La depresión: una enfermedad invisible

Esperamos que no sea necesario que otra mujer salte al vacío con su hijo para que todos volvamos a hablar del tema y recordemos la importancia de que se monitoree esta enfermedad.

Opina - Sociedad

2019-02-14

La depresión: una enfermedad invisible

La depresión es una enfermedad invisible que en muchas ocasiones lleva a la muerte. La semana pasada se suicidó una mujer, arrastrando consigo a su hijo de diez años de edad. La mujer, además de estar deprimida, estaba en un estado límite de conciencia en el que todo se ve mal y nada tiene solución. Las personas en estado depresivo suelen sentirse perdidas en un túnel oscuro y tenebroso. Como si esto fuera poco, suelen sentir que todos a su alrededor están de maravilla y eso carga aún más su situación de pérdida, fracaso y menosprecio hacia sí mismas.

La depresión es una enfermedad que no ha sido tratada con la seriedad que se merece. En nuestro país solemos oír que esta enfermedad es sentida solo por los ricos o quienes pertenecen a la clase media acomodada. Nada más lejos de la cruda realidad. Esta enfermedad, como muchas otras, no distingue raza o sexo; y mucho menos ingresos. Es más, puede considerarse que la pobreza hace a una persona  más vulnerable a esta enfermedad, como pasa con muchas otras. La pobreza es, generalmente, un factor de riesgo para las enfermedades.

Varios países desarrollados suman ya décadas investigando sobre este padecimiento mental o biológico. La universidad de Stanford tiene un departamento que fue fundado en 1992, dedicado a investigar múltiples aspectos sobre esta enfermedad y ha desarrollado programas en los que interactúa constantemente con la sociedad a su alrededor. Quienes se dedican a las investigaciones saben que la depresión debe ser monitoreada para que no siga un camino incierto que destruye vidas a su paso.

En Colombia, recientemente universidades y personas particulares han dedicado esfuerzos para estudiar y transmitir su conocimiento sobre este flagelo, y así brindar herramientas para que otras personas puedan tener acceso a un tratamiento o a un diagnóstico que los pueda llevar a encontrar la ayuda que requieren.

Hay líneas de ayuda, hay grupos de apoyo y una serie de profesionales y personas que han sido tocadas de alguna manera por la depresión y tal vez por ello se dedican a colaborar para que otras personas puedan afrontar esta enfermedad desde diferentes ángulos. Sin embargo, se necesitan más políticas públicas alrededor de este tema para que no se convierta tan solo en asunto de mención de diarios y noticieros cuando las personas se quitan la vida a causa de esta enfermedad silenciosa y, en muchos casos fulminante.      

Esperamos que no sea necesario que otra mujer salte al vacío con su hijo para que todos, sociedad civil, gobierno, profesionales de la salud, entre otros, volvamos a hablar del tema y recordemos la importancia de que se monitoree la enfermedad, tengamos presentes sus síntomas, sus manifestaciones sociales e individuales.

Esperamos que no se requieran más Jessy Paola Moreno Cruz, de 32 años, y su hijo May Nicolás Ceballos Moreno, de 10 años. Esta mujer que acabó con su vida en Ibagué estaba enferma y desesperada, no encontró apoyo y prefirió el vacío a seguir viviendo y permitir vivir a su hijo. Sobre estas cosas debemos hablar para que no sea el silencio el que haga el trabajo y permita que más individuos lleguen a este punto en el que sólo queda la muerte.

El lenguaje nos permite aportar luz sobre casi todo. Conversar sobre ciertos temas, ya sea en privado o en público, logra cambios que en algunas ocasiones son superficiales y en otras, profundos. El asunto es que los velos de silencio ayudan poco a nuestra especie a salir de problemas como la depresión. Esperamos que acontecimientos como el ocurrido en Ibagué nos den la oportunidad de un debate público de altura para que estos casos dolorosos sean cada vez menos frecuentes.   

 

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Alexánder Quiñones Moncaleano
Soy periodista, escritor y filósofo profesional. Mis estudios profesionales los cursé en la UIS (Universidad Industrial de Santander). He escrito tres novelas y escribo columna de opinión para para varios medios de comunicación alternativos de Colombia. Estoy haciendo una investigación sobre filosofía Antigua, y Platón es el hilo conductor de dicha investigación. Además soy el fundador del El Shabbat, medio independiente y alternativo donde podrás encontrar una mirada sin sesgos ideológicos o económicos, como ocurre mucho en nuestra patria chicha.