Zapateiro, a sus zapatos

Zapateiro despidió a alias ‘Popeye’ como a sus subalternos del Ejército, a los cuales felicita directamente o en su cuenta de Twitter de manera constante.

Opina - Conflicto

2020-02-16

Zapateiro, a sus zapatos

Columnista:

Diana Carolina Abril Giraldo  

 

El comandante del Ejército Nacional de Colombia, Eduardo Enrique Zapateiro, dejó a más de uno atónito la semana pasada con sus “condolencias” por la muerte de uno de los sicarios de Escobar. Y no era para menos.  

La noticia parecía no ser verdad. La mayoría en sus redes compartía el video, colocando opiniones al respecto de incredulidad frente a las declaraciones del general. La primicia aparentaba ser un simple titular de fakes news con un video de esos, bien editado por un “duro” de la tecnología.

Pero no. No se trataba de una noticia falsa. Zapateiro sí expresó su sentido pésame por el fallecimiento de alias ‘Popeye’. Y no se refería al clásico personaje con dos pelos en la cabeza, que devoraba espinacas para ser cada día más fuerte y siempre llevaba su pipa pegada a la boca.

No, las condolencias no eran por el rudo marinero, por el que las mamás en épocas anteriores ilusionaban a sus hijos haciéndoles comer esas «matas verdes» para que fuesen más fuertes y musculosos como él (Popeye). No era el Popeye que todos querían ser de niños. El dibujo animado que siempre salvaba a su eterno amor, Olivia, de su peor contendor. No, no era aquel Popeye bueno y salvador.  

Era el Popeye imitación, pero asesino en serie. Inmerso en un sinfín de relatos con cero ficciones y bastante tragedia. El lamento de Zapateiro fue por uno de los más sanguinarios delincuentes de la historia de Colombia: Jhon Jairo Velásquez Vásquez.  

El único exsicario que quedaba vivo de todos los que llegó a tener Escobar. Por el que Zapateiro afirmó: «Presento a la familia de ‘Popeye’ nuestras sentidas condolencias (…) Hoy a muerto un colombiano, haya pasado en su vida lo que haya pasado (…) decirle que lamentamos mucho la partida de ‘Popeye'».  

Alias ‘Popeye’, era uno de los más temidos matones dentro de los tantos grupos de la organización criminal entre los años 80 y 90. El autor material de la muerte de más de 300 personas y coordinador de más de 3.000 asesinatos. Eso afirmó él (‘Popeye’) en una de las tantas entrevistas que dio.

Se trataba del cruel asesino de acento paisa que tuvo que matar a la mujer que decía amar y a su mejor amigo por órdenes de su patrón. Temeroso de un expresidente colombiano del que hablaba al inicio de su corta liberación. Pero que, al cabo de unos meses, por miedo, no volvió a mencionar.

Sí, «‘Popeye’, el asesino soy». El exjefe de sicarios del extinto Cartel de Medellín, ese ‘Popeye’, el de verdad. No un dibujo animado, el de carne y hueso, pero sin corazón.Al general, le faltaron unos buenos zapatos que lo aterrizaran por la muerte de alias ‘Popeye’. Le faltó coherencia, neutralidad, respeto y responsabilidad con sus palabras. Así mismo, humanidad con las víctimas, la cual le sobró, con él y su familia. Le faltó ocuparse de lo suyo y de los suyos (los militares), de sus funciones y de sus zapatos.Y aunque ya a muchos se les olvidó, de manera errada, Zapateiro despidió a alias ‘Popeye’ como a sus subalternos del Ejército, a los cuales felicita directamente o en su cuenta de Twitter de manera constante. Lo despidió como a esos héroes, nombrados así por él mismo y que condecora y enaltece cada día.

Mostró su lado «simplemente humano» como inhumano. Dejó ver su nobleza con el muerto que no dolía y la ocultó con los muertos que duelen de verdad y todo el tiempo. Su sensibilidad salió a flor de piel con el que menos debía. 

 

Fotografía: cortesía de RCN Radio

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Diana Carolina Abril Giraldo
Becaria de la OEA como estudiante de Maestría en Comunicación Digital y Periodismo. Administradora pública, consultora académica y tutora en DD. HH.