Los que presiden el Congreso

La dupla que dirige el Congreso nacional representa continuismo, maquinarias, ausencia de control político y el liderato del país político en una sola curul.

Opina - Política

2020-07-22

Los que presiden el Congreso
Columnista:
Santiago Jaramillo Botero
 
 
El pasado puente festivo celebramos el grito de independencia nacional, fue un 20 de julio de 1810 en la casa de Llorente donde se inició un grito libertario que no cesó hasta 9 años después en la Batalla de Boyacá; debemos zafarnos también del modus operandi que dejó el birreinato ibérico, en manos de la oligarquía colombiana.
 
Cada año en esta fecha patria se da apertura al nuevo periodo legislativo para el Senado y la Cámara de Representantes, las dos partes del Congreso que trazan la agenda de los padres de la patria y que siguió la nociva tradición de las maquinarias sobre la justicia, la moral y la ética.
 
El status quo, o Arturo Char, fue electo presidente de la cámara alta colombiana, y como líder del Senado ostenta también presidencia bicameral del Congreso en pleno, donde en su cámara baja, se proclamó como báculo a Germán Blanco, un mentecato de primera línea.
 
La ceremonia semipresencial por el aislamiento social tuvo colombianada presidencial incluida. Como las alocuciones diarias del narrador de la COVID-19, su excelencia Iván Duque Márquez, tras terminar su discurso, olvidó decir lo básico, lo más importante de su mal libreto que era instalar las sesiones del Congreso, por lo que tuvo que entrar minutos después como dengoso al tablero, a decir eso, lo fundamental.
 
Arturo Char es el nuevo presidente del Senado, y del Congreso en pleno, es la representación de la clase política del Caribe y de nocivas prácticas politiqueras, como la compra de votos, que tuvo como “víctima” a Aída Merlano. Es decir, un representante digno, un “copy paste” de la política colombiana en elecciones, que ya justifica compra del sufragio demostrada en pasados comicios contra la Colombia Humana, en el escándalo conocido como la “Ñeñépolítica”, diciendo que en Colombia la trampa debe ser de más de 2 000 000 de votos para ser trampa en condiciones, ya que esa fue la diferencia entre Iván y el doctor Gustavo Francisco.
 
El discurso, la quinésica y la presencia de Arturo Char son equiparables con su ausentismo en su trabajo como parlamentario el cuatrienio pasado, donde tuvo 149 faltas de asistencia, con 32 órdenes de incapacidades, con males como otitis, dolor de espalda, gripa, entre otros.
 
Ahora bien, en la Cámara de Representantes fue elegido Germán Blanco, el camaleón azul de Antioquia que lidera la escuela de los Suárez Mira del municipio de Bello, con nexos con estructuras paramilitares, como desmuestran los fallos judiciales que se han dictado en contra de este clan.
 
Blanco y Verde es Antioquia era su eslogan, pero quiso ir más allá y “tuvo la idea” de gestar su matiz en el Partido Conservador, llamada Consenso (Conservadores Con Sentido Social), curiosamente lo hizo un año después, en la misma tierra en la que yo, Santiago Jaramillo Botero, disidente del Centro Democrático y exconcejal de Medellín, iniciara precandidatura a la alcaldía de la ciudad por el movimiento ciudadano, impulsado por firmas, ConSenSo: ¡Con Sentido Social! 
 
La dupla que dirige el Congreso nacional representa continuismo, maquinarias, ausencia de control político y el liderato del país político en una sola curul, pues tan importante es Álvaro Uribe Vélez en el Ejecutivo que fue uno de los primeros que saludó el Presidente, porque él lo único que hace bien es entregarle su poder al dueño del aviso de su secta y casa política, el Partido Centro Democrático.

Arturo Char y Germán Blanco son dos trovadores sin verso y sin legitimidad popular, son el fiel reflejo de lo que se ha hecho mal desde tiempos de independencia, estar sublevados a la élite y dándole la espalda a las realidades del pueblo.

El pronóstico del clima en el Congreso es claro, tormentas de corrupción, ausencia de procesos de justicia para sus aforados y 2 corporaciones que tienen que marcar tarjeta de alguna manera, con el patrón de la guarida de Llanogrande.

 

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Santiago Jaramillo Botero
Exconcejal de Medellín.