Fajardo juega en la derecha

El «centro» es la oda al status quo, la confirmación de que hay gente, por sobre todo en las altas esferas del poder económico, cómoda con el modelo neoliberal que ha llenado sus arcas durante décadas.

Opina - Política

2021-02-11

Fajardo juega en la derecha

Columnista:

Pérez Payne

 

Creo que hace más por el país Marta Lucía Ramírez con lo anodina que es que Sergio Fajardo. Este personaje gris y nebuloso que cada tanto aparece para cuadrar alianzas que más bien son la imposición de sí mismo para ver cómo logra ser presidente, montado en una popularidad que quién sabe le diría que tiene, porque es justo decir que es absurdo que se crea con el derecho de decidir los rumbos de la nación cuando lo que debería estar haciendo es lidiar con el brutal desprestigio que en un mundo perfecto.

A Fajardo debió quedarle como recompensa por su mezquino acto de desaparecer en la pasada elección presidencial con el engañoso —«si no soy yo no es nadie»—, me refiero al infame: «Me voy a ver ballenas». Una estrategia que se vislumbra, ahora con la lejanía del tiempo, como una sucia artimaña para dividir aún más la opinión del manipulable pueblo colombiano. Su acto de escapismo solo funcionó para posicionar aún más la idea de que se venía el coco del castrochavismo con Petro, siguiendo la tonta pero eficaz burla creada por sus amigos de la ultraderecha colombiana que ni se inmutaron y antes me atrevería a decir que se alegraron y le pagaron los viáticos para que se fuera con tal de ver al blanco fácil de Petro hundirse solo; apaleado y derrotado, ante el desprestigio que ellos mismos le fabricaron durante años.

Sorpresivamente, este último, ahora senador, consiguió unos ocho millones de votos, que tal vez, pudieron ser más si la campaña por el voto en blanco no se hubiese encargado de espantar a otros tantos miles o millones que estaban indecisos sobre él y su programa de gobierno. Ocho millones de personas asqueadas; seguidores o antiuribistas que viven conscientes de que la realidad nacional se descompone cada vez más rápido, severa y tal vez tan irremediablemente ¿por qué no son más? Continúo.

Para volver al presente debemos recordar, aunque cueste, que ahí está montado un débil presidente de babas y cartón al que Fajardo miró con complicidad y agrado como el peor de los males, al que no se unió a fin de conservar las apariencias y no perder el par de votos incautos y convenientes que todavía lo acompañan en esa fantasía que llaman «centro», que en resumidas cuentas es más de lo mismo pero sin el capo del Ubérrimo y sus vericuetos con la justicia entrometiendo sus narices.

El «centro» es la oda al status quo, la confirmación de que hay gente, por sobre todo en las altas esferas del poder económico, cómoda con el modelo neoliberal que ha llenado sus arcas durante décadas pero que se han topado con la insostenibilidad mediática de vivir defendiendo a sus fichas políticas de los constantes escándalos que una y otra vez confirman que venimos siendo gobernados por delincuentes y parásitos mediocres.

La opinión pública lo sabe y cada vez crece más el desprestigio. ¿Cuándo el pobre Sarmiento Angulo, o el pobre Grupo Empresarial Antioqueño (GEA), habían estado sometidos, al menos a una pequeña porción de escarnio público que ahora tienen, siendo arrastrados por la baja popularidad de quienes desde la política cuidan sus intereses? Me imagino que por ahí va la cosa; quieren salir rápido de los reflectores y propiciar un cambio estético, un gobierno amigo que no se meta en los negocios pero que le baje presión a líos, y ahí es donde entra el narciso Fajardo quien inexplicablemente aún figura como elegible, vendiéndose como alternativa que aunque sí es algo diferente y mucho más limpio que otros, como por ejemplo los que tienen que renunciar a sus curules para escapar de la justicia, no deja de ser solo una opción superficial; una derecha light para pintar de verde los problemas que cada vez son más graves.

El país se ha sumergido de nuevo en una espiral de violencia bajo la mirada cínica y cómplice de un gobierno corrupto que merece todo nuestro repudio, y en mi opinión este no es el momento para hacer campaña con juicios frívolos como el que «la polarización» o los «extremos» son meros atributos del lenguaje, cuestiones de forma y cordialidad entre discursos de diferentes sectores políticos, en el que está montado el llamado «centro».

Esa es la verdad maniquea que nos han vendido, cuando sí existe una polarización real en el país y que es el origen de todos nuestros males. Cualquiera que quiera ser gobierno debe saber que Colombia sí está polarizada pero es entre quienes le apuestan a la protección de la vida, entendiéndose vida como un todo que depende de la paz y la justicia social; y quienes se oponen a esto, y al mismo tiempo, defienden la guerra por egoísmos particulares o colectivos, así como también por simple y llana manipulación e ignorancia.

Hay que trabajar para parar el desangre, castigar severamente la corrupción y educar políticamente al país, punto. Esa debería ser la propuesta de campaña de todo político que sea decente y debe estar basada en un programa serio que tenga como meta lograrlo. Si no lo tiene no sirve, Fajardo no lo tiene, ni ninguno de esos que se hacen llamar de centro y que segregan y excluyen a otros cuando el país lo necesita. En esa medida, se nos permite entender que el papel de Fajardo no es de un agente de cambio, sino el de un verdadero divisor, tanto él como los suyos nos está llevando por el mismo camino de incertidumbre que le abrió la puerta a la distopía fascista que ahora estamos viviendo.

 

 

( 1 ) Comentario

  1. ·(-:})
    SERGIO FAJARDO ES LA CACA QUE NO TAPÓ EL GATO.
    PERDÓN, LA MIERDA QUE NO TAPÓ EL uribismo.
    Y ÉSTE PARTIDO DE DERECHA ULTRA JAMÁS LO HARÁ PUES ES SU COLCHÓN, Y ES SU CLON EN MICRO.
    Y POR ESO MISMO DISFRAZADO CON EL CUENTO DE «ALTERNATIVA» DENTRO DE UN SUPUESTO CENTRO QUE NUNCA HA EXISTIDO EN COLOMBIA, NI EN NINGÚN LUGAR DEL MUNDO.
    UNA HÁBIL POSICIÓN, ENGAÑADORA DE CAÍDOS DEL ZARZO, CON LA QUE NOS DIRÁN QUE LLEGAN TODO A «CAMBIAR» (ahora sí), PARA QUE LUEGO TODO SIGA IGUAL.
    MÁS DE LO MISMO, DE IDÉNTICOS EXCREMENTOS.

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Pérez Payne
Comunicador audiovisual y caricaturista.