Quieren ametrallar y aniquilar al periodismo

¿Las facultades de periodismo deben desaparecer, renombrarse y reestructurarse, si el gobierno no reglamenta a los medios? ¿Qué es mejor, ser periodista o Youtuber?

Opina - Medios

2019-12-12

Quieren ametrallar y aniquilar al periodismo

Columnista: Edgar Uruburu

 

Estudiar Periodismo o Comunicación Social en Colombia es igual que estudiar cualquier otra carrera, con la diferencia de que la competencia es mucho mayor en las primeras. Ejercer el periodismo es la ilusión de quienes nos graduamos como comunicadores sociales – periodistas. Pero no solamente debería ser la ilusión, sino que esa debería ser la obligación de los medios y de las empresas: contratar profesionales que hayan estudiado para ello.

Pero no, en Colombia los pseudoperiodistas se han apoderado de todos los campos, donde el poder y la influencia son fundamentales, para manipular y desinformar en lugar de contar la verdad con imparcialidad. Y es más grave todavía el poder que poco a poco han ido adquiriendo las redes sociales, donde cada quien cuenta o narra los acontecimientos según su punto de vista, sus sentimientos o su fanatismo.

Viendo un video sobre varias entrevistas de varios programas radiales a un político colombiano, y analizándolas con objetividad e imparcialidad, se nota a leguas cómo a esos entrevistadores lo que les interesa es atacarlo, más que tratar de conocer la verdad. Aunque, de hecho, saben que él tiene razón, manipulan las respuestas, tratan de interrumpir y de echarle la culpa de todo lo malo que pasa en este país, etc.

En una de las respuestas del entrevistado se nota algo fundamental que caracteriza al periodismo actual: “ustedes no están actuando como periodistas sino como políticos”.Y luego, analizando las mesas de trabajo de los medios más escuchados de Colombia, de propiedad de empresarios vinculados estrechamente con el poder económico del país, encontramos que algunos de los personajes de esa minoría que informa a la mayoría, tiene vínculos con algunos políticos.

Por ejemplo, Darío Arismendi es hermano del exsenador, exministro de Educación y exgobernador de Antioquia Octavio Arismendi Posada; Vicky Dávila es nuera del exgobernador del Cesar Lucas Gnecco Cerchar; Néstor Morales es cuñado de Iván Duque, y seguramente habrá muchos otros periodistas con estos y otros tipos de vínculos.

De esta manera es muy difícil que haya una verdadera imparcialidad cuando se trata de informar la verdad si prevalecen los intereses políticos, familiares, de amigos y patrones cercanos.

Pero no sólo este tema es uno de los inconvenientes que enfrentamos los periodistas y la opinión pública en Colombia, también influyen el abuso de las autoridades, las redes sociales y gran parte de la sociedad, aquella que se cree todo lo que escucha en la radio y lee en la prensa manipuladora de la que venimos hablando.

Los periodistas que nos atrevemos a decir la verdad somos considerados como “bichos raros”, incluso por personas cercanas y hasta por algunos familiares. A mí, por ejemplo, me han catalogado de ser petrista, que no pueden discutir conmigo porque terminaríamos de enemigos. Dicen que soy esto y aquello por tratar de contar la verdad, por no comer cuento como lo hace una gran mayoría de colombianos.

Escuchando, por casualidad, Blue radio, un día después de que fue aprobada en primera instancia la Reforma Tributaria por las comisiones terceras de Cámara y Senado, uno de los panelistas del programa de las mañanas comentó que el debate en el Congreso parecía estar orientado por los dirigentes del paro y no por los congresistas” lo cual indica que este señor, sea periodista o no, tiene una clara orientación política o tiene la tendencia a desinformar y a manipular, porque esa no fue la realidad.

La Reforma fue aprobada por una mayoría absoluta, y si él se refería a los discursos que hicieron los cuatro congresistas en contra de una reforma que defiende los intereses de las clases económicas con más poder y desfavorece los más pobres, demuestra en forma descarada que está al servicio de sus jefes y del Gobierno y no de la verdad, que por lógica debe primar a la hora de informar imparcialmente.

