El paro nacional y las regiones

Si las numerosas marchas, movilizaciones, plantones y decenas de otras actividades en el marco del paro nacional se pudieran integrar imaginariamente para describirlas como una sola, seguramente esa descripción daría cuenta del enorme despliegue de imaginación, creatividad y talento artístico; pero también del nivel de indignación, rabia y malestar al que han conducido las políticas del Gobierno bicéfalo Duque-Uribe.

- Política

2021-05-29

El paro nacional y las regiones

Columnista:

Andrés Arredondo 

 

Desde la experiencia personal y apelando a las sensaciones vividas en las calles, señalaría para el marco de esa foto comprimida de lo vivido en el paro, un segmento central lleno de pancartas, consignas y mensajes a cuál más imaginativa, jocosa y poética: «Se metieron con la generación que no era»; «Sí al paro, no al disparo»; «Si a usted no le interesa la reforma a la salud… no se enferme! Porque si la tributaria lo empobrecía, esta lo va a matar!»; «Exigimos que se levante el bloqueo cerebral de Duque» y un sinnúmero de frases altamente imaginativas e impactantes.

En otro plano de esa fotografía están las expresiones espontáneas de las personas que salen a saludar las marchas desde sus balcones y ventanas. Es notorio e interesante que en algunas barridas de Medellín, donde hace apenas un lustro o algo más era impensable retar el «embrujo autoritario» del señor del Ubérrimo, ahora ante los cánticos antiuribistas cantidades sin cuento de señoras y señores, muchos entrados en años por lo que se les dificulta la participación en las manifestaciones debido a la pandemia, se asoman a las ventanas, empuñando sartenes y ollas a sumarse entusiastas en acompañamiento de percusión cacerolera.

Mención aparte merecen las expresiones artísticas, puestas en escena, performances, grafitis, pintadas y miles de coloridos espacios en los que se aúna la emotividad con la exigencia de cambios. Desde un lenguaje plural y directo, las últimas semanas del paro nacional, que en realidad comenzó en noviembre de 2019, pero que la pandemia lo había aplazado, han convertido las movilizaciones en una gigantesca puesta en escena, donde las temáticas más variadas se dan cita, cual si se tratara de un festival de artes en la que toda la sociedad concurre; desde los barristas de fútbol que transforman sus cánticos de batallas deportivas en las consignas del paro, hasta actores de circo que improvisan escenarios urbanos para realizar actos de funambulismo o de magia en las que aparecen frases de apoyo al paro.

Transcurridas estas asombrosas semanas de paro nacional, empañadas en su mayoría por acciones violentas promovidas por «gentes de bien» y el propio Estado, muchos se preguntan para dónde va todo este proceso, y la respuesta es hacia un cambio seguro, que por fortuna para el país significará una transformación y cambio positivo de muchos vicios y sinsentidos que han caracterizado la vida nacional durante toda su historia. Una de las claves para comprender el curso de esos cambios será lo que vaya configurándose regionalmente. Colombia, país de regiones, posee dinámicas tan particulares en cada una de ellas, que serán las propias expresiones del paro en cada lugar las que vayan configurando el renovado país que de seguro nos legará este oportuno movimiento encabezado por juventudes inteligentes y entusiastas.

El paro nacional es uno, pero las dinámicas de cambio que propone y promete se cristalizarán de forma diversa a través de todo el territorio, por eso no tienen el mismo cariz las manifestaciones en el suroccidente o en el Catatumbo, en el Caribe o en Medellín. Los logros son generales como la caída de las nefastas reforma tributaria y de la salud, o el retorno de las curules para las víctimas, pero los alcances del paro se expresarán de modo diverso en cada región.

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Andrés Arredondo
Antropólogo. Vinculado a procesos sociales y de memoria en Medellín. Mg. Paz, Desarrollo y Ciudadanía. Adepto a la literatura y al fútbol.