La escuela de la desvergüenza

Han acontecido, o se han repetido, un encadenamiento de situaciones que hacen pensar que algunos políticos en Colombia pueden escribir uno o dos libros sobre la desvergüenza sin ningún problema.

Opina - Política

2018-04-27

La escuela de la desvergüenza

Cuando se ha vivido un hostigamiento, una violencia y un contexto de crimen e intimidación de décadas y décadas, es comprensible la estrategia de olvidar y absorber en la misma medida en la que se emana la tragedia. La memoria a corto plazo y la indignación momentánea e instantánea son generalidades en la vida cotidiana.

Han acontecido, o se han repetido, un encadenamiento de situaciones que hacen pensar que algunos políticos en Colombia pueden escribir uno o dos libros sobre la desvergüenza sin ningún problema.

Primero: Un testigo protegido en un caso que convoca a Álvaro Uribe y a Luis Alfredo Ramos (jefe de debate de Iván Duque), recibe un ramillete de disparos en Bello. Las amenazas y las muertes de testigos en contra de Álvaro Uribe son recurrentes. No se puede inculpar al expresidente en este tipo de casos de forma directa; las plumas no son jueces, las plumas no son la ley.

De este ambiente opaco por la muerte de testigos y obnubilado por los tiempos electorales, se esperaría que un político responsable midiera sus palabras, pero no, con escasez de vergüenza el siguiente movimiento de Uribe fue declarar que la muerte de otro personaje cercano a sus procesos judiciales era “una muerte buena”.

Posteriormente el senador Uribe se vio obligado a salir nuevamente y decir que ese comentario no era de su autoría, aunque tampoco dio mayores explicaciones al respecto. 

Ya lo dijo Juan José Rendón (J. J.) con conocimiento de causa, que los seguidores del expresidente pueden escuchar de su discurso una barbaridad y no pasa nada, siguen fieles a su mesías.

Las genealogías de esa tolerancia a la desvergüenza tienen que ver con dos momentos:

Después de la Segunda Guerra Mundial, dos propuestas económicas y de gobierno se erigieron como contrarias y con el paso del tiempo y la manipulación mediática se comenzó a construir psicosocialmente una representación antagónica o protagónica del socialismo. Tanto en Colombia, como en América Latina, hubo Golpes de Estado para rehuir de dicha propuesta y así implementar modelos económicos estandarizados por la potencia de la región. No importa el tema, sino la forma: Héroes que se imponen al mal (en estos discursos sería al socialismo) y Álvaro Uribe, para muchos, ha sido eso, un héroe. Al bien no se le cuestiona su vergüenza.

Otro momento fue cuando, por un error ideológico, se le otorgó a Álvaro Uribe un premio de honorabilidad. La política colombiana de los años 90, de quien el hoy senador es hijo, ha sido una política que no ha dejado clara su relación con el crimen. En lugares donde el Estado no aparecía (que en Colombia eran y son muchos), los jóvenes gobernantes pactaron mantener la seguridad en márgenes de aceptabilidad. El problema se les salió de control y la solución propuesta fue una desmovilización opaca. Todo esto sigue persiguiendo y seguirá persiguiendo la política de Álvaro Uribe, porque puede cambiar de partido, crear uno nuevo cada cuatro años, pero la identidad no es fácil de escindir.

Segundo: El caso de Areiza es una vergüenza. En la medida en que la Corte Suprema avanza en investigaciones contra la familia Uribe Vélez y sus cercanos, caen asesinados sus piedras en el zapato. Todo esto suena paradójico, ya que la situación no se ve reflejada en las intenciones de voto. Así se disimula la desvergüenza: Con premios y recompensas disfrazadas de democracia. El punto es bastante preocupante; el 30% de los votantes colombianos acepta que su próximo gobernante traiga un lastre que no parece de un político, sino de un jefe de la mafia: Vendettas, extorsiones, persecuciones y amenazas en un formato presidencial.

La costumbre de tolerar barbaridades, puede costar muy caro. El filósofo Slavoj Žižek, en un libro sobre marginalidad y violencias, dice que la tolerancia puede ser indiferencia y odio regulado.

Los votantes de Duque están mandando un mensaje: Aman tanto a su jefe que están dispuestos a cargar sobre sus hombros la sangre que por él ha sido derramada.

Colombia, entonces, entrará en una triple decadencia: La decadencia de los votantes, de los políticos y de la política, todo por soportar con resignación la desvergüenza y la desperación que tiene un sujeto por volver al poder en un cuerpo ajeno. La civilización y sus valores que tan escasamente han pasado por el suelo de Colombia, definitivamente migrarán para siempre. La desvergüenza polariza y, aunque sea una estrategia que gusta a los que viven del marketing político, el odio arrojado no tiene vuelta atrás.

