La vida en medio del coronavirus y las protestas sociales

Ahora, el panorama es un poco confuso (más confuso aún). Cada momento es diferente, no sabes qué pueda pasar.

Narra - Sociedad

2020-03-28

La vida en medio del coronavirus y las protestas sociales

Columnista:

Jhon F. Barbosa

 

Se respira una paz inquietante, ese sentimiento de temor al tener cerca a ese enemigo invisible, ese enemigo del cual solo conoces su nombre y sabes lo peligroso que es por los miles de videos, estados en redes sociales, memes y noticias que se vuelven virales alrededor del mundo.

Hace unos días, todo estaba “normal”, me despertaba a las 8 de la mañana, preparaba el desayuno, salía al gimnasio, almorzaba algunas veces por fuera, entraba y salía de casa varias veces durante el día, visitaba a mi familia, salía con mis amigos a tomarme un vino y fumar en el parque de mi barrio, mientras hablábamos de nuestras vidas y del mundo, y terminábamos riendo por alguna cosa, también pasaba muchas horas al día buscando trabajo (llevo 5 meses desempleado), esto es lo que llamo una vida “normal” en mi país.

Ahora, el panorama es un poco confuso (más confuso aún). Cada momento es diferente, no sabes qué pueda pasar; estoy en mi casa encerrado con mis compañeros de apartamento. Cocinamos en comunidad y nos protegemos unos a los otros.

Sobre ese enemigo invisible que está en el aire se dicen y especulan muchas cosas: algunos creen en la noticia inicial, la cual dice que el virus surgió por el consumo de un murciélago específicamente en Wuhan (China) a unos 15 900 km aproximadamente de distancia de Colombia. Otras personas creen que esto no fue accidental, sino por el contrario, fue creado para apaciguar todos los aires de revolución y protesta social y ciudadana que había por estos momentos en diferentes partes del mundo, como, por ejemplo: en Francia, donde miles de personas salieron a manifestarse a finales del 2019 y principios de este año contra la reforma pensional, los sindicatos que convocaron la huelga exigían la retirada total del proyecto de ley del Gobierno de Macron.

En Hong Kong, las protestas estallaron por la oposición generalizada a un proyecto de ley de extradición y un ataque a la Ley Básica, desde entonces se han expandido a demandas de democracia y a una denuncia policial por los diferentes ataques violentos contra los manifestantes que han sido presenciados por la ciudadanía y algunos medios. En la India, por ejemplo, se intensificaron las protestas después de la aprobación de la polémica Ley de Enmienda de Ciudadanía, que buscaba otorgar la nacionalidad india a inmigrantes de diversas minorías religiosas, pero no a los musulmanes. Estas protestas sociales citadas aquí son solo para nombrar algunas.

Por su parte, en Latinoamérica en los últimos años se han venido intensificando varias crisis sociales, económicas y políticas: en Venezuela, por diferentes medidas del Gobierno y del régimen, gran parte de su población emprendió un éxodo hacia los diferentes países vecinos y en otras latitudes del mundo llevando al país a una gran crisis humanitaria.

El estallido social en Chile se dio en los últimos meses del 2019 motivado por diferentes factores que venían siendo acumulados por la sociedad, pero el hecho que incentivó este levantamiento fue el alza a la tarifa del sistema de transporte de Santiago, levantamiento que en pocos días comenzó a tener ecos en otras ciudades del país. El presidente Piñera se vio forzado a ceder y, anunció después de varias semanas, la suspensión del alza en la tarifa, pero esto no logró apaciguar los ánimos de los chilenos que seguían tomándose las calles reivindicando sus derechos bajo el coro de El baile de los que sobran como himno de la protesta social y como muestra de las cicatrices sociales que dejó la dictadura de Pinochet.

En Ecuador, un fuerte movimiento indígena lideró las manifestaciones en contra, fundamentalmente, de la eliminación de subsidios a los combustibles, una medida que ha impactado directamente el precio de la gasolina y de muchos otros productos, y a su vez se levantaron por la intervención del Fondo Monetario Internacional en la crisis económica. En Bolivia, por algunas decisiones de Evo Morales y, posteriormente, por el ascenso al poder del conservadurismo religioso y la militarización de la protesta. En Haití, por la aberrante corrupción y la pobreza. En Nicaragua, por la censura a los medios y la persecución política. Y así, sucesivamente, las protestas de estas naciones habían cogido una fuerza continental que parecía no agotarse.

