Plaza de Mercado de Girardot: 73 años de resiliencia

La Plaza de Mercado de Girardot se constituyó en la primera obra arquitectónica con la que se dio inicio al periodo del movimiento Moderno en Colombia, de ahí la importancia en su conservación.

Infórmate - Política

2021-02-16

Plaza de Mercado de Girardot: 73 años de resiliencia

Columnista:

Daniel Fernando Rincón

 

«La plaza de mercado, en similitud con la plaza, es entendida como el sitio de encuentro entre vecinos, conservando una memoria cultural alimentaria, rica en tradiciones locales y regionales, base para fortalecer la identidad y la pertenencia en una ciudad plural e incluyente».

-Jesús Martín Barbero

73 años después de la puesta en funcionamiento en 1948, de la Plaza de Mercado de Girardot, «ubicada entre las carreras 9 y 10 y entre las calles 10 y 11 de esa ciudad», según refiere el Decreto 1932 de 1993, el cual la declara como Monumento Nacional, hoy Bien de Interés Cultural del ámbito nacional, sigue siendo un lugar central, tal y como lo define Walter Christaller, citado por Foyain, Sánchez y Manrique (2018): «un punto en el espacio que organiza el territorio en torno a sí, dada una lógica de comportamiento económico que gobierna la aparición de servicios».

Contra toda expectativa, la Plaza de Mercado de Girardot, en medio de la cuarentena estricta del año 2020, cumplió con la función de organizar alrededor de sí misma, el sistema agroalimentario de la ciudad y de más de una docena de municipios de las provincias vecinas tanto del Tolima como de Cundinamarca; conservando de esa manera, no solo la garantía de la seguridad alimentaria de mal contados 200 mil habitantes de la región, sino también manteniendo a flote la economía de Girardot en ese periodo tan aciago.

Desde sus inicios, la actual plaza que reemplazó a la vieja plaza de mercado diseñada en 1913, arrasada por un voraz incendio el 30 de septiembre de 1945 y que hoy por hoy algunos llaman Plaza de Mercado Leopoldo Rother o Plaza de Mercado Rother, en honor al arquitecto alemán que la diseñó y construyó, entre 1946 y 1948, como respuesta a un proyecto de modernización de construcciones nacionales emprendido por la Sección de Edificios Nacionales del Ministerio de Obras Públicas de acuerdo con el texto Las 10 obras de arquitectura del siglo XX, ha sido una suerte de motor de la economía local y provincial.

En su momento, la construcción de la plaza significó el inicio de la transición entre el periodo que históricamente se ha conocido como de la ciudad industrial al periodo de la ciudad comercial: transición marcada por la guerra civil bipartidista y el bandolerismo de la década de 1950.

A inicios del siglo XX, Girardot era una ciudad  industrial y comercial de importancia geoestratégica para el centro del país: el 19 de octubre de 1920 había llegado el primer vuelo aéreo que conectaba a Barranquilla con el interior del territorio colombiano, que en 1927 ya era una línea comercial con varias estaciones intermedias según relata Fayad Alvarez (2009); así mismo, el 1 de enero de 1930 se inauguró un puente férreo que conectaba al Ferrocarril de Girardot, construido entre 1881 y 1909 de acuerdo con Primmer, Andrew, (2013) con el Ferrocarril del Tolima, en el  decimonónico sueño de conectar Bogotá con Buenaventura, reafirmando de esta manera que Girardot fue el primer puerto multimodal del centro del país, siendo un paso obligado para el comercio de importación y exportación durante décadas, algo que con el tiempo se fue perdiendo de forma paulatina, a favor de las carreteras que reemplazaron el tren y de la construcción de aeropuertos en la sabana de Bogotá.

Por eso no es extraño que el arquitecto Rother haya tomado la oportunidad de introducir el sistema constructivo de bovedillas y en general, de cáscaras de concreto en la arquitectura colombiana, a partir del ensayo y error, en la ciudad de las acacias, que no dormía de noche, pletórica de fiestas y cultura, de comercio y progreso.

La novedosa utilización de membranas de concreto interesaba mucho en aquellos años a los arquitectos del país; los cálculos de este tipo de formas se realizaban de modo experimental e intuitivo, y pronto se constituyó en un elemento generalizado del lenguaje racionalista y moderno (Niño Murcia). 

La Plaza de Mercado de Girardot se constituyó en la primera obra arquitectónica con la que se dio inicio al periodo del movimiento Moderno en Colombia, de ahí la importancia en su conservación; por ello, causa curiosidad que el Plan Especial de Manejo y Protección-PEMP de la Plaza de Mercado aprobado por el Ministerio de Cultura mediante la Resolución 1743 del 15 de septiembre de 2020, el cual además de establecer los usos y las acciones en la conservación de los bienes inmuebles de interés cultural, además de la plaza propiamente dicha, define algunos cambios estructurales con el objetivo de facilitar el manejo administrativo de esos bienes en la Empresa Comercial e Industrial del Estado del Orden Municipal –SerRegionales– que es propietaria de la Plaza de Mercado, no haya sido aprobado por el Concejo Municipal de Girardot, a finales de 2020 a fin de incluirla al Plan de Ordenamiento Territorial del municipio.

Según se conoció en medios de comunicación, los concejales argumentaron votar en contra del proyecto de acuerdo presentado por la administración municipal donde se aprobaba la inclusión de los Planes Especiales de Manejo y Protección-PEMP, por desconocer los efectos que ello conllevaría en el Plan de Ordenamiento Terrirorial- POT, un documento aprobado en el año 2000, a todas luces desactualizado a febrero de 2021.

Gracias a la persistencia de la gerencia de la empresa, en cabeza de Deivis Fernández Aguirre, se espera que el proyecto de acuerdo vuelva a ser presentado en las sesiones ordinarias del Concejo y este por fin sea aprobado, con lo que se podría no solo gestionar recursos del orden departamental y nacional para el mantenimiento y conservación de la misma, sino también reconocer el papel que ha jugado la Plaza de Mercado de Girardot y sus vivanderos en la economía provincial.

En este país de las provincias, del Sagrado Corazón y del rebusque, no habría mejor regalo que la aprobación del PEMP para un emblema de la arquitectura nacional, que sigue cumpliendo con su función original: ser un lugar de encuentro social, cultural y comercial regional.

 

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Daniel Fernando Rincón
Zootecnista Universidad Nacional de Colombia sede Bogotá. Candidato a Magíster en Producción Animal. Girardoteño. Protestante desde tiempos inmemorables. Luterano. A veces escribe en portales de opinión.