Más fútbol, menos hipocresía

Más allá de los golazos de ‘Lucho’ es importante que tanto los aficionados a este deporte como a quienes no les importa lo que sucede con esta disciplina deportiva, conecten varios hechos de hostilidad étnica protagonizados por el que funge como presidente de la República.

Opina - Deporte

2021-07-16

Más fútbol, menos hipocresía

Columnista:

Germán Ayala Osorio

 

Finalizada la Copa América 2021, para el país y el mundo, el jugador Luis Díaz fue, quizás, una de las figuras más descollantes no solo de la Selección nacional, sino del torneo continental. Más allá de los golazos de ‘Lucho’ y de su indiscutible talento, es importante que tanto los aficionados a este deporte espectáculo, como aquellos que no simpatizan o no les importa lo que sucede con esta disciplina deportiva, conecten varios hechos de hostilidad étnica protagonizados por quien nominalmente funge como presidente de la República, congresistas, en particular vinculados con el Centro Democrático (CD) y ciudadanos del común que expresan algún tipo de animadversión contra indígenas, campesinos y población afrocolombiana.

Esos resquemores y odios viscerales en contra de comunidades ancestrales consolidan la perversa idea de que tales grupos sociales no son semejantes y por ese camino, sus miembros no son iguales a los mestizos o a quienes se autoproclaman como «blancos». Es más, los ven como objeto-sujetos de amenaza, de los cuales hay que protegerse. A ese comportamiento y fenómeno, Mbembe (2016) lo llama altruicidio.

Recordemos cuando Iván Duque Márquez exhortó a la minga indígena a que se devolvieran a sus resguardos, de donde, a consideración del presidente, no debieron salir, y mucho menos, a movilizarse, protestar y a brindar protección a los muchachos de las «primeras líneas» de Bogotá y Cali, en el marco del paro nacional. Se suma a lo anterior, la negativa del presidente de todos los colombianos, a reunirse con los líderes de la minga indígena.

Pues bien, es en ese marco en el que hay que entender la enorme simpatía, aplausos y casi veneración que suscita Luis Díaz, quien tiene raíces wayú, comunidad indígena asentada en el empobrecido departamento de La Guajira, un territorio manejado políticamente por todo tipo de mafias de mestizos que son responsables en buena medida de haber sometido a esta comunidad a procesos históricos de abandono y persecución. Así entonces, lo que no podemos perder de vista es que tanto Luis Díaz, de origen wayú, como otros deportistas que le han entregado glorias al país, han podido hacerlo en medio de evidentes e inaceptables prácticas y hechos de hostilidad étnica, racismo y «altruicidio».

La euforia colectiva que despertó Luis Díaz se visibiliza, por supuesto, por los periodistas deportivos que suelen exaltar los logros del combinado nacional de fútbol y ocultar la corrupción público-privada que en buena medida hizo que millones de colombianos salieran a las calles.

En una rápida búsqueda en Internet, encontré una nota en el portal de la FM en la que se lee lo siguiente: «“… se metió en el corazón de los colombianos por su papel de la Copa América, a sus 24 años (13 de enero de 1997) demostró que la disciplina y la perseverancia sí valen la pena. En las últimas horas, en medio de la euforia por el éxito de Luis Díaz y la anotación que llenó de emoción a los colombianos, se conoció una fotografía inédita del guajiro. El periodista Nelson Freddy Padilla publicó la imagen en que aparece Luis Díaz siendo aún un niño. En esta aparece entre la comunidad wayú. Y es que el viernes, como si se tratara de una película sacada de un cuento de hadas, Luis Díaz se consagró como la revelación en la Copa América 2021 al anotar un doblete en el triunfo contra Perú por 3-2 que hizo merecedora a la Selección Colombia del tercer puesto”. “Luis Díaz, de origen wayuu [sic], representa el talento y perseverancia de nuestras culturas indígenas. Aplausos al goleador de la Copa América”, escribió Padilla al divulgar la foto”».

Qué bueno sería que el mismo orgullo que hoy sienten millones de colombianos y los periodistas, en particular los deportivos, les alcance para evitar ser transmisores de los violentos señalamientos y la estigmatización de que fueron víctimas los Nasa durante el paro nacional, especialmente, por el derribo de estatuas de colonizadores, entre otros asuntos. Más fútbol, menos hipocresía.

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Germán Ayala Osorio
Docente Universitario. Comunicador Social y Politólogo. Estudiante del doctorado en Regiones Sostenibles de la Universidad Autónoma de Occidente.