Instrucciones al minDefensa para un sainete

Querido ministro de Defensa, ahí le dejo pues estas instrucciones para que monte un sainete cada vez que sea necesario distraer a la gente en Colombia cuando algo grave sucede.

Sátira - Conflicto

2020-09-30

Instrucciones al minDefensa para un sainete

Columnista:

Álvarez Cristian 

 

Primero que todo déjeme felicitarlo, hijito, por este nuevo logro en su vida. Pero, más útil me resulta decirle que el Ministerio de Defensa es muy importante para nuestro partido.

Sin el y sin los generales que tanto afecto nos tienen, en buena medida por los beneficios que les hemos dado, mi Gobierno no duraría ni una semana.

Por eso le dejo estas instrucciones que le serán muy útiles para cuando algún asunto grave pase en mi querida patria-finca.

Vale la pena decir que estas instrucciones están probadas y comprobadas por los anteriores ministros. Sí, ya sé que está pensando que a Pinzón Malo, a Botero y a Holmes no les salieron muy bien, pero estoy seguro que la cosa hubiera sido peor sino hacemos el «tapen-tapen».

Ahí le van pues:

Cuando usted empiece a ver que se va a formar una «pelotera» o un problema a nivel nacional, como ministro de Defensa, desvirtúelo.

Diga que el Gobierno ya está trabajando en el asunto y que en ese momento hay otras cosas más apremiantes por atender, por ejemplo, la economía. Eso, siempre cala y les gusta a los bobos que todavía nos creen.

Si el problema deriva en una movilización nacional, muy sencillo. Días antes de las marchas invéntese que están infiltradas por grupos la Far, el ELN, el Foro de Sao Paulo, en fin, por terroristas. Ponga tuits diciendo que así se lo han dicho las fuentes de inteligencia, aunque acá en Colombia no haya mucha «inteligencia».

Es que, hijito, páreme bolas, arrojar mantos de duda a los organizadores de esas tales marchas siempre va a ser la mejor estrategia para desbaratar los planes de desestabilizar mi Gobierno.

¡Ojo pues! Si definitivamente la marcha prosigue, haga lo de siempre: infiltre policías en ellas vestidos de civil y que en un determinado momento sean ellos los que empiecen los desmanes y los choques contra el ESMAD. No se preocupe, ellos ya saben cómo es el libreto: se infiltran, se tapan la cara, lanzan varias piedras contra los del Escuadrón Móvil y apenas reaccionan sus compañeros, se dispersan ¡pico y chao!

Eso sí, recálqueles que es importantísimo que la prensa los vea empezar la trifulca, pero es más importante aún NO mostrarles a los medios que ninguno de estos «alborotadores» es capturado.

Ya la gente empieza a sospechar porque nunca los cogen teniéndolos a tres pasitos de agarrarlos. Si las cosas siguen empeorando y más protestas de verdad estallan en las calles, autorice a los policías disparar con munición real una o dos veces, o cuatro o cinco, ¡ya que, hijuemadres!

Qué importa que caiga gente inocente. ¿Quién los manda a atravesarse en el camino de las balas de la fuerza pública o pasar por un lugar donde hay tropel? Eso no es problema ni mío ni suyo. ¡Qué chupen por de malas! que si hay que pagarlos, se pagan con la plata del Estado.

Acuérdese que si la autoridad serena, firme y con criterio social implica una masacre es porque del otro lado hay violencia y terror más que protesta. Pero, eso sí, ¡pilas! Al otro día, usted tempranito reúne a los amigos de la prensa. Ya sabe, los que siempre me ayudan a sacar en limpio todas las vainas. ¡Muchachos benditos! ¿Qué sería de mí sin ellos?

Cuando esté con ellos y las cámaras estén prendidas, va a poner cara de compungido, de triste, y va a decir que lamenta mucho las muertes, los heridos, los desaparecidos por los «trágicos sucesos», ¡que qué pesar, que qué pecao!

Pero después de decir eso, inmediatamente ponga cara de bravo y recitando un discurso veintejuliero de vísperas de elecciones, enumere todos los daños que hubo. Cuente cuántas motos se dañaron, cuántas paredes se rayaron, cuántos bancos del amigo Sarmiento fueron afectados, cuántos buses del amigo Peñalosa se quemaron, en fin. ¡Cuente todas las cosas que se destruyeron y cuánto va a costar arreglarlas!

¡Y ojo!, no diga ni admita que todas esas cosas están aseguradas y que muchos de esos daños los hizo la misma policía. No señor, nada de eso. Céntrese en la plata de los arreglos cada vez que le pregunten si hubo exceso por parte de los amigos la fuerza pública.

Porque está claro que en este país de burros de dos patas a los colombianos les duelen más las cosas materiales que la vida de un montón de guerrilleros sin camuflados que dizque luchan por unos derechos.

¿Derechos?, ¿derechos? ¡Cuáles derechos! ¡El único que debería tener derechos aquí soy yo, y vea, me tienen chupando cana!… En fin…

Si el asunto es muy grave y persiste, hable con el fiscal e invéntense unas capturas de unos izquierdosos. Qué importa que caigan cuatro o cinco pelagatos que nada tengan que ver, lo importante es que sean «zurdos» para asustar al resto y desbaratar esa joda rápido.

Si alguna prensa independiente o algún periodista con ética se atreve a publicar información que realmente comprometa a nuestros aliados de la Policía en asesinatos o actos terribles durante las protestas, usted manténgase tranquilo.

Va y habla de parte mía con el comandante de la Policía y juntos salen a decir que lo que pasó es que esas «manzanas podridas» son en realidad infiltrados de la guerrilla que cometieron esos abusos disfrazados de policías.

Sí, yo sé que eso suena muy pendejo, pero es que la capacidad de pensar de los colombianos es casi nula, así que hay que aprovechar. Si les clavamos a Ivancito… imagínese no más.

Por último, y si esto tampoco funciona, se pone de acuerdo con quien yo haya designado a la Presidencia y le dice que ponga un trino, pero uno y ya, donde diga que entre usted y él van a llegar hasta las últimas consecuencias y que le va a caer todo el peso de la ley a los culpables.

En otra rueda de prensa diga que usted ya sacó a un montón de gente inmersa en sospechas, diga que ya identificó a los responsables y que los suspendió del servicio.

Ah, pero eso sí, ni por el verraco haga nada de eso. Y más importante aún, no dé nombres de los involucrados, no diga quiénes eran o cómo se llaman. Nada de eso. No podemos perder la confianza de los que nos han mantenido en el poder y de los que nos estamos aprovechando para seguirlo haciendo, así los estemos jodiendo.

Yo calculo que a estas alturas ya habrá pasado un nuevo escándalo que hará pasar desapercibido el anterior. Ahí, usted aprovecha, se toma un descanso y va adelantando su campaña como presidenciable. Este pueblo bruto ni se va a acordar de todas sus fallas. Yo sé porque se lo digo.

Ahí le dejo pues estas instrucciones para que monte un sainete cada vez que sea necesario. Ya sabe, cualquier cosa me llama a la finca. Marca el indicativo de Córdoba y el número que le apunté.

Así quedamos entonces, querido ministro, éxitos en la gestión y nos vemos en 2022. Yo veré pues. Me despido como me decía Pablito por allá en los 80: «suerte y pulso».

 

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Álvarez Cristian
Periodista de la Universidad de Antioquia. ¿Quis custodiet ipsos custodes?