Las posturas de nuestros cantantes que nos defraudan o enorgullecen

De las dos posturas lo que duele es este fenómeno de figuras públicas que no respaldan al pueblo, al que no solo pertenecen cantantes, sino también periodistas, jugadores de fútbol, celebridades, empresarios, empleados y un sinfín de personajes, que permanecen en el anonimato. 

Opina - Cultura

2021-08-18

Las posturas de nuestros cantantes que nos defraudan o enorgullecen

Columnista:

Isaías Molina Jácome

 

Una gran decepción me produjo ver a Carlos Vives en una fotografía al lado de Iván Duque, en la campaña presidencial del 2018, usaron su imagen para crear un apoyo artificial a un partido de ultraderecha: el centro democrático, que ni es de centro ni democrático, sino una expresión política, opuesta al avance de temas fundamentales para Colombia como, por ejemplo: la implementación ágil del proceso de paz.

Cuando el artista advirtió la manipulación se quejó, porque sabe que la relación con esa facción política, no le conviene. ¿A quién le interesaría la amistad de un partido que al parecer ganó las elecciones con dineros del narcotráfico?, como lo reveló el medio alternativo La nueva prensa, respaldado por alrededor de 25 000 audios, en lo que se denominó la Ñeñe política.

Si usamos la metáfora del termómetro, esa postura no sería ni fría ni caliente, sino intermedia o tibia, lejos de los extremos, poco comprometida e inútil. En otras palabras, significa que Carlos Vives no quiso estar en ningún bando, ni en el de los oprimidos ni en el de los opresores.

Tengo que decir, que a Vives siempre lo admiré, desde los años 90, porque renovó la música vallenata mezclándola con guitarras eléctricas, batería y gaitas. Pero, además, porque sus canciones no solo rescataron del olvido los vallenatos clásicos de los juglares, sino porque sus letras eran poesías, que representaban la belleza cultural del Caribe colombiano.

Sin embargo, ahora siento que uno de mis héroes ha muerto, porque cuando yo y millones de colombianos lo necesitábamos, él solo llamó a la paz y al no uso de la violencia. Es como cuando dos personas están dándose golpes y llega alguien a pedir que se calmen, pero no los separa, es decir, no actúa y espera que la pelea acabe por cansancio o porque uno venza al otro.

¿Pero cómo pretender que un país se calme si los jóvenes, de las clases populares, que son quienes protestan, no tienen futuro?, no exagero, ellos no tienen empleo, pasan hambre y carecen de oportunidades de ir a la universidad, en un país donde la mayoría de la educación superior es privada y excluyente. En esto último me voy a enfocar, pues es uno de sus reclamos más fuertes. De las 83 universidades que hay en el país solo 34 son públicas, lo que equivale a un 40 % en números redondos. El resto, alrededor de un 60 % son privadas ¿No debería al menos invertirse ese porcentaje?

Y como si esto no fuese suficiente, tampoco tendrán protección en la vejez, pues aquí solo el 25 % de su población logra una jubilación, según dice la Federación de Aseguradores Colombianos, Fasecolda ¿Cómo mantenerse neutro ante esa situación?

 

Los cantantes que tomaron partido

Pero si Carlos Vives decidió mantenerse neutro y otros escriben mensajes en Twitter, pero nunca se comprometen. Hay otros que apoyan de frente al Gobierno opresor y asesino que nos gobierna, el que envía a la Policía para sacarles los ojos a los jóvenes, para desaparecerlos, para torturarlos, violarlos y asesinarlos, con sus posturas de ultraderecha, que le aprietan el cuello al ciudadano, cuando debería sentarse a dialogar para escuchar sus demandas.

En YouTube, la red social que ha convertido en la memoria histórica audiovisual del mundo, aún se conserva el bochornoso video, del 10 de abril de 2007, donde se escucha una ráfaga de fusil y luego la voz estentórea de Tomás Alfonso (Poncho Zuleta), quien grita emocionado «No joda, viva la tierra paramilitar».

Da mucha tristeza, que el intérprete de éxitos como Luna Sanjuanera, Mi hermano y yo o Tardes de Verano, entre otras, canciones que millones de colombianos han entonado, en sus fiestas familiares o en las parrandas de cualquier rincón del mundo, donde vivan, respalden las ideas de extrema derecha, que han costado la vida de millones de colombianos. Creo que un artista nunca debe respaldar a los victimarios, sino a las víctimas y a quienes sufren, enviarles un mensaje de esperanza.

En las últimas semanas, Juanes, otro cantante, que profesa «su amor por el país», capturó el interés mediático, al publicar un mensaje de Twitter, donde con la excusa de apoyar las protestas en Cuba, les dijo a sus seguidores, que tengan cuidado con votar por el comunismo, en las próximas elecciones presidenciales, en una clara alusión al discurso trasnochado de comparar a la oposición con los partidos políticos comunistas, que han fracasado en todo el mundo. Qué decepción, otro más que apoya las ideas retrógradas del régimen que nos gobierna.

 

Los cantantes del cambio: los nuestros

 Hoy quienes protestan lo único que exigen es mejores condiciones de vida y aunque sus reclamos son justos, no reciben ningún respaldo de Carlos Vives ni de Juanes ni de Poncho Zuleta ni de J. Balvin o Jessy Uribe, entre otros. Tal vez, eso no les afecta, porque ellos tienen sus propios canticos y la voz honesta de otros artistas comprometidos como Adriana Lucia, Andrea Echeverri, de Aterciopelados; Goyo, Tostao y Slow, de Chocquibtown, y del resto de cantantes que anhelan un país mejor y no temen manifestarlo en público.

Al final lo que duele es que a este fenómeno de figuras públicas que no respaldan al pueblo no solo pertenecen cantantes, sino también periodistas, jugadores de fútbol, celebridades, empresarios, empleados y un sinfín de personajes, que permanecen en el anonimato, agazapados, desinformados e incluso ocultos dentro de nuestro círculo de amistades. Habrá que acostumbrarse a ellos, pero por fortuna tenemos a los nuestros, los de siempre, los imprescindibles.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Isaias José Molina Jácome
Docente de la Fundación Universitaria Tecnológico Comfenalco. Catedrático de la Universidad Tecnológica del Chocó, Diego Luis Córdoba. Comunicador social y periodista con énfasis en la administración y producción de medios de la Universidad del Norte. Magíster en comunicación, con énfasis en cambio social de la Universidad del Norte. Doctor en Comunicación de la Universidad Nacional de La Plata, Argentina. Investigador junior en Colciencias.