Era viernes y Uribe lo sabía

Sus aliados de la Fiscalía no iban a dejar que a su patrón le pasara nada, y aunque siempre ha sido así; antes, la información no iba a mil como ahora y los audios y las grabaciones se llevaban a cabo, solo por parte del mismo Gobierno, de su Gobierno.

Opina - Judicial

2021-03-10

Era viernes y Uribe lo sabía

Columnista:

Diana Carolina Abril Giraldo

 

Uribe cree que todavía está en aquella época, en la que no existían los smartphone ni los iPhone ni las redes sociales; en la que un minuto de celular costaba lo que vale una hora de Internet hoy día; una época en la que no se podía encontrar información tan fácil, como ahora, solo al buscar en Google un nombre, y zas, más de 10 mil resultados en tan solo unos segundos.

El exmandatario piensa que sigue entre los años 80 y 90, en los que nadie se daba cuenta ni de sus relaciones peligrosas ni de sus jugaditas judiciales. Piensa, además, que puede seguir torciendo la justicia a sus antojos, porque no se percata de que Colombia y el mundo evolucionaron y todo lo pueden ver; y, «después del ojo afuera, no hay Santa Lucía que valga». El expresidente nunca pensó que la tecnología iba a llegar para hacerle conocer a todos de sus andanzas, de sus líos, de sus tramuyos.

Él creyó, que con esto último que hizo su fiscal amigo, el delegado Jaimes, nadie se percataría de que todo era un trato solapado. Él, con su manera retrógrada de pensar este país, confió en que todo se olvidaría, pues cree que todavía la gente se informa de medios escritos; en su «inocencia» (sobre la tecnología y el Internet) considera que solo quien tiene acceso a la revista o al periódico de papel se enterará de su dudoso prontuario. Está feliz porque vio su nombre en la primera plana de Semana con un interesante y apropiado titular; tal y como lo han hecho con su subyugado.

Pues sí, así le pasa a Uribe, y era viernes y él lo sabía. Sus aliados de la Fiscalía no iban a dejar que a su patrón le pasara nada, y aunque siempre ha sido así; antes, la información no iba a mil como ahora y los audios y las grabaciones se llevaban a cabo solo por parte del mismo Gobierno, de su Gobierno (como también ha sucedido en este, su Gobierno). Eso era lo que Uribe no sabía: que el voz a voz ahora es distinto y se multiplica en velocidades inimaginables. Ahora, un texto escrito sobre él pueden leerlo en cada extremo del Universo; lugares en los que jamás se pensaría encontrar Internet, como el Everest, el Polo Norte e incluso en el espacio. Desde todos esos sitios saben de él, de su secta política, de su centro de pensamiento y de sus planes de perpetuidad. Pero lo que Uribe tampoco sabe o no quiere, ni siquiera, intentar saber, es que su «proyecto» político ha llegado a su fin.

Aunque ya no importa si es viernes, sábado o domingo, sus mentiras salen a la luz en cualquier tiempo y día de la semana, y por más de que trate de esconder lo que lo rodea, como quien intenta tapar un hueco en la arena con un baldado de agua; de una manera u otra, más temprano que tarde, la Corte Penal Internacional lo sabrá todo y lo condenará.

Mientras tanto, Uribe seguirá anunciando que es un hombre honorable, pero muchos de sus amigos, que nada de honor tienen, enredados en miles de líos jurídicos, que muchas veces lo implican a él, lo han ido destapando. Así seguirá sucediendo; en seis meses, en un año, en veinte años. El exmandatario, por más que quiera esconder su pasado (incluso su presente), como lo viene haciendo hace más de dos décadas, tiene que saber que la tecnología, incluido el Internet llegaron hace años para quedarse; y que, en parte, gracias a ello, deberá el expresidente, ir a juicio y decir lo que sabe, sin importar que caiga junto a otros más. Ese será el deber ser, eso tendrá que hacer. 

 

( 1 ) Comentario

  1. como les duele a uds,
    por que no preguntan mejor por la cantidad de muertes de la guerrila a su interior,,como me gustaria viendolos vender dulces en un semaforo en un futuro, eso es lo que estan buscando…resentidos..

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Diana Carolina Abril Giraldo
Administradora pública, consultora académica y editora de este medio.