‘El País’ contra Jorge Iván Ospina

Exigir una rectificación a una pauta publicitaria no tiene mayor sentido. Y en eso, se equivocan Ospina y su equipo asesor. Es claro, entonces, que la huelga de hambre no estaba sostenida en ese punto o situación.

Opina - Política

2019-10-16

‘El País’ contra Jorge Iván Ospina

Autor: Germán Ayala Osorio

 

Desde la plaza pública y atado a la decisión de declararse en “huelga de hambre”, el candidato a la alcaldía de Cali, y exalcalde de la misma ciudad, Jorge Iván Ospina, exige al diario El País la rectificación de una pauta publicitaria, pagada por el candidato Roberto Ortiz, más conocido como El Chontico. 

Amparado en la publicidad política pagada, el candidato del uribismo le recordó al propio Ospina y a los lectores del diario El País, las investigaciones y procesos que reposan en la Fiscalía y Procuraduría General de la Nación, en contra de Ospina.

Sin duda, la pauta publicitaria en mención exhibe con enorme claridad varios asuntos que bien vale la pena reconocer:

  1. La actual campaña electoral pasará a la historia como las más reñidas y sucias;
  2. El segundo asunto tiene que ver con la visible desesperación del candidato Ortiz y de quienes lo secundan, por alcanzar los niveles de aceptación que en las encuestas tiene el hijo de Iván Marino Ospina, exguerrillero del M-19;
  3. Un tercer elemento o asunto tiene que ver con la apuesta política del diario El País. Dedicaré esta columna al último tema o asunto expuesto.

Los medios masivos en Colombia, como en otras partes del mundo, son o fungen como actores políticos. Y en esa condición, se la juegan, como cualquier empresa, por uno u otro candidato.

Es más, es probable que dichas empresas periodísticas o sus conglomerados o familias, aporten considerables sumas de dinero a las campañas de los candidatos de sus preferencias y cercanos a sus intereses.

Y es claro que Ospina no está en los planes de la familia Lloreda y mucho menos en los planes informativos del diario local, salvo para recordar los problemas judiciales y disciplinares que debe afrontar el exalcalde y ahora candidato. Quienes sí están en los planes del clan Lloreda y del diario El País son los candidatos Roberto Ortiz y Alejandro Eder. Y en ese estricto orden.

Saben en el diario caleño que Eder, miembro de la familia azucarera, no tiene posibilidad alguna de llegar a la alcaldía de Cali. Su falta de carisma, su origen y el representar a la vieja élite latifundista del Valle del Cauca, lo alejan de manera natural de las preferencias de los habitantes de las comunas en las que Ospina dejó obras y, sobre todo, un reconocimiento étnico importante. Esas comunas han jugado, de tiempo atrás, un papel definitivo en la escogencia del mandatario local.

Por lo tanto, solo les queda apoyar a Roberto Ortiz, el del Chontico, un hombre sin mayor carisma, pero que parece dispuesto a cumplir a pie juntillas las órdenes y las imposiciones, que sabe, le llegarán de las huestes uribistas de la ciudad, de la que hacen parte los Lloreda y el diario El País.

Ahora bien, exigir una rectificación a una pauta publicitaria no tiene mayor sentido. Y en eso, se equivocan Ospina y su equipo asesor. Es claro, entonces, que la huelga de hambre no estaba sostenida en ese punto o situación.

Lo que debería hacer el candidato Ospina es, uno a uno, explicar en qué consisten los requerimientos de la justicia, con el objetivo no solo de confrontar la propaganda gris a la que apeló su contendor electoral, sino de obligar al diario El País a registrar en sus páginas informativas, las explicaciones del caso. Es más, debió la campaña de Ospina pautar en el diario caleño, en las mismas condiciones en las que Ortiz lo hizo.

La pauta de Ortiz compromete a la ética empresarial en la que está inmerso el diario El País. Sobre su ética informativa y periodística, habría que analizar los registros de la campaña de Ospina frente a los de los otros candidatos.

Ahora bien, si el llamado de la Fiscalía a Ospina, para el mes de noviembre, obedece a una presión política de la élite que representan los Lloreda y el diario El País, estamos no solamente ante la politización de la justicia, sino ante un inocultable desespero de los sectores de poder tradicional de la ciudad, por mantener en sus manos (mezquinas, por demás), el manejo de la ciudad.

 

 

Foto cortesía de: El País Cali

 

 

( 2 ) Comentarios

  1. Buen artículo profesor Germán.

    Agregaría una pregunta ¿El País tiene ética? Es increíble ver como un diario entregado al poder político manipula la información para seguir viviendo de la contratación pública. Miles de millones de pesos son sacados de los impuestos de TODOS los caleños y caleñas para financiar el diario burgués de unos pocos y el séquito social a quien divierte mientras beben en la Madriguera o en el San Joaquín. Abrazos.

    @EstivenQuinones (Twitter)
    Comunicador Social y Periodista

    • Estiven, gracias por leer y comentar. Claro que tiene ética. Justamente, sus actuaciones definen muy bien el tipo de ética que practica el diario conservador. Saludos

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Germán Ayala Osorio
Docente Universitario. Comunicador Social y Politólogo. Estudiante del doctorado en Regiones Sostenibles de la Universidad Autónoma de Occidente.