La paranoia de la verdad absoluta

¿Acaso debería permitirse que desde la libertad de expresión se estimulen ideas contrarias a la vida? Justificar masacres, el asesinato de líderes sociales, la supremacía blanca, doctrinas que pasan por la eliminación del otro, ¿merecen nuestra defensa?

Opina - Sociedad

2019-04-23

La paranoia de la verdad absoluta

Las libertades en general son la columna vertebral de la democracia, allí donde no hay libertad, carecemos de democracia. Defendemos el derecho a la libre movilización, a la libre expresión, a la libertad de pensamiento, a la libertad de culto, pero pareciera que sólo de “nuestra libertad” se tratara.

Alberto Cortés, Q.E.P.D., en su canción Los Demás, y Estanislao Zuleta en su Elogio de la dificultad, coinciden en la “interpretación paranoide de la realidad” con distintas palabras, pero en esencia, son lo mismo y estoy de acuerdo con ellos.

Leyendo cómo los días santos estuvieron dedicados a una guerra verbal entre Daniel Coronell y los seguidores de Gustavo Petro; y bueno, el mismo Gustavo Petro, solo pude concluir que el país que tenemos es justamente producto de la escasa tolerancia que tenemos frente a la diferencia. Queremos imponer nuestra idea a toda costa porque…

“Los errores son tiestos que tirar a los demás;
los aciertos son nuestros y jamás de los demás;
cada paso un intento de pisar a los demás,
cada vez más violento es el portazo a los demás.

Las verdades ofenden si las dicen los demás,
las mentiras se venden, cuando compran los demás;
somos jueces mezquinos del valor de los demás
pero no permitimos que nos juzguen los demás”.
Los demás, Alberto Cortez.

Estanislao por su parte dice:

La idealización del fin, de la meta y el terror de los medios que procurarán su conquista. Quienes de esta manera tratan de someter la realidad al ideal, entran inevitablemente en una concepción paranoide de la verdad; en un sistema de pensamiento tal que los que se atrevieran a objetar algo quedan inmediatamente sometidos a la interpretación totalitaria: sus argumentos, no son argumentos, sino solamente síntomas de una naturaleza dañada o bien máscaras de malignos propósitos.

En lugar de discutir un razonamiento se le reduce a un juicio de pertenencia al otro —y el otro es, en este sistema, sinónimo de enemigo— o se procede a un juicio de intenciones. Y este sistema se desarrolla peligrosamente hasta el punto en que ya no solamente rechaza toda oposición, sino también toda diferencia: el que no está conmigo está contra mí, y el que no está completamente conmigo, no está conmigo.

Estanislao Zuleta señala que nuestros fracasos los explicamos como consecuencia de las circunstancias… “yo no pude”; en el otro, es su esencia… “él es así”.

No digo que esté mal expresar nuestras opiniones, lo que está mal es lapidar al que no piensa como nosotros. El debate y la argumentación es una cosa, entrar en las ofensas y los calificativos es otra bien distinta, porque entramos en el plano de mirar al otro como resultado de una “naturaleza dañada”.

Recordemos que somos “los demás de los demás”; qué tal si nos esforzamos por mejorar la forma en que expresamos nuestras ideas, qué tal si buscamos mejores argumentos en lugar de acudir a la descalificación del otro. No nos comportemos como reyezuelos y tiranos dueños absolutos de la verdad.

Aunque dicen que no fue Voltaire el autor de la frase tantas veces a él atribuida, creo que deberíamos tratar de defender el derecho de los demás a expresarse libremente, sin que por ello haya que acudir a juicios de valor. Eso hacen los hombres y mujeres de guerra: silenciar las ideas, matar la diferencia… Quieren de verdad ser como ellos.

“¡Qué abominable injusticia perseguir a un hombre por tan ligera bagatela! Desapruebo lo que dice, pero defenderé hasta la muerte su derecho a decirlo”.

¿Quienes predicamos y promulgamos la paz, no deberíamos acaso, ser ejemplo de convivencia respetuosa? Pandillas de periodistas defendiendo a Coronell, Pandillas de Petristas defendiendo a Petro.

Ahora bien, todo en la vida tiene límites y, si la pena de muerte está proscrita en Colombia, ¿acaso debería permitirse que desde la libertad de expresión se estimulen ideas contrarias a la vida? 

Justificar masacres, el asesinato de líderes sociales, la supremacía blanca, doctrinas que pasan por la eliminación del otro, ¿merecen nuestra defensa? Yo creo que no, y desde mi libertad de expresión rechazaré siempre estos discursos, pero creo que la justicia deberá ocuparse de establecer cuándo debe ponerse límite a la libertad de expresión de una persona.

Amo la libertad, no me gusta que me digan qué hacer o qué no. No quiero que me digan a qué hora debo irme a la cama o qué me está permitido decir y qué no, y tengo claro que mi libertad termina donde comienza la del otro y, solo cuando mis actos o mis palabras dañan a otro, vulnero su libertad.

¿Entonces queremos una democracia verdadera? Empecemos por honrar la libertad de pensar y expresar distinto. Somos libres de pensar lo que queramos, y también somos libres para cambiar de parecer si un día entendemos que nuestro pensamiento era equivocado. Errar, es de humanos, dice un adagio que “solo Dios y los imbéciles, ni se equivocan ni se retractan”, yo soy humana, puedo equivocarme y retractarme cuantas veces sea necesario.

 

Fotos cortesía de: RCN Radio – El Tiempo

 

 

( 1 ) Comentario

  1. El analisis es muy bueno y acertado… Sin embargo analizando lo que es la prensa oficial, en este caso Univision, quien paga a Coronel, y quien dirige las pautas de lo que se dice, habria que entrar a analizar que hay detras de sus palabras, recuerde, estamos atravesados por guerras mediaticas y lo que Coronel dijo puede ser parte de esto, como puede que no,… sin embargo no hay que olvidar quienes son sus jefes, quien le oaga y quien lo dirije..

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Alicia Sarmiento
Periodista, abogada de la Universidad Santiago de Cali y libre pensadora.