Gérmenes letales

¿Cuáles son algunas de las ventajas y desventajas de recibir clases virtuales en medio de la actual pandemia?

Opina - Educación

2020-05-20

Gérmenes letales

Columnista:

Laura Bacca

 

La educación superior en Colombia se encuentra contagiada por un virus. Aunque se ha puesto tapabocas, se lava las manos con regularidad y se aplica antibacterial, existen gérmenes que son letales y se han pasado por alto, como por ejemplo: la pobreza, la falta de acceso a medios virtuales, la ansiedad y la injusticia.

Primero, aclaro que la finalidad de esta columna no es desprestigiar la labor de las diferentes instituciones educativas y de sus docentes. Al contrario, reúne algunas opiniones acerca de las metodologías de aprendizaje y enseñanza de clases virtuales durante estas épocas fatídicas de la COVID-19.

Comencemos por los y las estudiantes que no han podido viajar de regreso, puesto que no tenían el dinero para hacerlo o por la simple razón de confiarse de noticias y rumores a medias, donde se decía que no iba a durar mucho el aplazamiento de clases presenciales. Porque eso sí, en este país la desinformación, también es un virus muy contagioso. Estos y estas estudiantes, se encuentran sin sus familias en lugares que no conocen bien, expuestos además a la COVID-19; a un ambiente de ansiedad, soledad, preocupación y estrés.

Ahora bien, algunas universidades han optado por realizar clases virtuales por medio de aplicaciones y redes sociales para facilitarle a todos y todas el aprendizaje y entendimiento de las diferentes asignaturas de cada carrera. Sin embargo, es primordial tener en cuenta a quienes no tienen acceso a internet, se encuentran en zonas donde la señal es muy mala o no poseen un buen plan de datos que les permita realizar las consultas, descargar los documentos, audios o vídeos, y participar en clases.

Este es el caso de Elkin Gómez, estudiante de Enfermería, perteneciente a la Universidad Nacional de Colombia, quien se encuentra en la ciudad de Leticia, tratando no solo, de recibir clases virtuales, sino también, de cuidarse del contagio de un virus en un lugar donde los centros de salud no están capacitados para atender esta emergencia. Él confirma que: “El hecho de estar en un entorno donde la señal se pierde constantemente, y la mala comunicación y conexión a internet impiden la buena participación de las clases, genera un ambiente de ira y estrés. Considero que sí he aprendido, pero no un 100 %. Además, ha sido difícil para mí y mi familia, manejar el tema del sostenimiento económico y psicológico”.

Por otro lado, los y las estudiantes que se encuentran en sus casas, quienes poseen conexión a internet y están acompañados y acompañadas de sus seres queridos, tampoco se sienten bien recibiendo las clases virtuales.

Ángela Paladines Palacios, estudiante de Nutrición y Dietética de la Universidad Nacional de Colombia, quien se encuentra en su hogar, comenta:

“Si yo me siento ahogada, estresada y ansiosa, entonces no puedo imaginar cómo se sienten los y las jóvenes que se encuentran lejos de casa. No estamos en una época donde lo primordial y más adecuado sea cumplir, sin importar nada, un calendario académico. Son tiempos difíciles y hay que estar en familia, apoyándonos. Luego si el destino lo permite tendremos el tiempo suficiente para retomar las actividades académicas”.

Lógicamente, estas clases no abarcan todo lo que se requiere para brindar una educación superior de calidad. El estudiante Yimer Alejandro Ramírez, quien recibe las clases del programa académico de Medicina Veterinaria y Zootecnia, de la Universidad Tecnológica de Pereira, desde casa, afirma que: “En mi caso, las clases virtuales de algún modo han sido una alternativa eficiente, puesto que gracias a esto pudimos continuar con algunas de las actividades programadas en el calendario del semestre 2020-1. Sin embargo, considero que para carreras en las que su metodología requiere de clases presenciales, no sería lo ideal avanzar con la alternativa virtual; pongo de ejemplo mi carrera MVZ, donde se me han cancelado asignaturas principalmente de prácticas y laboratorio”.

