Un año Con la Oreja Roja

Opina - Medios

2015-11-01

Un año Con la Oreja Roja

Hace un año leí, edité y  publiqué la primera columna. Debo confesar que lo hice más como un favor a mi amigo de toda la carrera de periodismo. Ian, que desde hacía rato venía con el cuento de montar un medio donde la gente pudiera opinar y expresarse libremente, llegó a mi casa con su computador y con un nombre llamativo que haría que su sueño tuviera más cabida en mi vida.

Y así comenzamos, con una idea sencilla y poca gente, básicamente amistades que compartieron algunos textos; pero con ganas y con un objetivo claro, la primera versión de Con La Oreja Roja vio la luz. Ese primer texto definiría mucho lo que somos y me haría entender una de las razones por las que hoy, un año después, seguimos haciendo lo que pocos se atreven a hacer: opinar.

Ya lo dije en una de mis columnas: “En una sociedad donde los medios de comunicación cada día son más permeados por los intereses económicos y políticos de unos pocos, hacer periodismo como uno quisiera no es fácil”; pero esta experiencia me ha enseñado que hacer periodismo, y más de opinión, se dificulta no solo por los intereses políticos y económicos que manejan los hilos en Colombia, sino por la división y el irrespeto por el pensamiento del otro que tenemos tan adentro de nuestra idiosincrasia, lo que la convierte en una labor titánica.

¿Cómo entender que no hay posturas ni buenas ni malas, cuando nos cuesta tanto no tener la razón?  Apostarle a la pluralidad, creer que se puede vivir en la diferencia y reconocer en el otro un punto de vista válido, es un proceso al que nos debemos enfrentar. No es sencillo, pero quitarse los radicalismos y, sobretodo, luchar contra los egos (los que son naturales), serían los primeros pasos.

Un paso que me costó, como a cualquier persona le podría costar, pero que ha sido uno de los procesos más bonitos que he vivido dentro de mi formación periodística. Porque pocos saben lo que es enfrentarse a un texto donde una persona, en igualdad de condiciones, ha depositado sus ideas de manera tan magistral, que así sean completamente contrarias a tus creencias, es imposible no respetarlas. Eso es en Con La Oreja Roja.

No solo se trata de abrir un espacio donde unas personas podrían expresarse y donde otras podrían encontrar reflejadas sus ideas. Se trata también de contribuir a crear una sociedad plural, donde ya no importa si es de izquierda o derecha, si es hetero o homo, si es católico o ateo; se trata de que somos diferentes y pensamos diferente, eso nos hace humanos y eso hay que respetarlo.

Con esto no quiero decir que a Hitler había que dejarlo hacer lo que quisiera porque se debían respetar sus creencias, no hay nada más peligroso que los radicalismos. Pero que diferente sería la sociedad, si en vez de juzgar desde la comodidad de una orilla, se dialogara con el otro, no para convencer sino para acordar.

Fotografía: Fiesta de Columnistas OR.  (i) Germán López, (c) Daisy Villalba y (d) Ian Schnaida.

Fotografía: Fiesta de Columnistas OR.
(i) Germán López, (c) Daisy Villalba y (d) Ian Schnaida.

Y ha sido un año donde la apuesta ha sido esa, y por ello les hemos dado la bienvenida a personas de diferentes ideologías políticas, económicas, sexuales o religiosas. Aquí no juzgamos, aquí no censuramos, aquí no menospreciamos las opiniones.

En algo estoy convencida y es que la labor la estamos haciendo, es desde el estándar más alto posible de la objetividad. Sí, objetividad, porque qué hay más objetivo que respetar el pensamiento del otro. 

A las personas les cuesta no juzgar, no encasillar, no involucrar lo personal, separar al amigo del opositor político y tratar al contrario como una persona con derechos. Muchos han sido los insultos y las amenazas de las que hemos sido víctimas. El llamado matoneo en redes, es algo que afecta así uno no se lo tome personal. El que escriban que nos están buscando para matarnos por compartir un texto o que nos discriminen por la sexualidad y nuestras opiniones, nos demuestra lo mucho que nos falta como sociedad y el camino tan largo que aún debemos recorrer como medio.

Pero, pese a los amigos de los radicalismos y las amenazas, aquí seguimos. Porque el discurso hay que cambiarlo, porque hay que pasar del insulto, la grosería y el sexismo, a los argumentos. Y somos muchos los que hemos creído en esa idea. Mujeres y hombres a los que no les ha dado miedo expresarse, exponerse y recibir críticas.

A nuestros columnistas, mis primeras gracias, porque están haciendo la labor que pocos se atreven a hacer y eso es digno de los que quieren cambiar una sociedad. A quienes nos leen y comparten también profundas gracias, porque el mensaje está llegando y ese finalmente es uno de los objetivos base del periodismo. A los que critican porque no somos perfectos y eso nos ayuda a crecer. Al equipo de trabajo de Con La Oreja Roja, los que están y los que ya no, porque contribuyeron a construir este sueño. Y por supuesto a mis amigos, socios, colegas y compañeros de esta aventura, Ian y Germán, que han sido el soporte y las velas de este barco y que son y serán la mejor compañía de viaje.

Hace un año leí, edité y publiqué la primera columna y después de hacer el mismo ejercicio con los más de 700 textos que han salido, no sólo he crecido como periodista, persona, mujer y sujeto político, sino que estoy convencida, que la pluralidad es difícil pero no imposible y que esta sociedad merece ponerse Con La Oreja Roja.

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Deisy Villalba
Periodista || Productora audiovisual || Fundadora de LaOrejaRoja || Defensora de la libertad de expresión.