¿A quiénes no le conviene la regulación del cannabis recreativo? Una lucha de poderes

La regulación del cannabis ayudaría a retrasar la edad de consumo de cannabis y limitaría su acceso, por lo que disminuiría el riesgo existente de alteraciones cognitivas, cardiovasculares y pulmonares, además del consumo problemático. 

Infórmate - Política

2022-04-05

¿A quiénes no le conviene la regulación del cannabis recreativo? Una lucha de poderes

Autor:

José David Chalarca Suescum

 

Este producto forma parte del análisis publicado en este mismo medio: ¿Cuáles son los argumentos en contra de la regulación del cannabis para consumo adulto en Colombia?

La regulación es un reto importante. No solo va a ayudar a evitar la discriminación moral y socialmente de los consumidores, sino que va a generar mejores condiciones para campesinos, y pequeños y medianos empresarios que estarían beneficiados con su regulación. No obstante, la regulación del cannabis puede afectar a otros negocios y colectivos con poderes dentro del país, así como aquellos que se sostienen a través de sustancias como el alcohol y el tabaco.

Con base en esta idea, Robert J. MacCoun y Peter Reuter en su libro Drugs world heresies, establecen que crear industrias legales puede tener mucha incidencia en la política, en la posible corrupción del sector privado hacia el sector público, en donde las industrias adquieren el poder de cooptar el proceso regulatorio de las sustancias.

Un ejemplo de dicha situación la establece el científico especialista en efectos y riesgos de las sustancias estupefacientes, David Nutt, en uno de sus libros pioneros Drugs Without the Hot Air, donde relata que el alcohol sufrió numerosas pérdidas cuando el éxtasis fue una de las sustancias más consumidas al interior de los Estados Unidos, durante los años 90; provocando millonarias pérdidas para las corporaciones estadounidenses.

Finalmente, Statista, centro de estadística en línea gratuito, también evidenció la comparación de ventas del cannabis recreativo con otras empresas como Dasani, DiGiorno y Blue Bell.

 

Entonces, ¿regulación o no regulación?

El cannabis es la sustancia psicoactiva bajo control internacional que más se utiliza a nivel mundial. Se calcula que, en el 2013, 181,8 millones de personas de entre 15 y 64 años consumieron cannabis sin fines médicos en todo el mundo, según datos recogidos en el 2015, en la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC).

La regulación del cannabis ayudaría a retrasar la edad de consumo de cannabis y limitaría su acceso, por lo que disminuiría el riesgo existente de alteraciones cognitivas, cardiovasculares y pulmonares, además del consumo problemático. En este sentido, se lograría un beneficio para la salud pública porque se trata de posponer la edad de inicio.

Según Pablo Zuleta, médico experto en psiquiatría, quien lleva cerca de 13 años dedicado a la investigación en adicciones y farmacodependencia, tener control de calidad del producto evitaría que microorganismos invasivos de ciertas plantas de cannabis se instalen en el cuerpo. A este respecto, también se esclarecerían los componentes y porcentajes de THC y SBD, constituyentes psicoactivos y medicinales del cannabis, en un rango adecuado para cada usuario, con el fin de reducir riesgos de consumo por cannabis en los diversos usuarios, pacientes con trastornos psicóticos y consumidores recreativos.

De igual manera, ayudaría a la rehabilitación de algunos consumidores, por ejemplo, los usuarios del basuco. Según cifras del Cesed, cerca del 60 % de usuarios de dicha sustancia, tras consumir cierta cantidad, luego consumen cannabis con el fin de realizar actividades como comer, dormir o «ganarse la plata». Según Zuleta, durante ese periodo de tiempo que consumen marihuana, dichos consumidores tienen un nivel de funcionalidad suficiente para recuperar su estado de acción.

Asimismo, la regulación mejoraría la seguridad del vendedor y consumidor porque el Estado ofrecería las garantías que hoy por hoy no tienen, y se reduciría la compra clandestina, a grupos ilegales y la persecución por parte de la policía. Así como mejorar las oportunidades para los campesinos, pequeños y medianos vendedores —y no narcotraficantes— que venden por necesidad. Además de la posibilidad por parte del Estado de regular su publicidad.

Bajo esta misma idea, David Restrepo, experto en economías ilícitas, sostiene que regular el cannabis recreativo o para uso adulto, generaría empleos en todos los eslabones de la sociedad, al ser uno de los negocios más rentables a nivel mundial, incluso mayor que la cocaína.