En Colombia, la situación no era muy distinta. El 21 de noviembre del 2019 los diferentes sindicatos del país convocaron a un gran “Paro Nacional” para protestar contra lo que se llamó “El Paquetazo”, en el cual se hacían reformas gubernamentales en el ámbito laboral y, en las pensiones, que se consideran lesivas para los intereses de los ciudadanos, pero realmente, son tantas las problemáticas acumuladas por décadas, que hicieron que la gente tuviera diferentes razones para salir a protestar:

El tema de corrupción parece de nunca acabar; la “dictadura disfrazada de democracia” que se vive desde el año 2002 por Álvaro Uribe, quien tiene al país sometido a un periodo de violencia, y de terror inculcado en los ciudadanos como estrategia política para continuar en el poder; el asesinato sistemático de líderes y lideresas sociales que se incrementó notablemente en el nuevo periodo presidencial a cabeza de Iván Duque, que hace parte del Centro Democrático (partido político fundado por Uribe); la tasa de desempleo que parece ir aumentando de la mano del dólar, lo que a su vez hace que la moneda colombiana se devalúe gradualmente; las fosas comunes de lo conocido como “falsos positivos”, que fueron crímenes cometidos por las Fuerzas Armadas, también bajo el periodo presidencial de Uribe; los índices de pobreza cada vez mayor; el narcotráfico; en fin, continuar hablando de las problemáticas del país nos llevaría a seguir escribiendo varias hojas aquí.

Todo este descontento acumulado por los colombianos hizo que comenzaran a manifestarse en diferentes partes del país, pero poco a poco se fue disipando hasta encontrase, al igual que todo el mundo, con el COVID-19.

Ahora bien, otras personas dicen que este coronavirus apareció para darnos un mensaje a los seres humanos frente a la vida y al mundo en el que vivimos. La contaminación parece ser irreversible, convertimos a nuestro entorno en un basurero afectando de manera radical la vida de otras especies. Las industrias, las fábricas, la explotación de los recursos naturales, las políticas de los Gobiernos alrededor del mundo parecen agotar y acabar con todo a su paso y nosotros ahí, siendo una maquina más que contamina.

Actualmente, las protestas parecen estar en un receso, yo me encuentro en cuarentena al igual que millones de personas en el mundo, alejadas de nuestras familias y amigos. Vernos hoy en día en aglomeraciones o con más personas sería toda una irresponsabilidad social. Los abrazos, los besos, las visitas familiares y los paseos, las salidas con los amigos, la ida al parque en las noches a fumar y tomar una cerveza, la ida al cine, al teatro, al río, han pausado, menos para otras personas que son casi obligadas a salir a trabajar.

Ahora todo ha cambiado, las personas están en las casas, en las calles hay silencio, el cielo es más azul, el sonido de las aves suena más lindo sin el ruido de los carros, en algunas partes se han visto hasta zorros y otras especies caminando por las calles, los animales hasta ahora son los únicos inmunes a esta pandemia, lo cual parece ser una gran lección. Pero, ¿Qué puede haber detrás de ella? ¿Será el inicio de una guerra biológica o un mecanismo para controlar las masas? ¿Puede ser un virus creado por laboratorios y se salió de control? ¿Será un castigo de los dioses a la humanidad por lo deshumanizados que nos hemos vuelto? Esto no lo podremos saber ahora.

Tal vez en algunas semanas cuando pase todo, las formas de ver la vida y relacionarnos con los demás sean diferentes, las protestas se tomen las calles otra vez, yo pueda encontrar un empleo donde prime la vida sobre el capital, y esta historia sea solo otro cuento de ficción y apocalipsis para nuestros nietos y las nuevas generaciones.

 

( 3 ) Comentarios

  1. muy bien jhon en tu columna expresas inquietudes de muchos que pesamos igual

  2. Hola felicidades por tu aporte en un artículo social, amigo los momentos de amistad nos han llevado de reír a caminar por las calles, visitando más necesitados, gritar a un gobierno opresor y enfrentarse a la fuerza pública, el mayor triunfo en una guerra y tenlo Por seguro que esto lo es es, primero dividir, segundo implantar terror, para después hacerse presente como
    Salvador , la gran mayoría requiere y Anhela el
    Retorno de la normalidad, yo te expongo que hace muchos estoy en busca de otro camino por qué me cansé de todo
    Lo “normal “ dentro de ello hay muerte , desigualdad, corrupción, brujería, hambre , envidias, deudas, costumbrismo, etc. Si hay chance de alzarnos en masa en revolución lo apoyaremos pero los líderes y activistas somos perseguidos y defraudados en ocaciones por quienes se luchan, se pierde fe en la humanidad en él proceso, pero hay que luchar por que no todos son así, la belleza se ve en otras cosas, el arte, la música , la solidaridad, la alegría , cosas corta simples pero llenan, te digo esto por qué los gobiernos podrán arrebatarnos todo, someternos, pero no debemos darles nuestra libertad, ahora del sentimiento de presidiario ideológico y dentro de un contexto socio/ económico, muchos nos sentimos atrapados así sea en casa ! hay un mundo y al parecer se Pone distante !! Feliz día bro

  3. Excelente articulo el mu fo vive una cridis wue mas oarece creada por el capitslismo infame que se ha visto e n la cuerda floja con el inconformismo y la protesta social

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Jhon F. Barbosa
Cali. 1991. Licenciado en Historia, egresado de la Universidad del Valle (sede Cali), con campo de investigación ligado especialmente a los estudios y transformaciones culturales y sociales.