Por muchas razones considero que las universidades deberían cerrar sus facultades de Comunicación Social – Periodismo o rebautizar el nombre de esta carrera. Uno de los nombres, y para mí tal vez el más apropiado, podría ser Comunicación Política – Youtuber. De esta manera pondríamos más énfasis en servir al partido político que nos interese y volvernos unos expertos en plataformas como YouTube. Así cada día generaríamos más popularidad y ganancias.

Además, si los medios de comunicación están plagados de muchísimos pseudoperiodistas, para qué estudiar algo que, de antemano sabemos, no nos va a dar la oportunidad de encontrar un trabajo y desarrollarnos como personas y como profesionales. La competencia es muy grande y desigual, muy dura porque no cuentan los méritos sino las recomendaciones.

Los abogados y los contadores para ejercer necesitan tener su tarjeta profesional. Los médicos, los odontólogos, los fisioterapeutas y todas las ramas médicas necesitan tener, no sólo su título, sino sus certificaciones a la hora de ejercer. Entonces, ¿por qué el periodismo no es regulado en el mismo sentido?

Antes para ser locutor se necesitaba sacar la licencia ante el Ministerio de Comunicaciones, y en cambio, ahora, cualquiera puede trabajar como panelista en una emisora y ya es considerado periodista. Anteriormente se expedía la tarjeta profesional de periodista, pero fue abolida. Para quienes estudiamos Comunicación Social – Periodismo, fue un retroceso. El Gobierno o el Congreso deberían preocuparse por crear una ley que reglamente el ejercicio de esta profesión para que la información sea más ecuánime y más veraz.

Lógicamente, existen casos excepcionales en los cuales algunas personas escriben columnas de opinión o tienen blogs en las redes sin ser periodistas, y lo hacen muy bien, ya sea porque tienen la vocación, porque son autodidactas y otras razones válidas.

Entonces, si no es necesario ser bueno y estar graduado, ese dinero que los estudiantes invierten para estudiar esta carrera, antes catalogada como de gran importancia, se ha ido desvirtuando debido a la politización que le han venido dando los trabajadores de la radio y la prensa, por estar al frente a un micrófono, o por tener el privilegio de escribir para las mejores revistas y periódicos del país. Medios que en realidad son propiedad del poder económico, cuyo objetivo oculto es manipular la información para así mantener todo en orden; en ese orden que a ellos y a los politiqueros de turno les conviene.

Así mucha gente del común defienda a los gobernantes de turno, y entre unos y otros acusen de criminales a quienes marchan, o de enemigos públicos a quienes sean opositores, no se dan cuenta que ellos también están en el cuarto de San Alejo: son ciudadanos de a pie que solamente generan interés público cuando tienen que votar.

Entonces es hora de reflexionar, no apoye a los corruptos y manipuladores, no trate de igualarse a ellos creyendo que pertenece a un estrato más alto de lo que en realidad es. Despierte para que no se lo lleve la corriente.

Un par de mujeres, trabajadoras, que esperaban el bus en la Avenida 19 de Bogotá, hablaban acerca de un suceso que fue mostrado en televisión como un acto heroico. El hecho: una mamá, a golpes, sacaba a su hijo de una manifestación.

“Así deberían hacer todas para que dejen de ser gamines, pues les pagan es por estudiar y no por salir a protestar”.

– Simplemente las miré y les dije: “Sí, no deberían pagarles estudio (aunque un alto porcentaje de estudiantes se paga sus propios estudios) deberían enseñarles a ser políticos, así pueden robar y ser corruptos sin ningún problema y sin que los traten de gamines, ni de ladrones, y que, al contrario, los premien llamándolos salvadores de la patria, y como si fuera poco, tengan más de 5 millones de seguidores en Twitter o YouTube.

El nuevo periodismo tiene como alternativa los medios independientes, que gracias al Internet han logrado posicionarse poco a poco, aunque lo hacen con las uñas. Conseguir subsistir de esta manera no es fácil. No hay ayudas económicas grandes porque a los poderosos no les interesan que ellos crezcan y tengan mayores audiencias y lectores.

