Fracasó el encuentro

El bloqueo de la carretera se ha levantado. Pero los espíritus de los involucrados en la protesta y la reclamación siguen enardecidos. Este desaire que el presidente Mario (…neta) les ha infligido a los líderes indígenas tendrá sus consecuencias.

Opina - Sociedad

2019-04-13

Fracasó el encuentro

Iván Duque, léase Álvaro Uribe o el Centro Democrático, pertenecen a un mundo muy distinto y muy distante del mundo al que pertenecen los indígenas raizales americanos. No digo colombianos, porque los indígenas son de América toda, no solo de una partícula de este inmenso continente del que se apropiaron abusivamente los europeos mediante cruentos procedimientos de conquista, despojo y aculturación.

Duque, y todo lo que él representa, hace parte de una concepción pragmática y utilitaria del entorno social, ambiental, económico, para la cual lo importante es el TENER, el acumular, el conseguir riquezas materiales a como dé lugar. De hecho, en buena parte, la culpa de la violencia que ha sido nuestra compañera histórica, está ligada al desespero del hombre europeo y de sus descendientes por poseer, por conquistar, por acumular.

La razón de buena parte de nuestra cruenta historia de muerte y desencuentros está íntimamente ligada al derecho de propiedad privada individual que los romanos perfeccionaron, que trasmitieron a los pueblos que dominaron como parte de su concepción jurídica y que vino como tripulante en las tres carabelas de Colón.

Un derecho individualista, reñido con los sentimientos de solidaridad y de comunitarismo propios de las gentes que han poblado ancestralmente los territorios americanos.

Ese choque cultural que se dio hace quinientos veintisiete años sigue replicándose cada vez que los reductos de los pueblos originarios, indígenas, en el más puro y auténtico sentido del vocablo, reclaman su derecho, en primer lugar, a la subsistencia y a la existencia conforme con su cosmovisión.

Porque en la mentalidad hispánica, para no hablar sino de la tradición que nos tocó padecer a nosotros, lo único valioso era lo que materialmente se poseía.

De hecho, la expresión hidalgo, tan característica para designar a gran parte de nuestros conquistadores, es un apócope, o sea una contracción, de otra que significa originalmente hijo de algo.

Los europeos que se apropiaron cruenta y cruelmente de los territorios americanos no fueron otra cosa que unos miserables que en su tierra carecían de todo y vinieron aquí a por algo, para usar una forma expresiva muy propia de los españoles.

En cambio, salvo los casos de corrupción por contagio debido al contacto con los descendientes de los europeos, los naturales americanos tienen una forma muy diferente de relacionarse con el entorno. Ellos solo conciben el mundo en términos de comunidad, de solidaridad, de mundo compartido.

Los europeos, eurocéntricos, ven el mundo que los rodea como una naturaleza a la que hay que dominar. Nuestros ancestros indígenas y sus descendientes, por el contrario, lo ven como un hábitat con el cual hay que convivir, al cual hay que cuidar y hacer amable.

De ahí que sus reclamaciones en relación no solo con la tierra, sino, sobre todo, con la educación, en el contexto de la actual minga indígena, estén relacionados no con la posibilidad del acceso a los cursos educativos que se imparten en los colegios propios de los “blancos”, sino más bien con la posibilidad de educar a sus hijos en su esquema de valores, de sus tradiciones culturales, de su respeto por la tierra y por el entorno ambiental en que ellos han vivido ancestralmente.

Eso explica que un partido político que tiene entre sus representantes más brillantes a la biznieta de Guillermo Valencia, gran opresor y perseguidor de los indígenas, el mismo que maltrató al líder Quintín Lame, de quien abusó por ser anciano y por estar encadenado y reducido a prisión, no esté en disposición, ni capacidad de entender y transigir con las reclamaciones de la población de los territorios del sur de nuestro país.

Se produce así un diálogo de sordos, pues los indígenas hablan un lenguaje para el cual Iván Duque y lo que él representa, carece de código.

El presidente Iván Duque ha demostrado en este caso, que carece de la grandeza suficiente para ser el presidente de TODOS los colombianos, que solo le alcanza para ser el representante de unas élites que todo lo tienen y que lo quieren conservar, aun a costa de la sangre y el sacrificio de los sectores más desvalidos de nuestra sociedad como son los pueblos indígenas.

La señora Cabal, al igual que la Paloma, biznieta del poeta del despojo, o el asqueante Fernando Londoño, héroe de Invercolsa, así como el pseudo intelectual primo hermano de Pablo Escobar, consuetas y consejeros principales del manipulable “mandatario”, están estructuralmente impedidos para entender las realidades de los indígenas.

Igualmente los grandes medios de comunicación, dirigidos por periodistas de la talla de Yamid Amat o los directores de noticias en Caracol y RCN, carecen de formación intelectual y cultural, antropológica, sociológica, suficiente para captar estas sutilezas.

Ellos solo conciben un mundo construido por la sociedad capitalista de consumo, el de la feria de las vanidades, una sociedad postiza y falaz, de apariencias, de figuraciones, pero carente de fondo.

Iván Duque, el mismo que ayer, durante la campaña electoral, se mostraba condescendiente y accesible con los pueblos raizales, ahora está envalentonado por su manejador y por los asesores que le hablan al oído. Se niega al diálogo y al entendimiento con esas personas que no huelen a ‘gente de bien’, que físicamente no se parecen en nada a los figurones de la farándula, que no están in, ni pertenecen a las élites económicas que frecuentan los clubs de la alta sociedad capitalina.

El bloqueo de la carretera se ha levantado. Pero los espíritus de los involucrados en la protesta y la reclamación siguen enardecidos. Este desaire que el presidente Mario (…neta) les ha infligido a los líderes indígenas tendrá sus consecuencias y, es muy probable que en un futuro no lejano, estemos asistiendo de nuevo a más graves enfrentamientos de los que hemos visto hasta ahora.

La paciencia de los pueblos indígenas es grande, como su bondad y su esperanza. Pero tiene límites.

 

( 1 ) Comentario

  1. ReplyEdwin Zapata Isaza

    Este articulo es una radiografía real de lo que es Colombia a través de un gobierno corrupto, que busca el favorecimiento de unos pocos, que tiene grandes visos de ilegitimidad. Es por eso que el monstruo del ubérrimo llama a la masacre serena, callada y con sentido social de los ciudadanos que no claudican ni se arrodillan ante tanta infamia.

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Armando López Upegui
Historiador, Abogado, Docente universitario y Maestro en Ciencia política.