Ilustración realizada por David McCandless y Miriam Quick, con diseño adicional de Fabio Bergamaschi.

(Para profundizar en este aspecto, consultar la gráfica interactiva sobre las dinámicas de los cultivos comerciales lícitos e ilícitos realizada por Tableau, con base a la información de los periodistas David McCandless y Miriam Quick)

Otro beneficio de la regulación sería reducir las dinámicas de violencia que generan la venta ilegal de la sustancia y estar un paso más cerca a la sustitución de sustancias de mayor daño a unas de menor daño. De igual manera, también obligaría a las empresas a un desarrollo constante de información sobre los riesgos y prevenciones de su consumo.

En todo caso, bien sea que se regule o no, el debate no debe tratar de martirizar los consumos problemáticos, sino de debatir su regulación y esclarecer sus peligros para entender sus lógicas de funcionamiento y beneficios para la salud pública.

 

Cada vez más países están a favor de su legalización y su regulación

En cuanto al cannabis medicinal, alrededor del año 2020, ocho países suramericanos han legalizado el cannabis para usos medicinales. Colombia entró en ese grupo, en el año 2016, cuando se legalizó el cannabis para usos medicinales, aunque su reglamentación está en constante actualización, como los generados recientemente por el Decreto 811 del 2021. No obstante, en Bolivia, Cuba, Guatemala, Honduras, Nicaragua, El Salvador y Venezuela, el consumo de marihuana es ilegal, en cualquier presentación y uso.

Por otro lado, en cuanto al cannabis recreativo, tras las elecciones estadounidenses, hay cerca de 18 estados que han aprobado la regulación del cannabis para uso adulto. En México, hace poco la Corte Suprema emitió una declaración de inconstitucionalidad sobre la norma que impedía el uso recreativo de la sustancia.

Canadá y Uruguay también aprobaron el cannabis recreativo hace ya varios años. El caso de los charrúas es el único en América Latina, al legalizar y regular el cannabis recreativo en el año 2013. Más tarde, en el año 2018, los canadienses se sumaron a dicho mercado.

Entonces, ¿regular o no regular? El Estado colombiano emprendió hace muchos años la guerra contra las drogas, a través de políticas restrictivas y punitivas que no han logrado cumplir los objetivos planteados como la reducción de los cultivos ilícitos. Es más, por el contrario, parece que van en aumento.

Lo cierto es que ad portas de las elecciones presidenciales del 2022, la política de drogas debería ser una prioridad, tanto en mejorar las condiciones del cannabis medicinal, para que esté en igualdad de condiciones con otras industrias en el país, como para discutir los beneficios y obstáculos en salud pública, de la aprobación del cannabis recreativo para mayores de edad.

Además, sin intentar desviar el debate de lo fundamental ni martirizar el uso de las drogas, porque la falta de divulgación sobre el tema como estrategia de salud pública aún no ha tenido suficiente análisis, pese a que la evidencia científica sea clara a favor de su regulación.

De igual manera, es necesario analizar el cannabis medicinal como un tratamiento alternativo oficial que puede fortalecer la salud pública e individual de muchos colombianos. Así como estudiar su ingreso al Plan de Beneficios en salud para personas con afectaciones de todo tipo y buscar la mejora de las condiciones en salud de los colombianos.

Cada vez más países tomaron la decisión de legalizar y regular el cannabis recreativo en el mundo. Todo apunta a que la regulación del cannabis recreativo va a ser una realidad. Quizá no ahora, quizá no en años cercanos, pero parece que cada vez está más cerca. Lo cierto es que una vez más la regulación del cannabis recreativo será una vez más tema de discusión en el Congreso, en espacios académicos, sociales y familiares.

 

 

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José David Chalarca Suescum
Soy un periodista en formación, amante de la literatura y el deporte, que ha tenido la posibilidad de publicar contenidos literarios y periodísticos en diversos medios de comunicación, y entre los que se destacan crónicas, entrevistas, reportajes y relatos de escritura creativa. Trabajo en Ángulo Deportivo como locutor en la Emisora Cultural de la Universidad de Antioquia, en Medellín, en donde he realizado programas noticiosos, perfiles y crónicas. He sido colaborador de medios periodísticos como Acord, La Cola de Rata, Al Poniente, El Colombiano y De La Urbe. También me desempeñé como auxiliar de logística en la Casa de la Cultura Los Colores.