La errada cobertura de los medios de comunicación

Los medios llegan, trasmiten la información unos días y con el pasar del tiempo el tema queda olvidado.

Opina - Medios

2020-11-26

La errada cobertura de los medios de comunicación

Columnista:

Sergio Becerra Tovar 

 

Los medios de comunicación, en los últimos días, han fijado sus agendas informativas, a los hechos ocurridos en San Andrés y Providencia, al igual que en el Chocó. Inundaciones y un huracán, se han tomado las emisiones de los canales de noticias, sin tener un mayor trasfondo que los daños causados a la población.

La isa de San Andrés, ubicada en el mar caribe, el pasado 17 de noviembre, sufrió el caso del huracán Iota, de categoría cinco (el más grande que ha llegado al país). Con un 98 % de la infraestructura de la isla afectada; se despertaron los ciudadanos, sin más que la ropa que tenían puesta y lo que pudieron salvaguardar. Por otra parte, casi en paralelo con el huracán, habitantes del Chocó se vieron afectados por las fuertes lluvias que generaron desbordamientos de los ríos, causando así, inundaciones. Más de diez localidades chocoanas quedaron con el agua hasta el techo, por un torrencial de lluvia que apenas comienza.

Como hechos catastróficos se convirtieron en noticia nacional rápidamente y abarcaron la atención masiva de medios regionales, departamentales y nacionales. A partir de esto, los medios se han enfocado en trasmitir los daños causados a la infraestructura del territorio y la población afectada, al igual que abren sus micrófonos a familiares de los afectados o personas desaparecidas, a fin de ser un puente para que estas se contacten. Por una parte, eso es bueno, porque están ayudando a la comunidad, pero, es un trabajo vacío y poco contextualizado el que realizan.

Chocó ha sido un territorio periódicamente, afectado por las inundaciones que ocurren dos y tres veces al año. «Desastres climáticos» cubiertos por los medios de comunicación unos días y por mucho, una semana, para después ser olvidados, porque simplemente, ya es un tema que no genera visitas. Ejemplo de ello son las inundaciones de 2016 en los municipios de Condoto, Nóvita, Carmen del Darién e Istmita, donde unas cinco mil personas se vieron afectadas, por el incremento en los niveles del río San Juan.

Ya en 2019, este mismo río volvió a crecer, generando inundaciones en Itsmina, Andagoya y Condoto. Sumándose la que está ocurriendo. Eso, solo hablando de las más recientes. En los tres casos, medios de comunicación llegaron al lugar, trasmitieron los hechos y después lo olvidaron. ¿Será diferente esta vez? No lo creo.

La información que trasmiten es vacía, porque solo se han enfocado en los daños causados por las inundaciones (en el caso del Chocó) y no en el causante de esas inundaciones. Esos «desastres climáticos o ambientales» o como lo quieran llamar, no es por obra y gracia de la naturaleza, sino que es el resultado de un proceso llamado minería ilegal y tala de árboles. Problemática a la cual no le dan voz ni tampoco se habla de ella en los medios.

Los habitantes del Chocó no solo tienen que lidiar con las inundaciones, sino con la minería ilegal que se realiza en sus ríos desde hace muchos años; más exactamente, en el río San Juan, de donde se extrae oro y platino. Tampoco se expresa el daño causado por una empresa minera norteamericana ni se investiga a esta: Chocó Pacífico, causante de un daño ambiental a la cuenca del río San Juan. Deterioros a las playas y selvas, como la pérdida vegetal y animal, agregando enormes cráteres causados por las retroexcavadoras; problemáticas visibles desde 1990.

A su vez, la tala ilegal de árboles ha sido una de las causantes de estos desastres. Hectáreas de bosques talados con fines ilícitos como el narcotráfico, el tráfico ilegal, los cultivos de coca y marihuana. Información que no se presenta en los noticieros ni tampoco se interesan por investigar estos hechos, que tanto daño le hacen a la ciudadanía; pero sí, corren a trasmitir imágenes de familias con el agua hasta el cuello, armonizando la pobreza, la desigualdad, el abandono estatal y la falta de atención hacia este territorio.

Por otro lado, la situación en San Andrés no se diferencia mucho a la chocoana, porque en esta se han presentado diferentes huracanes a lo largo de su historia. Los medios llegan, trasmiten la información unos días y con el pasar del tiempo el tema queda olvidado.

Más allá de exhibir una problemática, se deberían formular preguntas al respecto y hacer una crítica a las pocas soluciones que se han presentado ante este dilema. En cuanto a los daños causados (llámese huracán o inundación) correspondería pensar, no solo en la población humana, sino en la naturaleza. ¿Qué afectaciones se pueden evidenciar a partir de estos eventos? Con respecto al huracán, ¿qué daños pudo causar a los arrecifes corales y qué consecuencias puede traer esto a la humanidad? Así mismo, ¿cómo ha afectado esto a la población marina? Preguntas que me generan a partir de los hechos y pienso que son claves para encaminarse en una investigación y hacer un periodismo de calidad, donde se evidencie un trabajo amplio y no solo una cara de la moneda.

Con referencia a la labor gubernamental, también puede entrar en crítica por su postura atípica ante los hechos (huracanes e inundaciones) recurrentes a lo largo de los años. Ningún mandatario ha planteado soluciones eficaces, que contraponga y mitiguen estas problemáticas. En cuanto al Gobierno actual, ¿tendrá las mismas intenciones con San Andrés que las que tuvo con Avianca de donarle 380 millones de dólares, porque atravesaban una situación delicada? A su vez, puede entrar en cuestionamiento las soluciones que ha plateando el presidente Duque; resultados que se ven muy lejos por las problemáticas que atraviesa la isla: el 68 % del territorio no tiene agua potable, los homicidios han aumentado; de 11 que ocurrían en 2018, pasaron a 30 en el 2020. El único hospital que tienen, carece de dinero.

Al plantear estas interrogantes, solo pienso en la mediocridad de medios nacionales que tenemos por su falta de compromiso con la ciudadanía y con eso que dicen laboral. Ese mal llamado «periodismo» que en mi opinión, pararse frente a una cámara o sentarse en un estudio a leer un telepromter no se puede llamar así, si no incomodas, si no generas una crítica, si no pones a pensar a la persona que te lee o te escucha.  

Fin del comunicado.

Fotografía base: cortesía de EFE 

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Santiago Becerra Tovar
Estudiante de comunicación social y periodismo de la Universidad Surcolombiana. Emprendiendo el camino del periodismo; expresando la sensación de inconformidad para una sociedad arraigada en el conformismo.