Iván y su IVA

El IVA del 19 % a toda la canasta familiar, era la cachetada que le faltaba a este Gobierno para terminarnos de reventar, y es algo que no debemos permitir; o dejamos de consentir cada canallada que nos hacen, o nos vamos al carajo y dos cuadras más allá.

Opina - Economía

2021-02-16

Iván y su IVA

Columnista:

Juan Macías Pabón 

 

Bonito cuento en el que estamos, el maestro de la economía naranja exprime al pueblo y le da el jugo a los acaudalados. Remedo de presidente que nos gastamos, «elegido por las mayorías», trabajando para dos o tres. Ahora nos entierra un IVA del 19 % a toda la canasta familiar, y de paso, también le suma ese porcentaje a su hijueputez, que llega al 119 %.

La patria boba, el pueblo sonso, el zorro comiéndose las ovejas, y el pastor tirado viendo cómo le devoran sus animales. El zorro es el Estado, las ovejas son nuestros recursos y bienes, el pastor somos nosotros.

Nos ven la cara, se ríen frente a nosotros, nos meten mentiras, y seguimos ahí, hipnotizados o desinteresados. A veces, considero que nos merecemos lo que nos pasa. No se puede ser tan parsimonioso ante tantos despropósitos que ocurren y que nos destruyen como pueblo.

Desde finales de abril del año pasado, justo cuando iniciaba la pandemia, ya se tocaba el cuento de una nueva reforma tributaria. ¡Pa’l carajo, aquí no hay quien viva! Nos comen parados y de paso nos toca pagarles por comernos.

El IVA del 19 % a toda la canasta familiar, era la cachetada que le faltaba a este Gobierno para terminarnos de reventar, y es algo que no debemos permitir; o dejamos de consentir cada canallada que nos hacen, o nos vamos al carajo y dos cuadras más allá.

Es el momento de establecer, dentro de nuestro país, políticas reales en materia de generación de capital y manejo de recursos. No puede ser que sea más fácil, por ejemplo, aumentar el IVA a toda la canasta familiar, que reestructurar los salarios, gastos de representación, transporte y vigilancia, de todos los congresistas y dirigentes de Colombia. ¿O es que acaso la idea es tener siempre al pueblo jodido y pisado?

No se justifica, que las empresas —multinacionales o extranjeras– no paguen impuestos en este país, que los recursos con lo que se pueda generar más empleo y desarrollo, vayan a parar a paraísos fiscales, ante la inoperancia de un Estado que, por simple amistad o sociedad, no hace nada para corregir esas malas prácticas.

Aquí, toca es emberracarse –como Uribe cuando le preguntan por sus nexos criminales–, en las calles y en las urnas. Tener memoria, no olvidar quiénes nos han dirigido hasta esta realidad. Hay que reventar esos tres huevitos: corrupción, guerra y sangre –y empezar a construir un país donde valga la pena morir. Sí, porque no conozco el primero que quiera morir en un ambiente de dolor, zozobra y desesperanza; pero apostaría que todos, desde el menos malo, hasta el menos bueno, quiere morir en un ambiente de paz.

Acá, parece que los ricos del país son los que más necesitan, que son los que no tienen para comer, para mandar a sus hijos al colegio, para tener acceso a salud o vida digna; así lo ve el Gobierno, aparentemente. Todas las políticas financieras y de apoyo van dirigidas hacia ellos. La gente pobre –mayoría en Colombia–, por el contrario, es la que menos necesita, puesto que del Gobierno tan solo recibe migajas, y los pone a pagar ante cualquier caída económica existente para recuperar nuestra estabilidad presupuestaria.

Este Gobierno, tiene la visión de nación en el trasero, por eso nos vive ensuciando, el enfoque de transformación en la planta del pie, por eso nos vive pisando. El cerebro lo tiene lleno de mermelada, por eso les cuesta pensar; sus corazones son de piedra, por eso no tienen empatía. Sus ojos no ven más allá de sus propias narices, algunos ni siquiera logran ver, porque el beneficio personal les nubla la vista. No escuchan porque las verdades les aterra, ni sueñan porque sus demonios los atacan. Tan solo existen porque el universo así lo quiere. Un Gobierno como el que tenemos, no puede existir dos veces. No hay nación que lo resista.

A quien me lee, capacidad de elección, criterio y empatía. Pensar menos en el «yo» y más en un pueblo lleno de necesidades y carente oportunidades.

A Iván Duque (Álvaro Uribe), que se introduzca ese 19 % por donde hace sus necesidades.

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Juan Macías Pabón
Salaminero.