El patriarcado y su resistencia a la no legalización del aborto  

El derecho a decidir sobre el propio cuerpo y a la vida son unos de los derechos fundamentales y frecuentemente los más violados. El patriarcado, sus instituciones políticas y religiosas han apoyado la idea de negar oportunidades y autonomía a las mujeres.

Infórmate - Género

2021-07-09

El patriarcado y su resistencia a la no legalización del aborto  

Autora:

Laura Preciado

 

El aborto ha sido tradicionalmente tema de conversación entre las sociedades modernas. A pesar de los avances que han habido, su visibilidad y opinión a favor de los derechos reproductivos de la mujer, en este caso el aborto, es importante destacar que a lo largo de los años las mujeres han sido víctimas de un sistema patriarcal que les dice cómo deberían actuar con su cuerpo y decide sobre él.  

El patriarcado puede definirse como un sistema de relaciones sociales sexo–políticas basadas en diferentes instituciones públicas y privadas y en la solidaridad interclases e intragénero instaurado por los varones, quienes como grupo social y en forma individual y colectiva, oprimen a las mujeres también en forma individual y colectiva y se apropian de su fuerza productiva y reproductiva, de sus cuerpos y sus productos, ya sea con medios pacíficos o mediante el uso de la violencia. Fontenla (2008, citado por Fernández., 2013, p. 15) 

Paradójicamente, el derecho a decidir sobre el propio cuerpo y a la vida son unos de los derechos fundamentales y frecuentemente los más violados. El patriarcado, sus instituciones políticas y religiosas han apoyado la idea de negar oportunidades y autonomía a las mujeres porque el control total de su sexualidad y de su capacidad reproductiva ha sido usado como mecanismo de represión. 

Cuando nos preguntamos de dónde viene el rechazo generalizado hacia el aborto es importante dar una mirada al concepto del patriarcado y cómo este ha afectado todos los conceptos moralistas con los que se juzga la realidad hoy en día. 

Las legislaciones sobre el aborto en América Latina han mostrado un grave desconocimiento de los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres, además de no reconocerlos como derechos humanos. Por un lado, como ejemplo, hay en la actualidad tres países en donde el aborto está penalizado totalmente, sin excepciones, estos países son: Haití, Nicaragua y El Salvador. En este último país la pena por abortar puede ser hasta de cincuenta años de cárcel. Por otro lado, en Colombia, Brasil y Argentina se dan progresos hacia un aborto más seguro, pero aún no representa su total acceso.  

Al negar a las mujeres que puedan defender su deseo de continuar con vida, de vivir, se las está deshumanizando, se las está rebajando a la categoría de no personas. Y se las está empujando a muertes evitables, colocando su derecho a la vida por debajo de un pretendido derecho absoluto a la vida antes del nacimiento, que ni siquiera existe. (Zarraga, 2016, p. 28) 

La Organización Mundial de la Salud estima que en el mundo se realizan aproximadamente 22 millones de abortos clandestinos. En Colombia, por ejemplo, según Cifras del Ministerio de Salud y Protección Social  los embarazos no deseados marcan un 52 % y 70 mujeres que hacen parte de este rango, mueren cada año por complicaciones en abortos clandestinos.  

El término patriarcado hace su aparición alrededor de los años 70, y si bien hay mucha discusión alrededor de su definición exacta, su vigencia y su utilidad dentro de los círculos académicos feministas, es importante su uso, pues dar un nombre puntual al sistema que perpetúa la opresión de la mujer es una forma de visibilizarlo, por lo tanto crea formas de combatirlo y que este no se pierda en categorías del pensamiento abstracto político (Fernández, 2013).  

La resistencia a la práctica del aborto se remonta a lo que una mujer embarazada simboliza desde la mirada de la sociedad patriarcal. El embarazo está ligado a una ideología histórica sobre el género por el que la mujer tiene el papel de madre, cuidadora, protectora y criadora de los hijos. El patriarcado, como sistema, implica que el ‘patriarca’ es quien domina, el varón que posee, y dentro de sus posesiones además de sus tierras, sus objetos y sus hijos o hijas está su mujer. Este sistema ha puesto a la mujer bajo el mandamiento y la vigilancia del hombre, y ya que la sociedad se rige a través de estos designios, que la mujer no quiera asumir el papel de cuidadora y procreadora es considerado como algo anormal, por lo que llega a considerarse como una no-mujer (Bard Wigor, 2016). 

El patriarcado no solo está basado en la dominación masculina, en la actualidad también se define por la dominación heterosexual, capitalista y blanca. El aborto, como está contemplado hoy en día en países como Colombia, es un privilegio. No todas las mujeres tienen un acceso seguro y garantizado a los espacios donde se les permite realizar este procedimiento. Un objetivo de la legalización y la regularización es, según organizaciones a favor de este, que las mujeres que no cuentan con los privilegios apreciados y valorados en la sociedad patriarcal, tengan acceso sin trabas a un aborto que no arriesgue sobremanera sus vidas (Gutiérrez, entrevista 2018).  

No existe evidencia científica, comprobada o rigurosa que afirme que la experiencia del aborto genere consecuencias psicológicas sobre la mujer. Por el contrario, las acusaciones, el rechazo social, familiar, laboral y la presión del contexto del que la mujer hace parte, sí afecta en gran medida su salud mental. Algunas afectaciones pueden ser estrés, depresión, ansiedad, entre otros. Cabe aclarar que no todas las mujeres reaccionan de la misma manera a la experiencia del aborto. Depende, una vez más, del contexto en el que se encuentre. 

Algunas personas y más en un país católico y conservador como lo es Colombia dicen, sin medir sus palabras, que la mujer que aborta lo hace «por gusto» y no. Algunas mujeres abortan porque saben que su embarazo no es deseado, problemático y porque no van a poder ofrecerle calidad de vida a una persona más, que dependerá 100 % de su atención. 

El aborto no es una cuestión simplificada de derechos políticos; la mujer se encuentra cruzada por la discusión alrededor del género y de la independencia de ella, por lo que su legalización implica el reconocimiento de esta como un sujeto de derecho. El patriarcado, en medio de una desesperada lucha por mantener bajo control los conceptos ya creados alrededor de la idea de la familia, la mujer y lo correcto, se resiste a la legalización del aborto como forma de continuar en el poder. 

 

Fuentes:

Bard Wigor, G. (2016). LA NO LEGALIZACIÓN DEL ABORTO: Una resistencia central del patriarcado. Encontrado en: https://ri.conicet.gov.ar/bitstream/handle/11336/81066/CONICET_Digital_Nro.271c7a2e-4f73-44ea-81cc-34faf3338049_X.pdf?sequence=6&isAllowed=y 

Fernández, C. (2013). Sobre el concepto del patriarcado. 76. 

Tv, T., Verificada. (2018). Gutiérrez: Derecho al aborto toca el nudo estructural del patriarcado. 

Zarraga, A. G. (2016). El derecho al aborto ante la reacción patriarcal. http://clacaidigital.info/handle/123456789/720

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Laura Preciado
Creyente de que el amor puede cambiar el mundo. Periodista, feminista y mujer en deconstrucción.