Creatividad “chichipata” en la TV colombiana

¿Qué le pasa a don Dago García?, ¿en serio se burla tan orondamente de nuestra inteligencia, y considera, con ególatra y odiosa convicción, que el colombiano promedio solo consume chambonadas, ramplonas y populacheras, que rayan en lo más ordinario?

Opina - Medios

2020-05-23

Creatividad “chichipata” en la TV colombiana

Columnista:

Javier Hernando Santamaría


Con toda sinceridad, he visto cosas terriblemente malas a lo largo de mis cincuenta y tantos años de vida, en nuestra vilipendiada y hoy maltrecha televisión, pero hace poco, y pese a una clara advertencia, se me ocurrió intentar ver “Chichipatos”, la nueva creación del señor Dago García, emitida por Netflix.

En una muestra de reverberante masoquismo, me di a la tarea de terminar esta llamada comedia “Chichipatos”, de repente tratando de disipar en algo el tedio, el estrés y la juguetona ansiedad, secuelas propias de este prolongado confinamiento.

La cura resultó peor que la enfermedad, pues me acongojé tremendamente al corroborar que nuestra televisión va de mal en peor y, sobre todo, me invadió la indignación frente al llamado Midas del Canal Caracol: don Dago García.

Me preguntaba: ¿Qué le pasa a Darío Armando García Granados?, ¿en serio se burla tan orondamente de nuestra inteligencia, y considera, con ególatra y odiosa convicción, que el colombiano promedio solo consume este tipo de chambonadas, ramplonas y populacheras, que rayan en lo más ordinario?

Sinceramente y, con el respeto que se merecen quienes participaron en este proyecto, pero a mi juicio, “Chichipatos”, es un flagrante irrespeto a la inteligencia de los telespectadores.

Por nuestra televisión han pasado esperpentos creativos de marca mayor, al igual que grandes aciertos y cuya huella ha perdurado en el tiempo; don Dago García ha sido el artífice de varios de estos, y quizás, su nombre, que es una marca reconocida en el medio televisivo latino, ha sido adherida a otros tantos proyectos para, eventualmente, garantizar su difusión y éxito.

Sin embargo, para quienes hemos seguido su trayectoria, primero como libretista al lado de Luis Felipe Salamanca, luego como productor, y hoy como ese Midas algo endiosado, advertimos que su fórmula creativa, que supuestamente exalta lo popular, la idiosincrasia colombiana, ya se encuentra visiblemente desgastada.

Me dirán algunos que las películas de don Dago García, son innegablemente taquilleras y exitosas, si se les mira desde esa perspectiva de negocio, obvio, nadie lo niega, pero eso no significa que sus productos sean de calidad.

Estratégicamente ha sabido llegarle a una porción de esa teleaudiencia que se identifica con su estilo, bajo un falso sofisma, pues sus comedias están plagadas de estereotipos de lo popular, cae en lo más chabacano y ramplón, ridiculiza al extremo al pobre colombiano.

Si nos remitimos a un comparativo bajo la línea de, exaltar y retratar lo popular, no se puede dejar de mencionar al señor Fernando Gaitán (fallecido), quien fue colega y amigo cercano de Dago García, en sus telenovelas comedia, puede evidenciarse cómo acertadamente retrataba el sentir popular, nuestra cotidianidad e idiosincrasia, sin necesidad de recurrir a la ridiculización o apearse de estereotipos y clichés.

Don Dago García debe entender que la teleaudiencia colombiana no es un único conglomerado, pasmosamente pasivo, e incapaz de asimilar o valorar otro tipo de contenidos más elaborados y de destacable calidad.

¿O será que nos subestima a tal grado, considerando que no nos merecemos más que basura televisiva?

La plataforma de Netflix, que se consideraba una muy buena alternativa de entretenimiento, se ha dedicado a llenar sus anaqueles con lo que sea, hoy es muy difícil encontrar productos de calidad, la competencia en el streaming ha crecido, y ya solo apuestan por cualquier cosa que les permita dar la batalla.

La creatividad en la TV colombiana está muy embolatada hoy en día, es abiertamente “chichipata”, la razón no es consecuencia de la falta de escritores e historias nuevas, todo radica en los ‘dinosaurios’ autoritarios y territoriales, que se han aposentado en los departamentos creativos de canales privados y productoras, convencidos de ser imprescindibles y tener la única clave del éxito en sus manos.

 

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Javier Hernando Santamaría
Columnista, critico de TV, argumentista y bloguero de Farándula y Critica TV Un vistazo desenfadado, pero serio al acontecer de la TV latina, como también de la realidad nacional desde la perspectiva de un simple mortal que anhela una mejor Colombia Desde 1998 junto al director Julio Luzardo coordinamos el portal magazine Enrodaje.net y Cine Colombiano Colaborador en varios portales web.