Adormecimiento social

¡Por Dios, han asesinado a otra persona!, qué le ocurre a este país. El Gobierno no da respuesta. Pasados cinco minutos de ver la noticia, compartirla en las redes sociales y lamentarse por estas, la información ha sido olvidada.

Opina - Sociedad

2020-09-03

Adormecimiento social

Columnista:

Santiago Becerra Tovar

 

¡Por Dios, han asesinado a otra persona!, qué le ocurre a este país. El Gobierno no da respuesta. Pasados cinco minutos de ver la noticia, compartirla en las redes sociales y lamentarse por estas, la información ha sido olvidada. Aquello ocurre un sin de fin veces, en la sociedad colombiana, sin tener una mayor repercusión, que las plataformas de Internet.

A partir de lo ocurrido estas últimas semanas en el territorio colombiano, sobre los asesinatos a jóvenes, la impartición de puestos políticos (afines al Gobierno) he evidenciado algo particular en la sociedad de este país: lo familiarizado que se siente con hechos de corrupción y masacres, sin tener una empatía con las víctima o sorpresa por lo acontecido; cabe resaltar que esta actitud es tomada por aquellas personas que no se ven afectadas en lo más mínimo, esto porque su familiar no ha muerto en una masacre, no ha sido asesinado por el ESMAD o desplazado por grupos armados.

¿Por qué el asesinato de personas en nuestro país no es algo que nos alarme?

Este adormecimiento social es el resultado de unas estrategias implementadas por el Gobierno, para manipular mejor las masas y que sean más maleables a la hora de persuadirlas. Estrategias que no son nuevas ni mucho menos nacieron en este Gobierno —aunque las utilice—; sino que, llevan un largo recorrido por los puestos gubernamentales.

Táctica utilizada, por ejemplo, en el Gobierno de Julio César Turbay, cuando dijo implementar nuevas seguridades destinadas a «controlar posibles desórdenes en las actividades programadas por las organizaciones de izquierda», expresando discretamente que si no se comportaban —los manifestantes— como el presidente quería, los iba a reprimir. Maniobra como la empleada por Álvaro Uribe, en contra de las FARC, atribuyéndoles todo lo malo que le pasa al país; para así, tener un enemigo, con el cual pelear y poder financiar su guerra.

La primera estrategia evidenciada, es la utilización del eufemismo a fin de minimizar la magnitud de los hechos o agregarle palabras técnicas, con el fin de ocultar la dimensión que implica. El término es recurrente en los discursos presidenciales o gubernamentales, llamando migrantes internos, a los desplazados por la violencia; sectores vulnerables, a las comunidades pobres del país; nombrando una «Ley de Crecimiento» sin aclarar que es una ley de reforma tributaria y pensional. Por otra parte, Duque y su cúpula llaman «homicidios colectivos» a las masacres consecutivas de este mes. Aquí, influyen los medios de comunicación, afines al Gobierno, porque se encargan de replicar estos términos y así implementarlos en el léxico de la ciudadanía.  

La segunda estrategia, es la deslegitimación del buen nombre de las personas, con el fin de justificar lo ocurrido. Por ello, vemos como tildan de guerrilleros, narcotraficantes, tener lazos con bandas criminales, a los líderes sociales; con el objetivo de desviar la mirada de los hechos. Por igual, también ocurre con las víctimas de las masacres, como lo fue en Samaniego, que nombraron a los muchachos como narcotraficantes y guerrilleros.

La tercera estrategia que logré evidenciar se basa en tomar la posición de víctimas por parte del Estado; optando por culpar a los gobiernos anteriores de lo ocurrido. Entonces se dice que los asesinatos y masacres de líderes sociales, de campesinos, de excombatientes, «vienen de años anteriores, lo que no es algo nuevo».

De igual forma, también lo utilizan con los hechos de corrupción y los procesos fallidos que no lograron concretar, señalando a la administración anterior de no edificar los proyectos y de las cosas malas que suceden ahora; como ejemplo, se menciona que «las masacres, son culpa del Gobierno de Santos por haber hecho la paz con esos guerrilleros». Pero, de lo que no se dan cuenta es que el Gobierno de turno ha desprotegido las zonas donde ocurren los asesinatos, dejándolas en un abandonado letal.

Las tácticas desarrolladas por el Gobierno han causado un gran daño en la ciudadanía, porque borraron del pensamiento algo que se llama, sentido de pertenencia. Tampoco se logra observar empatía con las demás personas y el resultado, es la actitud adoptada por muchos colombianos. Aspiro que más personas, puedan reflexionar sobre la realidad de este país y tomen conciencia si de verdad nuestro territorio, merece tanta pasividad e indiferencia.

Fin del comunicado.

 

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Santiago Becerra Tovar
Estudiante de comunicación social y periodismo de la Universidad Surcolombiana. Emprendiendo el camino del periodismo; expresando la sensación de inconformidad para una sociedad arraigada en el conformismo.