Ni un voto por los candidatos del Centro Democrático

Un país donde los pobres siempre han puestos los muertos no debe seguir legitimando a bandidos bajo un manto político, ellos no tienen el respaldo del pueblo colombiano que anhela la paz con bienestar social.

Opina - Política

2019-09-09

Ni un voto por los candidatos del Centro Democrático

Autor: Luis Jaramillo Restrepo

 

Según la Real Academia de la Lengua Española, verdugo es: una persona cruel, que castiga sin piedad, es una cosa que atormenta o molesta mucho, todos estos adjetivos caben para describir uno de los partidos políticos más populares del país, el Centro Democrático. 

Este partido, aunque ha sido uno de los más cuestionados, es de los más votados. Los colombianos siempre hemos sido el país más mal formado políticamente de América latina, guiados por el individualismo y la violencia, y por ende el llamado gigante a la ciudadanía para que vote mejor nunca debe cesar. 

Y es que en esta colectividad encontramos joyitas como Ernesto Macías y sus sucias jugaditas como presidente del Congreso, de cómo buscan por todos los medios acabar con los acuerdos de paz y devolvernos a la guerra —una de las cosas que están logrando—, de la manera descarada de defender el horror de las EPS —uno de los carruseles de muerte y corrupción más grande de Colombia—; la defensa de su líder no se queda atrás, el poderoso senador Álvaro Uribe, con más de 27 acusaciones por paramilitarismo en su contra e investigaciones por la Yidispolítica, las chuzadas del DAS y el llamado a indagatoria reciente por manipulación de testigos. 

Pero la lista no para ahí, su antiguo candidato presidencial, Óscar Iván Zuluaga, carga con el lastre de la entrada de dineros corruptos por parte de Odebrecht a su campaña —al igual que Santos—; también está la ineptitud del presidente actual que hasta con su tema fuerte, Venezuela, se ha rajado. De esa manera, muchas más acusaciones en contra de sus miembros que solo han aprovechado su posición privilegiada para llevar nuestro frágil sistema político, en su estructura, su proceso y resultado solo a la reivindicación de la violencia y la corrupción. 

Gracias a que este partido —con presidente de la República a bordo, esclavo de él mismo—, esta semana Colombia se levantó con la noticia de la vuelta a las armas de varios excomandantes guerrilleros, un momento de crisis, donde se intentan levantar como unos autosproclamados salvadores y, su líder, que maneja la mitad del electorado ciego del país, ya soltando propuestas como bajar los Acuerdos de la Constitución o pedir que el dinero que se utiliza en la implementación de los acuerdos se gaste en vías tercerías, un poquito más de su populismo barato.

Un país donde los pobres siempre han puestos los muertos no debe seguir legitimando a bandidos bajo un manto político, ellos no tienen el respaldo del pueblo colombiano que anhela la paz con bienestar social. Ustedes, Centro Democrático y Álvaro Uribe Vélez, no son nuestros salvadores, han sido nuestros verdugos, son una parte activa del conflicto, pues en sus cabezas está plasmado un genocidio, gracias a ustedes y sus EPS la gente se muere en los pasillos de los hospitales; esa desmovilización paramilitar de la que tanto se ufanan salió mucho peor, nos dejó bandas criminales que operan, matan y trafican en más de 250 municipios (cifras de Fundación Paz y Reconciliación), 5 veces más de donde operan las disidencias. 

La muerte en Colombia siempre seguirá al pueblo pobre, como George Orwell escribía en 1984: la misma gente condenada a vivir en los peores barrios, a ir a las peores escuelas, la que lo tiene más duro, son los primeros que se ofrecen a cuidar el sistema. ¿Por qué los señores del Centro Democrático no envían sus hijos a la guerra? Dejen al pueblo humilde de Colombia vivir en paz. Ojalá el 27 de octubre se les derrote con nuestra arma, el voto. 

Los sistemas políticos copados por corruptos se enfrentan y para que estos produzcan nuevas decisiones políticas y, así, se retroalimenten y cambien, nuestro voto es fudandamental, pero la duda persiste ¿Seguiremos votando por nuestros verdugos? 

Que la campaña ‘Ni un voto por los candidatos del Centro Democrático’ se impulse, como ya ha venido sucediendo en diferentes sectores del Oriente antioqueño donde diferentes agremiaciones de transporte público han sacado pasacalles con un mensaje similar. 

 

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Luis Jaramillo Restrepo
Planeación y Desarrollo social Colegio Mayor de Antioquia