Más profundamente, el sentir vergüenza, como explica Sartre, tiene que ver con aceptar la mirada del otro que se ve afectado por mis acciones. Sentir vergüenza es hacer presente una idea de querer ver sin ser visto, de no poder ser impune ante otros ojos. En Álvaro Uribe no existe tal sentimiento, no hay vergüenza de ningún tipo. Nueve, de los doce testigos claves en procesos en su contra, han sido asesinados y él seguirá campante.

Desde el 2003 Colombia se ha convertido en la escuela de la desvergüenza. La campaña contra los Acuerdos de Paz, los asesinatos deliberados de testigos, las pugnas contra todo tipo de personas: Periodistas, políticos y movimientos sociales, han sido recurrentes. El problema es que no hay vergüenza y sí mucho nerviosismo. Están cayendo los apóstoles y los mandos medios. José Obdulio está quedando, por fin, en evidencia.

¿Qué hacer? Comenzar a pensar, que existe un umbral de tolerancia frente a Álvaro Uribe que debe bajar, sería un primer paso. No hay objetividad posible para referirse a su cinismo y desvergüenza, que se desbordan en cada trino, en cada discurso. Confucio decía: “Un caballero se avergüenza de que sus palabras sean mejores que sus actos”.

Álvaro Uribe es el maestro en la escuela de la desvergüenza y su pupilo, que parece tan brillante, seguro ha aprendido bien.

 

( 8 ) Comentarios

  1. Formidable y realista columna!!!

  2. Excelene columna

  3. ReplyLuis guillermo vallejo

    Lo grave es que nos estan conducienda a la guerra para ellos asegurarse el poder, lo demas no importa, la patria de la que tanto hablan la necesitan para ellos y el pueblo se jode.

  4. Definitivamente los medios masivos (Radio y TV), tienen acaparada la opinión de muchos que no leen y prefieren que les cuenten por estos medios «la verdad». Pero esa «verdad» no lo es. La manipulación del ignorante es tal, que esa gente no reconoce que en los hechos que Ud. menciona, hay algo turbio, mezquino y criminal. Siguen como borregos repitiendo los argumentos que le proponen y no dedican un minuto a pensar si será cierto o no. Por eso, la inversión en educación es mediocre, pues es más fácil dominar a quien la educación le llega de mala calidad. Hace 50 años Corea y Colombia estaban en una misma posición en cuanto al PIB. La diferencia entre ellos y nosotros, es que nuestra clase política no invirtió la misma cantidad de dinero en EDUCACIÓN. Entienden ahora dónde está el problema y dónde la solución?. Por favor, no más manipulación y más inversión en educación.

  5. ReplyJorge Velásquez F.

    Ya se ha dicho bastante sobre este tema. Pero es tal el lastre que dejan estos sinvergüenzas, que difícilmente podríamos enumerar. Pero sí, el déficit de educación no nos permite ahondar en toda esa siniestra actividad delictiva del Centro de Corrupción que hábilmente maneja Uribe con la diabólica asesoría de José Obdulio.

  6. Es facil untar la pluma de sangre y escribir parrafos de muerte. La columna es igual de macabra a las estrategias que usted menciona de Uribe Velez. En cuanto a la inversion en educación, debemos tener en cuenta que la idiosincrasia de ambos pueblos es diferente y estoy seguro que la inversion fue equivalente en ambos países. El oriental es sumiso y perseverante, El latino es arrogante, terco y tramposos.

  7. Usted es tan ignorante como tendencioso en sus comentarios, me hizo acordar de las columnas judiciales del espacio, artículos así deberían ser judicializados,si tanto le gusta hablar de los contextos y no in facto, responda esta pregunta, si las altas cortes los magistrados son colocados por los de izquierda porque no ha sido vencido en juicio Alvaro Uribe Velez? si tiene las pruebas aportelas pero no venga a hacer aqui apología en epoca electoral.

  8. ReplyDiego Jose Collazos

    Sin nombrar personas o partidos políticos lo importante es detenernos a pensar como ha sido manejado el país en los últimos 40 años y quienes han estado al frente y aun lo están para con un criterio sano pensar en vetar a los que consideremos corruptos

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Juan Pablo Duque
Soy un migrante empedernido. Colombiano. Joven (1992) psicólogo social de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), magíster en Investigación Psicosocial de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) y estudiante de la especialidad en Políticas Públicas para la Igualdad de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso Brasil).