Deshumanizar (abandono)

Opina - Sociedad

2016-09-07

Deshumanizar (abandono)

Pasó delante de todos nosotros, lo vimos desde la comodidad de nuestras casas, desde un lugar cubierto y bien abrigado a través de un televisor: decenas de personas reducidas a la nada, arrastradas por aguas turbulentas, tomándose de las manos, intentando salvarse unas a otras. Ahí estaban las cámaras y los reflectores para mostrarnos esas cosas que le pasan a otra gente y a nosotros no.

Fue hace poco menos de dos semanas, en el caño de la calle sexta con carrera 30 en Bogotá cuando un arroyo de aguas lluvias se llevó por delante a varios habitantes de la calle en medio de la noche, mientras dormían. Habían sido desplazados desde un barrio del centro una noche antes por la Policía para que la gente no los viera y la Alcaldía pudiera dar un balance de «recuperación» del centro de la ciudad. Y habían sido desalojados ya hace unos meses, cuando la Alcaldía intervino el Bronx. Todo eso lo vimos por televisión: un drama humano que es sumamente complejo abordar en su totalidad. Pero la escena se siguió repitiendo cuando las cámaras dejaron de enfocar.

Y es que la intervención del Bronx fue un fracaso: las mafias siguen operando y la población vulnerable a merced de los capos sigue ahí, siendo desplazada por la Policía, que trata de invisibilizarlos para que nadie los vea.

Que nadie vea lo que hace la sociedad con los que no pueden seguir su ritmo, que nadie vea el fracaso de una política antidrogas impuesta a bala, que nadie vea el fracaso de un Estado débil, que nadie vea el fracaso de una sociedad indiferente, que nadie vea, en fin, el abandono al que se somete a los otros, a esos que no son nosotros, que todo lo vemos desde un lugar cómodo frente a un televisor. Los habitantes de la calle, los indigentes, los gamines, son dueños de nada, son forzados a pertenecer a un círculo vicioso, son efecto y no causa de una problemática que termina siendo rentable para los mafiosos y los gobiernos que los persiguen sabiendo que no los van a encontrar.

Imagen cortesía de: elperiodicko.com

Imagen cortesía de: elperiodicko.com

Entonces los sometemos a esa terrible deshumanización y se habla de habitantes de la calle como si se hablara de una cosa cualquiera y no de personas que tienen una historia detrás, y el Estado se alza de hombros y dice que unos se quieren rehabilitar y otros no y «qué le vamos a hacer», entonces los revictimiza, los persigue y los desplaza de un lugar a otro para ver si en alguna parte logran que nadie los vea, como para hacer que no existen. Y luego en los titulares de los noticieros vemos que ya hay grupos de «limpieza social», que a muchos habitantes de la calle les están dando comida envenenada y a renglón seguido vemos a gente que lo aplaude: uno lee los comentarios en Facebook y no lo puede creer: «¡Por fin!!, dice uno, «Esa gente no va a cambiar», dice otra, «Son basura humana», dice uno más. Y no puede uno evitar pensar que no se puede deshumanizar a una persona sin perder la propia humanidad.

Recuerdo una canción de I.R.A, una banda de punk de Medellín titulada Abandono: «No puedo comprender porqué deben vivir/ Maltratados en casa y luego en las calles/ ¿Acaso crees que ellos soñaban ser así?/ Un destino tan cruel no lo merece nadie». Me pregunto entonces si es verdad que fracasamos, si acaso no estamos dispuestos a hacer algo para salvarlos de un destino tan cruel o al menos de escucharlos para saber qué tienen para decir, y la canción responde por ellos: «No me lo preguntes a mí, ¿qué puedo decir?/ Lo que yo digo nunca le ha importado a nadie».

 

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Andrés Castañeda Muñoz
Escribo, pero no por eso soy escritor.