¿Es posible pensar en una Policía o Guardia Rural para el Cauca?

Es urgente que el presidente cambie la cúpula militar y especialmente, al ministro de Defensa, porque no genera confianza entre los Nasa. Las luchas del pueblo Nasa, dignas por demás, son para nosotros los mestizos, una verdadera brisa de libertad y rebeldía.

Opina - Conflicto

2019-11-02

¿Es posible pensar en una Policía o Guardia Rural para el Cauca?

Autor: Germán Ayala Osorio

 

La decisión de aumentar el pie de fuerza en el norte del Cauca para enfrentar a los actores ilegales que vienen asesinando indígenas Nasa, responde a la mirada simplista con la que el Gobierno de Iván Duque viene examinando los hechos de orden público en esa parte del país.

En esta columna se expone una propuesta, con la esperanza de que por lo menos las autoridades indígenas del CRIC y de la ONIC y el mismo gobierno de Duque la examinen, de cara a ponerle fin a este etnocidio a cuenta gotas que se vienen dando en el convulsionado departamento.

Se propone crear una Policía o Guardia Rural de origen mixto y temporal1. Harían parte de esta, indígenas o comuneros, previamente preparados, y acompañados de mestizos, salidos de las escuelas de Policía.

Estos últimos, formados sin prejuicios étnicos y alejados de toda lectura maniquea en torno a lo indígena. Y es que este asunto no es menor. Es claro que desde disímiles sectores de la institucionalidad se exhibe una fuerte animadversión y odio hacia los indígenas.

Existen viejos enfrentamientos, como la expulsión legítima, pero violenta que los Nasa hicieron de los soldados que hacían presencia y ejercían dominio en el cerro Berlín en Toribío, y el castigo (refrescamiento), de acuerdo con los usos y costumbres indígenas, al que fue sometido un cabo del Ejército que se infiltró en una minga, durante el Gobierno de Uribe].

Esos mismos sectores son los que hoy aplauden la nueva y reciente masacre perpetrada en Tacueyó por narco-sicarios (aunque hablan de disidencias de las Farc). Y desde otros sectores de poder económico y social, esperan el debilitamiento del movimiento indígena y de todas sus prácticas ancestrales.

Volvamos a la propuesta. Esa Policía o Guardia Rural de origen mixto y temporal operaría dentro de los resguardos y contaría con el beneplácito de las autoridades indígenas. Este cuerpo armado acompañaría las labores de sustitución de los cultivos de uso ilícito en las que los líderes indígenas se comprometieron recientemente. Además, apoyarían las labores de control territorial en los territorios indígenas.

La operación sería por corto tiempo, de 2 a 4 años, mientras las Fuerzas Armadas someten y destierran a los narcos y sicarios que vienen generando zozobra en los territorios ancestrales.

La idea es que con este cuerpo armado se superen las históricas tensiones, los resquemores, odios y negativas representaciones que se han dado entre las Fuerzas Armadas y los pueblos indígenas.

Por supuesto que el Ejército continuaría operando en los límites de los resguardos, con el claro objetivo de evitar el paso y el accionar de grupos armados ilegales. La presencia militar deberá darse siempre y cuando exista el genuino compromiso de repeler y someter a los bandidos que están matando a los indígenas. No puede haber la menor complacencia con estos narcosicarios y, mucho menos, que esa anuencia esté soportada en sentimientos de venganza y odio hacia los Nasa.

Para ello, es urgente que el presidente cambie la cúpula militar y especialmente, al ministro de Defensa, porque no genera confianza entre los Nasa. El comportamiento del señor Botero en el caso de Dimar Torres deja muchas dudas alrededor de si de verdad tiene algún tipo de mando sobre la cúpula militar, o si simplemente decidió asumir el papel de escribano y amplificador de lo que los generales quieren que se diga o se deba ocultar.

Recientes casos en los que indígenas fueron ultimados por soldados hacen pensar que subsiste en los militares, por lo menos, sentimientos de prevención en torno a los comuneros, las autoridades del CRIC y a todo lo que les huela a lucha ancestral.

Entiendo que portar armas para los indígenas es un acto contrario a su cosmovisión y maneras de ejercer la autoridad. Por ello, ese cuerpo armado no podrá ser permanente.

Esa experiencia, si se adopta la propuesta aquí asentada, podría ser un piloto para ir pensando en una Policía Rural que cope otros territorios en el país en los que el Estado continúa haciendo presencia con una institucionalidad armada aún anclada a la doctrina de la seguridad nacional y al principio del “enemigo interno”.

Termino esta columna lamentando los hechos violentos y enviando mis más sinceras condolencias a los combativos y dignos indígenas Nasa y a los otros pueblos ancestrales. Sus luchas, dignas por demás, son para nosotros los mestizos, una verdadera brisa de libertad y rebeldía. Ánimo.


 

  1. En una perspectiva parecida ya había escrito el coronel (r) Carlos Velásquez: http://www.ideaspaz.org/publications/posts/1166

 

 

Foto cortesía de: Revista Semana

 

 

 

( 1 ) Comentario

  1. ReplyHernán Muriel Pérez

    Considero que, en general, la visión política que tiene el profesor Ayala de Colombia es muy buena. Entiendo también que, en el afán de reivindicar y proteger a nuestros indígenas ante el exterminio que están expuestos, este tipo de propuestas pueden surgir. Pero en realidad no creo conveniente que en el país se cree otro grupo armado.

    Toda vez que en Colombia se han armado personas, para combatir a otras personas armadas también, las tragedias han sido muchos peores, e incluso el remedio ha sido más malo que la enfermedad.

    Es válido el carácter propositivo, pero no creo que armar a los indígenas sea la mejor vía. Empezando porque, como dice Ayala mismo, esto va en contra de toda la cosmovisión de autoridad indígena, y no creo que acepten. Dejémosle las armas al Estado, usemos nosotros otros mecanismos.

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Germán Ayala Osorio
Docente Universitario. Comunicador Social y Politólogo. Estudiante del doctorado en Regiones Sostenibles de la Universidad Autónoma de Occidente.