunirse en el Capitolio, o cuando se destina dinero a publicidad, armamento, pero no hay presupuesto para trajes de bioseguridad para los médicos o comida para las personas; los recursos económicos están encausados a los verdaderos atenidos del Gobierno, que financian candidatos para recoger utilidades multiplicadas por diez, o que reciben contratos multimillonarios por dar likes en redes sociales, todo parece indicar que están los valores invertidos, son los políticos los que deberían estar en bolsas de basura y no los médicos.

Es preocupante ver cómo las personas no reflexionan, sino que, por el contrario, se vuelven más ególatras y acumuladoras, pensando en sí mismas. Al respecto no me queda más que reiterar que la estupidez materializada en el ego se apodere de las mentes de las personas; en este punto resulta importante resaltar que el ego constituye una genuina muestra de estupidez. Antes de la Edad Oscura Griega, los Minoicos ejercían un control despótico sobre Ática y, cada cierto tiempo, los atenienses debían enviar jóvenes a luchar contra el minotauro en un laberinto en la Isla de Creta, cuando Teseo venció a la criatura y volvió a Atenas victorioso, su barco fue exhibido en la ciudad como un trofeo, pero con el desgaste natural del tiempo la madera de la que se componía se fue deteriorando, forzando a que cada cierto tiempo se restaurara una que otra tabla del barco; al cabo de unos siglos estaba restaurado por completo, ya no queda ni un trozo de la madera original, en ese entendido ¿sigue siendo el barco de Teseo?, si la respuesta es negativa ¿en qué momento dejó de serlo?, y eso mismo pasa con las ideas y a nivel celular con los humanos, pues las células cada cierto período son reemplazadas porque mueren”.10          

La gente parece volcarse al individualismo, a salvar el yo, olvidando que existe una fuerte interdependencia social y económica, dejando de lado la realidad; pero la realidad no los deja a ellos de lado, pues mientras la gente se interna en sí misma sin reflexionar, el Gobierno y la banca hacen negocios, como el desagradable Ingreso Solidario11, que parece ser un fraude disfrazado de ayuda social, pues resultó que muchas de las cédulas beneficiadas no existen, pero lo grave es que el DNP sale y dice que no pasa nada, que no puede ser un fraude porque las cuentas están bancarizadas, tristemente lo están y algunas hasta tienen multas en tránsito, además de figurar en la Registraduría (esto tiene proporciones cósmicas, con estos perfiles falsos quizá han hecho ya un gúgolplex de fraudes de todo tipo), ¿se dan cuenta ya quién es el verdadero Estado?, el Gobierno habla de la banca como si estuviese dirigida por ángeles y fuese incuestionable, pero debemos cuestionarnos ¿porque la banca socializa sus pérdidas, pero sus ganancias son privadas?, porque no debemos olvidar que en los noventas entre todos salvamos a la banca con lo que empezó como un impuesto provisional el 2 x 1000, que se volvió permanente con la Ley 633 de 2000, claro que ahora es administrado (el 4 x 1000) por la DIAN, y su destinación no es específica; con el Decreto Legislativo 444 de 2020 las ayudas económicas van de nuevo a la banca, y van a salir de las entidades territoriales y los fondos de pensiones, ya veremos si ahora la banca nos salva a nosotros o a los perfiles bancarizados que no existen, igual la gente no va a notar la diferencia, pues está ocupada consumiendo la basura publicitaria por la que el Gobierno pagó miles de millones de nuestros impuestos.

 

Referencias y citas: 

1. Estas concepciones fueron formuladas por John Locke en El segundo tratado del Gobierno Civil, y posteriormente por el barón de Montesquieu en El espíritu de las leyes.

2. Para una explicación rápida de los controles de constitucionalidad que operan para asegurar la continuidad del sistema de pesos y contra pesos, le recomiendo leer mi artículo sobre los controles en el Estado de excepción aquí: https://www.laorejaroja.com/estado-de-excepcion-la-destruccion-del-orden-para-el-mantenimiento-del-orden/.

3. Por ejemplo los monarcas Carlos I Estuardo durante la Revolución Gloriosa o Luis XVI durante la Revolución Francesa, esta información puede ser consultada en diversas fuentes, pero personalmente recomiendo el libro El derecho frente al poder, desarrollo y crítica del constitucionalismo moderno de Juan Fernando Jaramillo Pérez, Mauricio García Villegas, Andrés Abel Rodríguez Villabona, y Rodrigo Uprimny Yepes.

4. Es mejor indicar estos periodos de tiempo de forma objetiva, para no desconocer la génesis cultural de otros calendarios, como el musulmán o el de los chinos.

5. Revolución Gloriosa de 1688, Independencia de las Trece Colonias de 1776, Revolución Francesa de 1789.

6. Frase de Simón Bolívar, pronunciada presumiblemente tras el Congreso de Angostura, después de que se rechazara su propuesta de ser investido de por vida como presidente. La frase resulta tristemente atemporal, claro, haciendo la salvedad de que la anarquía en una sociedad culta lejos de caos representaría el máximo nivel de orden.

7. ¿Será esa la pacificación que busca implementar el Gobierno para Colombia?, pregúntense eso para que no los sorprenda el futuro, cuando el Gobierno dice que no hay plata para alimentar humanos, que no sean “atenidos al Estado”; mientras por otro lado compra lo de la pacificación, armas para el ESMAD, camionetas blindadas, inyecta plata a los bancos y, para hacer ver que todo va bien, destina miles de millones a publicidad. Apreciados lectores, si quieren conocer mi opinión sobre el poscoronavirus y el posible autoritarismo que se nos viene encima, los invito a leer mi artículo aquí: https://www.laorejaroja.com/covid-19-una-eventual-transformacion-del-estado-y-los-modos-de-produccion/.

8. Una Asamblea Nacional Constituyente es la corporación que se encarga de modificar, sustituir o crear la Constitución.

9. https://www.las2orillas.co/vandalismo-policial-rompen-vidrios-de-los-que-hacian-cacerolazo-en-el-sur-de-bogota/ – https://pacifista.tv/notas/violencia-en-el-21n-abuso-policial-vandalismo-y-saqueos/.

10. https://www.laorejaroja.com/covid-19-una-eventual-transformacion-del-estado-y-los-modos-de-produccion/.

11. https://www.semana.com/nacion/articulo/los-problemas-enfrentados-por-el-programa-ingreso-solidario/664276.

 

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Pedro Emilio Villamizar Florez
Abogado de la Universidad Autónoma de Bucaramanga, actualmente cursando una especialización en derecho procesal civil en la Universidad Externado de Colombia, de la que ya terminé materias. Soy una persona crítica que busca la transformación social colectiva e individual (una revolución pero de la consciencia individual), porque cuando la gente piensa por si misma no puede ser explotada.