En defensa del Esmad

Mi defensa es a los miembros del Esmad, a las y los militares que han sido adoctrinados para ser el perro guardián de los inútiles en el poder. Por ellos también se lucha. 

Opina - Política

2019-11-29

En defensa del Esmad

Autor: Ian Schnaida

 

Si suponemos que la realidad es una enorme pared de colores y texturas, y que nosotros en vez de poder detallarla por completo nos vemos enfocados en lo que hay dentro de un pequeño marco, obteniendo así meramente una fracción de la realidad, no estaríamos suponiendo tanto, ya que así es como funciona el proceso informativo y desinformativo en Colombia, con base en la teoría del marco o frame (trabajada por académicos como Goffman, Fairhurst y Sarr). 

Los medios de comunicación alineados con el poder político, en el proceso de informar a sus audiencias, también han construído realidades —a propósito, diría yo, por las fuertes dependencias económicas que los unen—. Esto ha acarreado una serie de consecuencias territoriales y sociales que en ocasiones no se dimensionan de manera global, precisamente, como el caso del ESMAD.

(I) Los agentes de esta vil creación de Pastrana —que como presidente no dejó sino errores— reciben una formación policial estructurada; pensada desde lo alto para reprimir, no para acompañar procesos cívicos o de seguridad. 

El ESMAD, en su actuar, claramente no es antidisturbios, sino que llega precisamente a provocarlos —prueba de esto es que, normalmente, los tropeles y altercados se dan donde hay presencia de este escuadrón—, atacando constantemente a los estudiantes que protestan de forma pacífica; pero cuyo mensaje no debe masificarse, o al menos para los agentes políticos que viven del status quo que alimenta la desigualdad en la que vivimos. 

Hay que dejar en claro que, mayoritariamente, los miembros de la Fuerza Pública apoyan al pueblo y sus reclamos. Es que ellos también son el pueblo. (Leer al Sargento Chala Sáenz

 

Direccionamiento del Esmad

Algo que no debemos obviar es que (II) este escuadrón es meramente una herramienta, un grupo de mandados que no sale por voluntad propia a las calles. Son subalternos que se han comido el cuento, muchas veces, de que ellos son la ley y que las formas no están para guardarse ni ante las cámaras. Eso no aplica para los héroes de la patria. 

Ignoramos en sesión continua la realidad económica y social del país. Desconocemos que para muchos no hay otra opción laboral diferente a la de servir como arma, publicitariamente vendida como protección y garantía para el ejercicio de los derechos de todos. Y desconocen ellos que, por ser usados así, también deberían estar en paro.

Por encima del jefe de cada escuadrón siempre hay y habrá superiores. Los politiqueros de turno llegan al poder hoy creyendo que somos la misma sociedad asustadiza y en absoluto desinformada del dos mil. Y nada más lejos de la realidad. 

Los gobernantes llegan a sus despachos pensando que la sociedad aún no tiene cómo hacerse escuchar, ya que no tiene el favor de los grandes medios; pero las calles son la mejor vitrina del inconformismo. Por eso los dirigentes usan las herramientas que tienen a su alcance para ocultar, silenciar y reprimir estas manifestaciones. 

Los verdaderos responsables del caos

Cuando los agentes del Esmad atacan a ciudadanos que se manifiestan, están atacando a sus iguales por órdenes de los mismos grupos económicos y politiqueros que les han dado migajas, aunque mucho de ellos no caigan en la cuenta. 

Por supuesto que hay que rechazar y condenar a aquellos individuos que agreden y disparan a matar, como el capitán del Esmad que asesinó a Dilan Cruz; pero quienes más tiene responsabilidad en este crimen son el alcalde Enrique Peñalosa, que da la orden de que salga el escuadrón, y, por supuesto, el ministro de Defensa, Carlos Holmes Trujillo, y el presidente Iván Duque, que no han sido capaces de mediar, sino que incendian más el Paro. 

Es una provocación absurda que Duque ponga a liderar los diálogos del Paro a la vicepresidenta, cuya voluntad de negociar se resume en su frase constante: “el paro es innecesario”. Y eso la hace a ella también responsable. 

Debemos condenar los abusos de los agentes del Esmad, pero que quede claro que hay una responsabilidad profunda en los Gobiernos. Son ellos los ineptos. Son ellos quienes sacan las armas para matarnos porque no quieren escuchar a su pueblo, porque no les interesa gobernar con responsabilidad y para todos. 

Veamos más allá. El golpe no viene de la mano, viene del cerebro. Hay que acabar con el Esmad, y lo lograremos si acabamos con los gobiernos corruptos y nefastos, porque si un presidente y un alcalde saben escuchar al pueblo, no hay paros interminables ni necesidad de armas represivas.

Mi defensa es a los miembros del Esmad, a las y los militares que han sido adoctrinados para ser el perro guardián de los inútiles en el poder. Por ellos también se lucha. 

 

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Ian Schnaida
Periodista de la UdeA / Fundador y Director de La Oreja Roja / Estratega de Redes Sociales y Asesor de Posicionamiento Digital.