‘Ñeñeperiodismo’

La sociedad decente tiene que rodear a quienes asumen la pesada tarea de desmentir a las vacas sagradas del oficio que se han sentado a recibir dinero con una mano y condecoraciones con la otra. 

Opina - Medios

2020-03-11

‘Ñeñeperiodismo’

Columnista:

Ían Schnaida

Ni los compradores de votos ni los votantes comprados son nuevos en Colombia. Mucho menos lo son, los periodistas que trivializan lo grave y contribuyen a que la sociedad tenga naturalizada la corrupción o viva feliz en medio de la desinformación. 

Partamos por aclarar que la estrategia es conjunta. Por un lado, el partido de Gobierno, el (anti)Centro (anti)Democrático, sacó un comunicado de tres párrafos que no dice nada sobre el escándalo de la ‘Ñeñepolítica’ que los moja hasta el cuello —parece escrito por un tibio avistaballenas—. Se limitan a echarle la culpa a la izquierda (¿es decir que para ellos fue la izquierda quien les compró votos?), posan de víctimas y echan su horda de fieles seguidores encima de los medios y los periodistas que seguimos denunciando y difundiendo la corrupción electoral que habría dado como fruto una presidencia ilegítima. El propio Duque lo dijo:

«Si entran dineros oscuros a una campaña política, sanción no debe ser solo para un gerente, el candidato debe responder con cárcel». 

La vicepresidenta, Marta Lucía Ramírez, también dio su aporte al debate:

«Es mejor perder decentemente que ganar unas elecciones con trampa. Uno de candidato debe saber qué dineros se mueven en su campaña».

Eso sí, los 2 testimonios son de 2017, cuando aún ambos eran meramente candidatos. Hoy de seguro no piensan igual, porque son sus rabos de paja los que están en medio de la candela. El caso es que, al otro lado de la estrategia de negación absoluta están los siempre fieles publiperiodistas de ayer y hoy.

 

Salud Hernández Mora

Para Salud Hernández la compra de votos gestada por el ‘Ñeñe’ es insignificante. ¿Por qué? Porque para ella La Guajira es insignificante. Así de simple. Para ella, literal, es un chiste este escándalo. Y pensándolo bien es normal, para ser admirador del uribismo (o del franquismo), es imperante ignorar la realidad política e histórica del país —que no es su caso—, o tener muy alto el nivel de tolerancia a la corrupción y a los desmanes gubernamentales.

«Alguien cree que pagaron 400.000 pesos por voto en La Guajira en las presidenciales? Eso no lo pagan en ningún sitio ni en las locales. Ni Aida daba tanto. Pagan mucho a líderes q mueven votos. Todo suena tan chimbo. Como la listita del Ejército».

Salud, aquí, peca de ignorante o de creernos tal. La compra de votos mueve miles de millones de pesos. Hace 3 años que estuve en trabajo de campo en Chocó, en una de las regiones más abandonadas del país, supe de primera mano que allí se pagaba, en ese entonces, 300 000 mil pesos por voto. ¿Sí es tan difícil creer que pagaron 100 000 mil pesos más en otro departamento? No me parece. La compra de votos es un delito sumamente grave que condena a las regiones al atraso, porque quien paga para llegar, llega a cobrar con intereses y los recursos públicos pasan a ser privadísimos, limitados a un pequeño círculo.

 

Emisoras aliadas 

Por otra parte, vi a medios como W Radio, Caracol Radio y CM& preguntando si la ‘Ñeñepolítica’ era corrupción o persecución. Como si quisieran que creyéramos, o al menos nos cuestionáramos, si todo se trató de un montaje. Es decir: la izquierda infiltró al expresidente Uribe con María Claudia ‘Caya’ Daza. Ella, trabajando para Cepeda y Petro coordinó con el ‘Ñeñe’ para que este comprara votos para el uribismo. ¿Y ella también dio la orden de que se le robaran plata a Vargas Lleras para que él no se pudiera robar las elecciones? En serio, revísense. 

Ahora bien, Blu Radio, la emisora del primer cuñado de la nación, ha sido el estandarte de la defensa acérrima del presidente Duque y del expresidente Uribe. Primero, en medio del escándalo que tiene preocupado al uribismo, deciden volver a sacar la noticia de Petro y la bolsa de billetes, ¿por qué? Pues porque hay que combatir a como dé lugar la imagen de corrupción del partido y del Gobierno que se extiende por el país, gracias al trabajo del periodismo alternativo.

En Blu han dicho de todo, que los vecinos de Uribe dicen que es un ser humano hermoso y que los famosos se toman muchas fotos con él. Que el ‘Ñeñe’ es un charlatán (coincidiendo con la fatal Salud), un ganadero mentiroso. ¿Y quién aseguró eso? Néstor Morales, esposo de la hermana del presidente Duque. Lo que me lleva a pensar que se equivocaron eligiendo a Hassan Nassar como alto consejero para las comunicaciones de la Presidencia. Claramente Néstor hace mejor tarea cuidando la imagen de su pariente. 

 

Televisiones aliadas

Caracol y RCN son cuento aparte. Han desplegado tal cubrimiento —¿o sobrecubrimiento?— sobre el coronavirus que el escándalo de corrupción de votos ha pasado a un quinto plano, si acaso. Cuando han hecho menciones al tema lo hacen bien entrado el noticiero, cuando ya pasaron las noticias duras o principales. 

Y es muy grave, porque aún hay millones de colombianos que almuerzan viendo las noticias de estos canales, que entre cucharada y presa se comen las versiones de país que le convienen a la extrema derecha. Caracol, por ejemplo, dijo: «Fotos y videos probarían afinidad del ‘Ñeñe’ Hernández con el Centro Democrático en plena campaña». ¿En serio? ¿Afinidad? Siendo tan rico nuestro lenguaje, había mil opciones mejores para calificar dicho material. 

RCN también ha hecho lo suyo, empezando por calificar todo este embrollo como una novela. De entrada están diciendo que se trata de un hecho ficticio, imaginativo, no de un delito orquestado por importantes servidores del país. Así pues, tampoco le han dado importancia a las revelaciones nuevas ni le han dado un titular principal a los hallazgos. No, RCN está comprometido con la defensa del uribismo, ¿pero a alguien le extraña?

Podría quedarme aquí eternidades hablando sobre lo que hacen y dejan de hacer los medios más grandes del país, los que mueven ingentes cantidades de dinero. Lo cierto es que gracias a su mala labor cada vez resalta más el trabajo juicioso, honesto y comprometido que nace desde diferentes medios y periodistas independientes. 

Hoy tenemos la oportunidad de tener otras visiones y otros enfoques, gracias a la prensa valiente que arriesga su vida para que la ciudadanía conozca lo que nos ocurre como país. No es casual que Julián Martínez denuncie el poco interés que han manifestado los organismos del Estado para brindarle protección. No es casual que el abogado de Gonzalo Guillén denuncie carros siguiéndolo, esperándolo afuera de casa y que no haya respuesta oficial. 

Estamos en un punto en el que la sociedad decente tiene que rodear a quienes asumen la pesada tarea de contrainformar, de desmentir a las vacas sagradas del oficio que se han sentado a recibir dinero con una mano y condecoraciones con la otra. 

 

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Ían Schnaida
Periodista de la UdeA / Fundador y Director de La Oreja Roja / Estratega de Redes Sociales y Asesor de Posicionamiento Digital.