Gobierno acaba con niños pobres, pero a bala

El ministro Botero dará una rueda de prensa, sin preguntas, tras comprobar que el Ejército masacró a 8 menores de edad en un bombardeo —incluyendo a una niña de 12 años— y los vistió de victoriosas bajas guerrilleras. MinDefensa dijo anoche que fallaron los cálculos, como queriendo explicar que, para ellos, esa tal inteligencia militar no existe.

Opina - Conflicto

2019-11-06

Gobierno acaba con niños pobres, pero a bala

Columnista: Ían Schnaida

 

Los siete menores hicieron parte de un triunfal anuncio del presidente Duque, a finales de agosto, en donde habló sobre la autorización que dio para adelantar una operación ofensiva contra los desertores de las FARC —porque ojo, es erróneo llamarles disidencias.

Duque contó que fue una operación meticulosa e impecable que dejó 14 bajas, 14 buenos muertos que sumarían resultados a la promesa de seguridad; no obstante, el presidente y su ministro de Defensa omitieron decirnos que la mitad de las víctimas mortales de dicho bombardeo fueron menores de edad entre los 12 y los 17 años; se llamaban Ángela Gaitán, Sandra Vargas, Diana Medina, José Rojas, Jhon Pinzón, Wilmer Castro y Abimiller Morales.

 

Un Congreso manchado 

Para colmo, la bancada del Centro Democrático se sentó en el Congreso a defender la inutilidad programada de Duque y su gabinete. El uribismo, en voz de Paola Holguín y Ernesto Macías, lamentó estas muertes, no sin antes dejar claro que mejor asesinados en pro de la patria que reclutados por el narcoterrorismo. 

Uribe, por su parte, dijo que “si hay niños en un campamento de un terrorista, ¿qué supone uno?”, como si existieran niños que son guerrilleros o paramilitares, como si un niño entendiera el significado de cargar un arma o estar cerca de quien lo hace, como si hubiera algún niño que, como ellos, repudiara la paz. 

Lo que está sucediendo con Botero al frente de minDefensa también es culpa del Congreso, pues jamás debió realizarse un segundo debate de moción de censura al ministro. Para el momento del primero, el año pasado, ya eran múltiples las alarmas y desmanes de este hombre llegado de los gremios comerciales. 

Nuestros honorables congresistas, que no fueron pocos los que defendieron a Botero en el primer intento por destituirlo, son sus cómplices, aunque sea por omisión.  

También le cabe mucha responsabilidad a la gran prensa, que se ha dedicado a replicar sin contraste, como lora mojada, cada mensaje, cada anuncio enérgico del presidente Duque y su gabinete. ¿Acaso su tarea no era investigar, ir al lugar de los hechos, escuchar a la comunidad? 

 

Todo fue culpa de Santos

La cúpula militar, que desde que iba a ser nombrada desató las alarmas, necesita ser cambiada con urgencia. Así mismo, los hechos que seguimos descubriendo ameritan mucho más que una moción de censura, ¿o acaso los niños solo le duelen al país y al uribismo cuando son reclutados?, ¿cuánto vale la vida de un ciudadano, de un desmovilizado que le está apostando a la paz?, ¿o vale más un guerrillero en armas, como dijo el expresidente Uribe? 

Es increíble que el gobierno, el Centro Democrático y su harén de periodistas insistan en echarle la culpa de todo esto a Santos. Claro que el expresidente no dejó un proceso de paz perfecto, sería imposible; pero más claro aún fue cómo el uribismo se dedicó a despotricar de la paz, dejando sobre la mesa —y sobre los territorios— la idea de que aquello que se necesita es más guerra, más violencia, más muerte. Y aquí la tenemos. 

Nos prometieron que harían trizas la paz que empezaba a tomar forma; pero nunca creímos que sería de una forma tan macabra. Nos dijeron, nos advirtieron, nos repitieron, y no creímos que Colombia había regresado al oscurantismo, o que quizá nunca se fue de él. 

Sí señores, el gobierno, el Ejército y quienes defienden estas acciones están combatiendo la pobreza, pero para matarla a punta de bala. Son asesinados impúnemente indígenas, líderes sociales, niños… pero al fin de cuentas todos esos son narcoterrocastroasesinodelincuentes de ‘lafar’, etc., etc., etc.

“Y ahora, ¿quién podrá defendernos?”

 

Fotografía cortesía de El Tiempo.

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Ian Schnaida
Periodista de la UdeA / Fundador y Director de La Oreja Roja / Estratega de Redes Sociales y Asesor de Posicionamiento Digital.