Chávez es el responsable

Opina - Internacionales

2017-05-04

Chávez es el responsable

En 1998 comenzó la oscura historia que hoy vive Venezuela; llega al Palacio de Miraflores Hugo Rafael Chávez Frías como el Presidente de la República, un “outsider”, por así llamarlo; que logra alcanzar el poder ejecutivo con una retórica de cambio y vendiéndose como la mejor opción posible para todos aquellos venezolanos que se sentían defraudados por los partidos políticos tradicionales que durante décadas se repartieron el poder como un péndulo.

Para 1999, el nuevo gobierno da sus primeros pasos con la promulgación de la nueva Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, una carta magna hecha a la medida de un proyecto político que permitiría más adelante la implementación del socialismo del siglo XXI, del sociólogo y analista político, de origen alemán, Heinz Dieterich Steffan, amigo cercano del difunto Hugo Chávez.

¿Pero qué sucede hoy? La revolución Bolivariana, después de 17 años, fracasó; dejando a su paso hambre y miseria entre los venezolanos; y los bolsillos llenos de dinero a todos aquellos seguidores fervientes y con deseos de poder que lideran las banderas del Partido Socialista Unido de Venezuela (Psuv), líderes que ya muchos de nosotros hemos podido conocer a través de los medios de comunicación.

Ahora bien, algunos analistas en nuestro país consideran que la crisis política y económica que vive Venezuela, radica en la incompetencia, como es obvio, de Nicolás Maduro y los líderes del Psuv, para gobernar, y en eso les doy algo de razón. Pero apartándome un poco de esta hipótesis considero que el difunto Chávez tiene la mayor responsabilidad en todo lo que está sucediendo;, durante su mandato aumentó descontroladamente el gasto público y burocrático con la creación de misiones (proyectos sociales) y organizaciones internacionales como Petrocaribe, Petrosur entre otras; todo esto a cargo de Petróleos de Venezuela (Pdvsa) la empresa más importante del país y la proveedora de la mayoría de las divisas; es decir despilfarro la renta petrolera.

Asimismo, la responsabilidad también recae sobre aquellos venezolanos que se volvieron coautores intelectuales de esta desgracia, a través del voto y que aún defienden este horrendo legado.

Hace poco menos de un mes regresé a Colombia, luego de vivir 2 años y un poco más en la ciudad de Caracas; viví en carne propia el desabastecimiento de productos básicos de la canasta familiar, la falta de insumos y medicamentos; y la frustración que produce al ver como descaradamente el gobierno chavista viola sistemáticamente la Constitución, los derechos humanos y civiles del pueblo venezolano; sin poder participar y hacer sentir mi voz, porque terminaría siendo perseguido y asediado por el Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin) y expulsado del país.

En varias ocasiones le di a conocer mi descontento a mis amigos periodistas que luchan día a día por mantener informados no solo a sus compatriotas sino al mundo entero de lo que está pasando en Venezuela. ¿Qué sería de ellos si no contaran con las redes sociales y las aplicaciones de mensajería instantánea? Estas herramientas digitales se han convertido en los medios más efectivos para hacerle frente a la censura criminal imperante en el país por parte del gobierno, pero esto no es de ahora, durante los 17 años de la revolución bolivariana, la telepolítica patología, el exceso de un líder político en los medios, ha estado presente.

Durante su mandato, Chávez dedicó 1.656 horas a sus 378 maratones dominicales, más de 2.344 cadenas; horas en las cuales solo se veía y se escuchaba su voz en todo el país. En estos dos últimos periodos presidenciales se han difundido más de 3.000 cadenas y encadenar las emisoras y canales de televisión del país significa sin lugar a dudas dejar a la nación en oscuridad. [1]

Imagen cortesía de: Cubahora

Y como si fuera poco desde el año 2013, el gobierno ha venido usando mecanismo de control más agresivos en contra de los ciudadanos, tales como: vigilancia masiva por inspección de paquetes de datos, corte total de acceso a internet en momentos de alta conflictividad política, bloqueo de páginas web, persecución y hostigamiento a los ciudadanos que hacen protesta pacíficas en redes sociales, por nombrar algunas.

De acuerdo con la data de la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel) hasta el año 2012: 2 periódicos; 1 agencia de noticias, 8 televisoras, 2 circuitos nacionales de radio, 4 emisoras con señal local e internacional, 280 medios comunitarios habilitados a lo largo del territorio nacional, 244 radioemisoras y 36 canales de televisión, figuran como propiedad del Estado.

Pero gracias a valientes venezolanos como Andrea Amaya una joven urbanista comprometida con la libertad y la democracia de su país, que aporta un granito de arena a este proceso de lucha en la calle informando en los grupos de WhatsApp lo que está sucediendo en el país; y con los reportes permanentes de Odell López, un periodista que hace parte de la iniciativa servicio de información pública, se combate la censura y poco a poco con persistencia, insistencia y sin miedo buscan abrirle los ojos al pueblo venezolano y darles a conocer otra realidad diferente a la mostrada durante 17 años de revolución bolivariana.

Como dice el refrán “amanecerá y veremos”, pero este es el momento histórico para que todos los venezolanos unidos como hermanos comiencen a escribir una nueva historia para las generaciones venideras y que todo lo ocurrido solo sea contado en los libros de historia. Ojalá otro niño no tenga que nacer en una revolución que viola derechos humanos, censura e intimida aquellos que piensan distinto.

 

 

[1] La Comunicación bajo asedio. Balance de 17 años. Varios autores. Ediciones UCAB. Caracas, 2016

 

( 1 ) Comentario

  1. No estoy de acuerdo. Si bien Maduro es un inepto total, no se puede decir que los programas sociales impulsados por Chávez fueron parte de un aumento de la estructura burocrática simplemente, o un despilfarro, como da a entender el columnista. Los programas sociales elevaron muchos índices que con las «democracias» de los familiares de los actuales «opositores» se mantenían iguales o empeoraban. El autor se limita a atacar el supuesto despilfarro de la renta petrolera, de una manera muy simplista y sesgada metiendo en el mismo saco implícitamente a quienes están en las calles luchando pacíficamente, a los dirigentes «demócratas» que no pasan de ser unos oportunistas. Idealiza la «lucha por la democracia» y niega la violencia que también ha sido parte de la agenda opositora. Pero a lo que quiero llegar es muy simple: Los programas sociales no fueron un despilfarro de la renta petrolera, lo que debe atacarse es la dependencia del petróleo. Convenientemente olvida, que los gobiernos venezolanos de derecha habían pasado por crisis de este calibre precisamente cuando el petróleo pasaba sus peores en momentos en el s. XX, pero cuando había bonanzas, la felicidad «reinaba» en Vzla. Si vivió allá, debió darse cuenta de la cantidad de subsidios que daba el gobierno, incluso antes de Chávez, y que este, aunque representó el continuismo de la dependencia petrolera, no es el principal culpable de la crisis actual. Artículo sesgado y poco profundo.

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José Jiménez
De Valledupar / Abogado / Consultor Político / Asesor en Comunicación Política / Lector critico de los acontecimientos políticos y ferviente creyente y defensor de la democracia como el mejor sistema político para garantizar el bienestar social / Twitter: @JimenezBarros.