El ABC de lo que pasa en la Amazonía del cono Sur

No nos queda más que declarar una guerra simbólica, dejar de comer sus productos y seguir en la tarea de denunciar su nefasto proyecto que aceleró la destrucción del planeta por sostener un modelo poco ético con lo que es la propia vida.

Opina - Ambiente

2019-08-28

El ABC de lo que pasa en la Amazonía del cono Sur

 

Pareciera que por fin estamos abriendo nuestros sentidos para captar el penoso desastre ecológico que se ha venido produciendo en nuestra región suramericana. Y no es para más, en tiempos de crisis y recesión global, es donde el sistema económico y político actual nos muestra su verdadera cara, y es allí donde nuestros argumentos deben alentar una política global anti capitalista.

Ahora, después del crecimiento exponencial del desempleo en los países suramericanos entre otros penosos problemas sociales, le tocó el turno al Amazonas, la selva tropical más grande del mundo, cuya inmensidad hizo otorgarle el famoso seudónimo del pulmón del planeta.

Es mucho de lo que se habla sobre la problemática amazónica, pareciera que el problema se rastrea desde lo coyuntural y no desde un marco histórico-geográfico que permita comprender la totalidad de las fuerzas políticas y económicas que convergen en un mismo proyecto de acumulación de riqueza.

Así pues, expongo no solo una opinión frente a la arremetida capitalista en torno a la subvención de todos los recursos de nuestro continente, sino que expondré de manera detallada, quiénes son los jerarcas y los amos de esta desastrosa teatralidad que llevarán el futuro ambiental de nuestras naciones a un desastre irreversible.

El INP (Instituto Nacional de Investigación Espacial del Brasil) ha registrado durante más de 5 años el aumento intensivo de incendios forestales.

Para este año, especialmente en el mes de agosto, el instituto comenzó a notar que los incendios habían incrementado un 84% a comparación del año pasado (2018), con una tenebrosa cifra de más de 70.000 incendios producidos en lo que va del  año.

Ante este panorama comenzaron a surgir hipótesis que, desde un análisis ideológico de la cuestión, enmascara aún más el problema de la selva amazónica. Así pues, según un informe llamado «Climate 101 Deforestatión» escrito por la periodista estadounidense Cristina Nuñes en la revista Nacional Geographic, la deforestación está devorando el 17% de la selva amazónica de lo que se lleva de estudio en materia de aniquilación de importantes ecosistemas en Suramérica, producto de las practicas antiecológicas de algunas empresas.

Lo significativo del articulo es que señala al gobierno brasileño, presidido por el ultra derechista Jair Bolsonaro, como el principal actor de la actual crisis socioambiental por la que atraviesa Brasil y otros países que comparten la amazonía (entre esos Colombia).

Después de posesionarse como presidente de Brasil, Bolsonaro permitió trasladar todas las políticas ambientales al Ministerio de Agricultura donde, la actual ministra es la empresaria Teresa Cristina da Costa. (Ella era del partido socialista de Brasil, pero renunció a sus ideales para tener un banquillo en los mega proyectos corporativos del gigante suramericano).

Desde que esta ministra gobierna la chequera del ministerio de agricultura en Brasil, se redujo la financiación por parte del Estado de dos grandes institutos de cuidado de reservas forestales en el Amazonas, el IBAMA y el FUNDI.

Estas son dos agencias gubernamentales que  se encargaban en  apoyar a campesinos e indígenas de las zonas más profundas de la selva amazónica. Así pues, comenzamos a denotar que la lógica de la acumulación de capital y grandes riquezas comienza por la desposesión de derechos fundamentales, pues como lo señala un artículo publicado por el  The Guardian:

Varios campesinos de la amazonía brasileña afirmaban que desde la llegada de Bolsonaro al poder se ha incrementado considerablemente los incendios en esta parte del país, buscando aumentar los terrenos para la producción de soja y de ganado.

Así que, realmente quienes quieren ver ardiendo las selvas amazónicas son las grandes industrias y terratenientes, de quienes sabemos, quieren masificar la producción a cualquier costa. Contradicción que se presenta en la producción misma, ya que estas actividades demandan enormes extensiones de tierra para el consumo de ganado y monocultivos de soja, produciendo dependencia industrial y un inevitable estancamiento de la producción nacional del gigante latinoamericano. Por lo tanto, unas amazonías protegidas son unas amazonías inservibles para los intereses del capital. ¿Pero, cuál tipo de capital?, ¿nacional?, ¿trasnacional?

Greenpeace público un artículo titulado We´re Trasnhint how McDonald is eating up the amazon. En él se pone al descubierto los verdaderos amos de la catástrofe medioambiental.

Allí se denuncian la corporación estadounidense de comida Cargill, cuyos intereses por el maíz y la soja de esta región del mundo se ha incrementado con la llegada del gobierno de Bolsonaro al poder, y no es para más.

La empresa suministra Soja y Maiz a McDonald para que estos alimenten sus hordas de ganado en EEUU y puedan masificar el proceso de producción cárnica desde una división desigual del trabajo internacional.

He ahí el famoso lema de McDonald, I am Loving it que significa, «estoy amándolo», pero que en realidad denotan el amor por la destrucción material del planeta. Ese es el amor ideológicamente irreversible, como el de Macron y su discurso en el G7.

Finalmente, todas las compañías productoras de la mayoría de productos que llegan a nuestra mesa están detrás de todo esto. Bolsonaro es un medio para la ampliación de las políticas dirigidas desde las grandes empresas, o como llamamos algunos, la maldita corporatocracia.

Por ejemplo, Bolsonaro es actualmente investigado en Brasil por recibir sobornos que oscilan entre los  $200.0000.000 por parte de la multinacional JBS empresa productora de alimentos  del Brasil.

No nos queda más que declarar una guerra simbólica, dejar de comer sus productos y seguir en la tarea de denunciar su nefasto proyecto que aceleró la destrucción del planeta por sostener un modelo poco ético con lo que es la propia vida. Pareciera que ni nuestro propio egoísmo consumista se escapa de esta autocritica, pero el Amazonas pide a gritos cambios en nuestra enferma conducta de consumo.

 

 

( 1 ) Comentario

  1. El registro de quemas del amazonas de los ultimos 10 años, la de este año no es la mayor; sería bueno que investigaran esa área

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Julián Escobar
Analista socioespacial, historiador y pedagogo. Docente universitario y actual pasante de investigación en la Universidad Autónoma de Barcelona-España.