Cuando los dueños del poder ven que quienes los denuncian y quienes dicen la verdad ganan audiencia y millones de lectores los siguen, comienzan los hostigamientos, los bloqueos, las persecuciones reales y mediáticas. Estas amenazas se vuelven parte de la rutina cuando el verdadero periodismo comienza a ser ametrallado por armas más letales que las reales.

Los seguidores fanáticos de políticos (a pesar de que los oprimen y manipulan), de comunidades religiosas y de otros grupos, soterradamente, los condenan a callar o morir. Incluso, en muchos casos las autoridades saben de dónde provienen esas amenazas, pero se hacen los de la vista gorda.

Las amenazas reales son las más peligrosas, pero las que más duelen y más te hacen daño son de otra clase: las palabras, las ofensas y el aislamiento, que son metralletas que te aniquilan y asesinan lentamente; a veces parecen a sangre fría, otras es porque la sangre está caliente y te queman muy adentro.

Pero eso no importa, porque sabes que quieres contar esa realidad que cambiaría el rumbo de una sociedad enferma, postrada como una moribunda y que a pesar de encontrarse en ese estado no entiende, ni escucha ni lee y mucho menos investiga para reconocer y aceptar esa verdad.

 

 

( 5 ) Comentarios

  1. ReplyGloria Unes Zuluaga Henao

    Gracias por ese maravilloso artículo que interpreta a cabalidad mi posición frente al ejercicio de esta bell pero vilipendiada “profesión”.
    Por toda esa nefasta situación considero que estamos en mora de hacer un debate nacional porque existe una crisis profunda en el ejercicio del periodismo y de la comunicación también.
    Soy comunicadora social-periodista de la U de A y hace 18 años ejerzo como independiente, como ustedes dicen se trabaja con las uñas, mi pauta es oficial pero con eso no compran mi conciencia, ahí también hay que poner el ojo, tanto universitarios como ssudos. Recayendo más en estos, hacen un periodismo muy similar al de los reyes de la “comunicación política”. El panorama se vuelve más oscuro cuando, en Medellín al menos, el único gremio que existe montó negocio y pauta con las entidades públicas . Finalmente te la respuesta a todo lo que ustedes describen, es que mucha gente no volvió a ver esos noticieros, nos mamamos, en mi caso sólo veo Noticias Uno. La propuesta es hacer un debate con las facultades también porque al parecer están perdiendo el rumbo, pues cada vez la calidad académica es más baja y ni que decir el mal trato a nuestra principal herramienta: la palabra, que pobreza, al parecer desaparecieron los sinónimos, los antónimos y demás figuras gramaticales además de la ortografía ????

  2. Los grandes Medios, son cada vez menos grandes, porque cada vez somos más, quienes descubrimos su pobre papel de lacayos del poder. Las voces altrtnativas, como la suya señor periodista, deben resistir. «La gota de agua constante,al final, rompe la piedra»,

  3. Excelente me gusto tus apreciaciones, y se lo frustrante que debe ser estudiar una carrera cuando hay mucha corrupción de por medio, yo por ejemplo estudie Derecho y aveces entran esas crisis existencial por el hechecho de saber que ejercerla me llevará algún día a encontrarme con un hecho de corrupción, es frustrante.

  4. Muy cierto el juicioso analisis del periodismo profesion q, es manejada y manipulada,por comerciantes, ,q lo unico q les interesa, es el Dinero. Se pelean el mentiroso RAtING las malvadas ENCUESTAS ,y su major herramienta productora,de DINERO es la hi HIPOCRECIA .

  5. Además de los rumores de que los periodistas venden los videos de las manifestaciones a los cuerpos de seguridad del estado, para individualizar manifestantes

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edgar.uru
Comunicador Social-Periodista@uniLibertadores Buscando la verdad en un mundo complejo... Paz y justicia para todos... Mi pensamiento no refleja el de mi familia ni el de laOrejaroja.com