Algunos estudiantes refieren que son más las desventajas que las ventajas de recibir clases por medios virtuales. Mario Fernando de la Cruz, quien actualmente cursa sus estudios de Ingeniería Mecatrónica en la Universidad de Caldas, asegura que:

“La principal y única ventaja que miro hasta el momento, es que podemos seguir con el proceso de aprendizaje. Sin embargo, existen muchas desventajas:

1) Estudiantes que están perdiendo el interés por sus carreras, ya que la intensidad de clases los agobia.

2) Hay carreras o universidades privadas, que, por el costo del semestre, no se justifican las clases virtuales, pues dentro de este costo, están incluidos servicios universitarios que no se están utilizando.

3) Como principal dificultad, en mi caso, es la mala conexión a Internet. Y comprendo que muchos y muchas estudiantes están pasando por lo mismo”.

Por otro lado, resalto la labor de los y las docentes quienes buscan de alguna manera no perder el hilo o el ritmo de sus clases. Para ellos también es un reto y ha sido difícil enseñar desde sus casas, ya sea porque tienen otras labores domésticas, porque no cuentan con las herramientas necesarias o no saben usarlas correctamente y, porque el tema a tratar, no es sencillo si se habla por medio de una pantalla.

La docente de la Universidad Nacional de Colombia – Sede Amazonía, Laura Zamira Rincón, sostiene que:

“Ha sido una experiencia de aprendizaje muy grande, porque es muy diferente llegar con la presentación y tener todos los recursos de la presencialidad, a una virtualidad incierta e intermitente. Los obstáculos a los cuales me he enfrentado han sido principalmente la mala conectividad y la falta de herramientas virtuales que poseo. Además, es difícil organizar el tiempo entre la responsabilidad de tener la casa, la niña, trabajar y estudiar para preparar las clases. A pesar de ello, la parte bonita de todo esto, ha sido poder estar con mi hija de un año y medio las 24 horas del día, y presenciar sus avances y cambios, que antes por el trabajo presencial, no podía.

Como una posible solución, creo que el gobierno y la universidad podrían generar una alianza para proveer de computadores e internet a los y las estudiantes que no poseen. Eso sería lo primero y lo básico. Por otro lado, las grandes empresas telefónicas también deberían hacer parte de esta alianza y retribuir en la educación con ayudas durante este tiempo, para aquellos y aquellas que más lo requieran.

En conclusión, lo único que nos queda es tratar de mejorar las circunstancias. Sin embargo, no puedo ser yo, quien hable acerca de las dificultades que pasan los y las estudiantes. Considero que deberían formar un grupo y dar a conocer todas las dificultades a través de un medio dirigido a sus docentes o a la universidad, solicitando los mejoramientos de las condiciones y reclamando su derecho de recibir educación de calidad”.

Lo más lógico y, la única alternativa, es adaptarnos a estos cambios. No obstante, detrás de todo este alboroto está un país desigual, corrupto y mediocre. Surge entonces una pregunta importante: ¿Todos estamos en condiciones para poder adaptarnos?

Claramente, esta situación, ha puesto de cabeza a un país desorganizado, dirigido, en su mayoría, por un Estado inhumano, que se ha olvidado durante años de brindar las herramientas y los apoyos necesarios a los más vulnerables y a entidades que ofrecen beneficios fundamentales como alimentación, educación, salud y trabajo.

Finalmente, además de cuidarnos y cuidar de nuestras familias o seres queridos, debemos unirnos y no dejar que nadie se quede atrás. No es victimizar únicamente a docentes y estudiantes, esta es solo una parte de todas estas problemáticas que han surgido; las víctimas somos todos y todas. Entendamos que no es la selección natural de Darwin, aquí no hay justicia y el que sobrevive no es el más fuerte, sino el más egoísta.

 

( 1 ) Comentario

  1. Ahí es donde se vé la falta de inversión estatal para educación y salud. Pero claro, existen otras cosas prioritarias para el establecimiento como la guerra y la seguridad!

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Laura Bacca
Nací el 13 de julio del 2002 en Mocoa Putumayo. Actualmente estudio sociología en la Universidad Nacional de Colombia. Me gusta leer, escribir y estar en familia; mi propósito es ayudar a crecer a mi país y aprender de aquellos quienes llevan años haciéndolo