Asusta más un Gobierno agresivo

No más eufemismos, opiniones y declaraciones absurdas e irresponsables, por favor. Estamos cansados de (los de este lado) sentirnos los enemigos.  

Opina - Política

2020-10-05

Asusta más un Gobierno agresivo

Columnista:

Diana Carolina Abril Giraldo

 

Nunca me había interesado por escribir sobre la primera dama ni por las anteriores; es más, cuando pasó lo del famoso vestido usado por María Juliana Ruíz por lo que le hicieron infinidad de memes, burlas y demás no estuve de acuerdo, aunque debo confesar que veía «la pinta» y me causaba gracia; pero la moda es así, y se ha dicho siempre que «la moda no incomoda» y hay unos diseños en esos renombrados desfiles de los que parece increíble sean tan exclusivos y costosos y que, además, puedan ser usados por algunas personas; eso sí, por quienes cuenten con el dinero suficiente para pagar por verse un tanto ridículos. Esa es mi opinión, pero aclaro, no soy experta.

A pesar de mi percepción, debo reiterar: no me siento bien cuando se burlan de alguien por su aspecto físico, su pinta, sus uñas, si anda despelucado, en fin, y aquí incluyo a Duque por las burlas que se hacen debido a su sobrepeso. Es cierto que al ser un personaje público, la imagen debe cuidarse más; no obstante, también lo es que hay aspectos físicos de uno mismo difíciles de controlar. Por ejemplo, y aunque exagerando un poco, la cara es casi que imposible cambiarla por otra. 

El año anterior, leí una columna en el El Tiempo de Adolfo Zableh Durán, titulada No llego a diciembre sobre los ataques a Duque respecto de su gordura y coincidí con el columnista en gran parte de su opinión y sobre todo la relacionada con la exposición de argumentos y no agresiones. 

A los que somos propensos a engordar por simple genética y sumado a ello, debemos ser sedentarios, como lo es mi caso y más en esta época, nos aburren bastante cuando no encuentran más argumentos que calificarnos mal por nuestro físico; tal y como le pasó a la periodista Laura Daniela Beltrán (Lalis), a la que la tildaron de gorda por medio de una foto que rodó en Twitter. 

La periodista, en apariencia y hacía unos meses ofendió a Duque a través de un trino por llamarle ‘Porky’. Lalis explicó que se refería de esa manera a él por todas «las cerdadas políticas que ha hecho en contra del país (…) ». En tal sentido, estoy de acuerdo.

Sea como fuere, si nos detenemos a pensar, somos unos tontos al criticar esos aspectos físicos por encima de aspectos, en verdad relevantes. Eso sí, a menos de que se trate del trabajo de caricaturistas o de colocarle una buena imagen a una columna como esta. Para eso está el humor y los medios, para ser contrapoder. Si es de otra manera, considero que es falta de personalidad cuando la crítica por el aspecto físico «no es constructiva, sino destructiva y arrasadora», así lo decía mi exprofesor de derecho penal, Harold Vega Arrieta.

Es así, como la falta de respeto hacia el presidente, si bien es por su imagen, lo es más por su ineptitud y embarradas, aunque eso incluye los demás insultos que si se observan con atención se desenmarcan de su contextura física.

Él mismo (Duque) genera esas ofensas y apelativos, o cuándo se había visto tantas ofensas a los demás expresidentes por sus aspectos físicos, y no es que los exmadantarios sean tan «bonitos y distinguidos». Alguna vez, vimos cómo se burlaban y hacían memes de Santos por su rostro; no obstante, jamás llegó a tanto.

De todos modos, no me acostumbro ni a oír ni a ver en los medios o en las redes esos términos despectivos y discriminativos hacia el individuo y más cuando la flecha apunta a su contextura física. Somos iguales y merecemos respeto, independiente de si se es flaco o gordo, calvo o peludo, se trata de dignidad. Así las cosas, no se pueden usar como herramientas los insultos, sean hacia el ciudadano del común, políticos o personajes públicos.

Ahora bien, otra voz es cuando se trata de las palabras; esas, sí que pesan, los escritos incluso más. En Colombia se viene haciendo un daño enorme con esas declaraciones «decoradas» a las situaciones que ocurren hace dos años. ¿Por qué el Gobierno nos insulta de esa manera?, ¿por qué nos reta?

Ahora bien, a propósito de las palabras, las últimas dichas por la primera dama de la Nación parecen ser una retahíla del Gobierno. Al ver la entrevista de María Juliana se oyeron algunas «cosas lindas», pero por variar: algo malo tenía que haber detrás. Ella, utilizó una descripción diferente con referencia a los policías y otra, para los manifestantes— como si se tratase de situaciones distintas. Bastante similar al término de Duque y el ministro de Defensa sobre los «asesinatos y homicios colectivos» dichos respectivamente con el fin de embellecer la expresión adecuada: masacres. 

Al estilo de su esposo, María Juliana Ruiz, usó un eufemismo (concepto tan sonado en los últimos meses) en pro de los policías (represión) y un término en contra (agresión) para desmeritar incluso más las actuaciones de los protestantes. María e Iván, tal para cual. ¿Bien entrenadita?

Frente a lo manifestado por la primera dama, me surge una inquietud: ¿si se trata de la fuerza pública es más suave el verbo y si se trata de la ciudadanía es más agresivo? En definitiva, y como muchos, no estoy de acuerdo con esta y otras declaraciones del Gobierno nacional. Ese desacuerdo e inconformismo es general y se siente en el ambiente nacional y global.

A pocos y miles de kilómetros nos encontramos en el «ojo del huracán» como hace tiempo no lo estábamos, cuya polémica declaración de la primera dama está rodando por todo lado y aunque sus palabras deberían representar a la mayoría, no lo hacen (al igual que las opiniones de su esposo). Ella, como el Gobierno y su partido político, de ese lado y nosotros, de este. Eso, lo tenemos claro y se nota.

¡¿Qué quieren conseguir con esas opiniones hipócritas, amañadas y repletas de oscuridad?! Pareciese que lo que buscan es demostrar su poderío de lo que muy poco les queda, su animadversión para con los ciudadanos y su simpatía con la fuerza pública. El respeto se gana, querido Gobierno nacional, y ustedes, poco o nada lo han hecho. A diario, lo único que demuestran es cero empatía, amistad y solidaridad con el pueblo. Eso somos para ustedes; «un cero» a la izquierda.  

No más eufemismos, opiniones y declaraciones absurdas e irresponsables, por favor. Estamos cansados de (los de este lado) sentirnos los enemigos. Este Gobierno agresivo no hace más que burlarse en nuestra cara y probarnos la poca importancia que representamos frente a sus intereses.  

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Diana Carolina Abril Giraldo
Becaria de la OEA como estudiante de Maestría en Comunicación Digital y Periodismo. Administradora pública, consultora académica y tutora en DD. HH.