No se trata de una simple disculpa

Mientras la médica, Juliana Rojas Neira, solo debió pedir una disculpa pública y perdió su contrato, a «los indios», por muchos años, les han arruinado sus territorios, los han despojado de sus tierras, los han discriminado y les han violentado, de forma sistemática, sus derechos humanos.

Opina - Educación

2021-05-17

No se trata de una simple disculpa

Columnista:

Diana Carolina Abril Giraldo

Vemos disculpándose a todo mundo después de causar el daño, pero si supieran que de lo que se trata es de evitar herir, no habría necesidad de tantos perdones y disculpas.  

He observado lo que ha sucedido desde que la «doctora», que debe velar por la salud y la vida de los demás, escribió ese «desafortunado comentario» como así ella lo llamó y que además, para su proceso de graduación debió hacer el nombrado juramento hipocrático, el cual se trata de «un texto ético que recoge las obligaciones morales de los médicos para con sus pacientes, con el objetivo de orientarlos en su labor profesional».

Pero aquí, más allá del juramento y de las consecuencias por su incumplimiento, de si la clínica anunció la cancelación de su contrato y de si se ganó un mundo de enemigos al cambiar de papeles y ahora es a ella a la que quieren matar, cabe cuestionarse qué clase de personal médico se está formando, qué clase de «seres humanos» hay en Colombia.

No es solo cometer el error y hacer como si nada hubiese pasado. No se trata de cometer la falta y luego pedir perdón después de que el daño está hecho. Se trata de evitar que ese «comentario desafortunado» se pronuncie y se lleve a la acción o que incite al otro a pensar y a hacer lo mismo. Se trata del respeto a la vida, de la dignidad de la persona, del respecto de los derechos y libertades de todos, de aquellos que llegaron primero que nosotros, de cualquier ser humano.

Tampoco se puede tolerar que una persona que se formó para salvar a otros, con sus palabras, pretenda, por medio de un mensaje matar a muchos. Sí, puede ser que en algunas ocasiones la rabia, la impotencia, la euforia es lo que hace decir y hacer ciertas cosas de las cuales nos arrepentimos luego, pero un médico no puede ni debe expresarse así, no sería ningún ejemplo a seguir.

Con cuánto personal médico de ese nos hemos tropezado en el país. Personal insensible, inhumano, déspota, humillativo, mala persona. Eso es lo que abunda en Colombia y lo que nos enmarca en la antipatía general, que aunada a la indiferencia, crea una indignación por los que sí sentimos nuestros propios males, los males de otros, las injusticias de otros y demás.

Es cierto, podemos equivocarnos, somos humanos. De nuestra boca puede salir basura en contra de los que son igual a nosotros y que por el hecho de no tener una profesión, reputación y otros aspectos que no son más que adornos o disfraces, nos hace creer superiores. 

Aprendamos de esa situación y pensemos en que todos somos iguales, pues así lo establece nuestra Declaración Universal de Derechos Humanos y que aunque podemos cometer errores, debemos ser conscientes de las consecuencias, «cada acción tiene una reacción».

Es por ello por lo que replico las palabras de Norberto Bobbio en su ensayo Presente y porvenir de los derechos humanos: «A cualquiera que se proponga hacer un examen libre de prejuicios del desarrollo de los derechos humanos después de la Segunda Guerra Mundial le aconsejaría este saludable ejercicio: leer la Declaración Universal y después mirar alrededor».

Es así como bien le vendría, leer a profundidad y formarse teniendo en cuenta la Declaración, a la médica especialista Juliana, y a muchos colombianos más, incluyendo al Esmad, en todo su conjunto; sin embargo, ya es suficiente castigo por lo que está pasando la profesional en medicina, pero cabe agregar que no se trata de una simple disculpa, hay que enfrentar las consecuencias de hablar, escribir o actuar sin pensar. Se debe reflexionar. A propósito, los indios son personas originarias de la India y los indígenas son habitantes nativos de un país. Hay una gran diferencia. Por otro lado, a la médica también le vendría bien unas clases de ortografía y gramática, muchos «indios» escriben mejor.  

 

( 1 ) Comentario

  1. ReplyDiego Mauricio Bejarano García

    Excelente reflexión. Gracias

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Diana Carolina Abril Giraldo
Administradora pública, consultora académica y editora de este medio.