En Colombia la justicia no cojea, se arrastra

Opina - Judicial

2017-02-26

En Colombia la justicia no cojea, se arrastra

Esta entrada no es para hablar del caso más sonado en los juzgados ya desde hace poco más de cinco años que se terminó apenas hace unos días. Sin ser expertos en leyes, creo que no tenemos la suficiente autoridad para hablar de un tema bastante delicado y en el que el dolor de dos familias está en la mitad de todo (porque aunque no crean, la familia de las muchachas también sufre).

Esta entrada es para hacer un repaso por algunos de los eventos más bochornosos de la justicia colombiana los últimos años. Algunos dicen que está mal escrita, otros dicen que los jueces son alcahuetas, otros tantos dirán que todo está “encochinado” con dinero por debajo de la mesa. Podríamos juntar esas tres cosas y obtener el resultado de lo que es la justicia en Colombia, como siempre, con algunas contadas excepciones.

Para empezar a hablar de este tema, ¿qué más ejemplo que lo que estamos viviendo ahora con lo de nuestros queridos amigos de Odebretch? Un escándalo que en otros países hace renunciar a personajes de cargos públicos importantes, pone a tambalear expresidentes y lleva a juicio a las cabezas visibles de los proyectos que hayan tenido que ver con alguna de estas triquiñuelas, acá en Colombia es algo de los más normal. Es más, en dos meses ya no nos vamos a acordar, así como ya no nos acordamos del crimen de la niña Yuliana Andrea Samboní.

Y así se les va a pasar la vida a estos ladrones de cuello blanco, felices por el mundo, dando lecciones de anticorrupción, como lo está haciendo ahora don Ernesto Samper, que ya salió con una frase que me hizo el día: “La mejor manera de combatir la corrupción, es dar ejemplo…” ¡Claro! Hay que hacerle caso al señor que metió a nuestra jerga cotidiana el “Proceso 8000”.

En fin, para seguir con nuestra vergonzosa galería, viajamos en el pasado y nos encontramos con dos de los casos que más conmocionaron al país, al tratarse del asesinato de dos líderes de opinión bastante poderosos e influyentes en las mentes de los colombianos. El primero es Luis Carlos Galán, asesinado por allá en 1989, en plena plaza pública, con todo su esquema de seguridad, supuestamente. Caso que hasta el sol de hoy, apenas sigue lanzando hipótesis de lo sucedido. Sí, 28 años después. El segundo, es Jaime Garzón, asesinado en 1999, justo diez años después que Galán. Por supuesto, un caso aún sin esclarecer y que todos sabemos que la cabeza detrás de esto, tiene nombre, apellido y curul en el senado.

Otro de las joyas que adornan nuestra in-justicia, es la toma al Palacio de la Justicia. Más de cien muertos en fuego cruzado entre ejército y guerrilleros, por dos días, personas desaparecidas hasta el día de hoy, procesos que se han abierto, procesos que se han cerrado, hasta el punto de tener que estudiar todo desde cero a partir del 2005. Es decir, veinte años después, empezaron a recopilar pruebas de lo sucedido. ¿Será posible que se esclarezca algo? Hoy, doce años después de haber decidido reiniciar, no se ha resuelto nada.

El exterminio de la UP es uno de las más escabrosas muestras de cómo eliminar a un partido político entero. Y para que nos dé más miedo aún, se ha comprobado que agentes del Estado, en compañía del ejército y los paramilitares estuvieron confabulados para llevar a cabo estas masacres. Crímenes como el de Bernardo Jaramillo Ossa, Jaime Pardo y Carlos Pizarro.

Caricatura de Matador para El Tiempo

En el año 1987, fue asesinado en Antioquia Héctor Abad Gómez. Increíblemente este caso estuvo a punto de prescribir, pero lo declararon crimen de lesa humanidad y hasta el día de hoy, sigue abierto.

Para no irnos muy lejos en el tiempo, todos los días se violan las leyes en Colombia, pero todos los días se burlan de ellas, tanto delincuentes como los mismos que la representan. Cada día hay un político sobornado, porque aunque creas que lo sabes todo sobre uno de ellos, aún hay más. Siempre hay más. Cada día hay un sicario que mata y que sale libre a los dos días de estar preso, incluso, el mismo día. Cada día hay un ladrón en la misma situación que el sicario. Cada día, los tenderos, taxistas, buseros y demás son extorsionados por las ODIN.

¿Y la justicia colombiana? “Bien, gracias”. Demostrándonos firmemente, 24 horas al día, 7 días a la semana, que ella aquí no camina, ni cojea, se arrastra.

Cristian Ramírez
Realizador Audiovisual, Cantautor y mal nadador. Escribo para desahogarme con ustedes. ¡Ahí perdonarán!