Elecciones regionales bajo fuego, ¿cómo en los 90?

Solo queda el recuerdo de las elecciones legislativas que se vivieron en marzo de 2018, comicios serenos, con tranquilidad y sin ningún riesgo para la sociedad.

Opina - Política

2019-09-30

Elecciones regionales bajo fuego, ¿cómo en los 90?

Columnista: José David Lozano Londoño

 

Las elecciones regionales que estaremos viviendo en menos de un mes, se convertirán, al parecer, en un espejo retrovisor de violencia de cómo fueron las votaciones en los años 90, con similitudes tales como el acuerdo de paz firmado en esa época entre el Gobierno de Virgilio Barco y el M-19 y, el ahora cuasi fallido acuerdo de paz firmado en 2016 por el entonces presidente Juan Manuel Santos y las FARC – EP, acuerdo que hoy está en cuidados intensivos, después de que altos mandos de la antigua guerrilla anunciaran su retorno al levantamiento en armas, según ellos, por falta de garantías y cumplimiento del Gobierno actual, liderado por el presidente Iván Duque. 

Según El Tiempo, El que fuera número dos de las Farc, «Iván Márquez», cuyo paradero se desconoce desde hace más de un año, reapareció en un video junto con otros exlíderes de la extinta guerrilla para anunciar «una nueva etapa de lucha armada». Y en declaraciones aseveró que, «Anunciamos al mundo que ha comenzado la segunda Marquetalia (lugar de nacimiento de las Farc hace más de medio siglo) bajo el amparo del derecho universal que asiste a todos los pueblos del mundo de levantarse en armas contra la opresión».

Episodio que es nefasto para los anhelos de reconciliación y paz estable y duradera que la gran mayoría de colombianos deseamos, un episodio que le brinda todas las herramientas a la extrema derecha, el uribismo, para sostenerse políticamente en el tiempo y los medios de comunicación hacerle creer a la sociedad que tenían la razón.

Un craso error de estos altos miembros de las FARC-EP, pensar que la lucha armada en el Siglo XXI va dar algún resultado en términos políticos, es la mejor manera de engrosar el discurso belicista, basado en el miedo y la manipulación que hemos sufrido los últimos 60 años, así como las masacres de los llamados “falsos positivos” y el enriquecimiento del 1 % de la población colombiana que se aprovecha de la coyuntura, todo un recetario incongruente a lo que dicen pregonar como ideología política, el marxismo-leninismo. (La dictadura del proletariado nunca dictó estos lineamientos).

Una coyuntura política que deja, según autoridades judiciales, a tres candidatos a Alcaldías asesinados, cuatro a Concejos, más de 40 amenazados y 402 municipios en riesgo de sufrir episodios de violencia política, una verdadera pena, mucho más teniendo en cuenta las elecciones legislativas que se vivieron en marzo de 2018, comicios serenos, con tranquilidad y sin ningún riesgo para la sociedad. ¡Cómo deben ser las contiendas electorales en países que viven en paz!  

Ahora bien, debo dejar claro que la poca implementación del acuerdo de paz por parte del Gobierno de Iván Duque, añadiéndole las objeciones a la Ley Estatutaria de la JEP, la endeble seguridad jurídica para los excombatientes, el abandono de las zonas veredales transitorias de normalización (ZVTN) y el nulo apoyo a los proyectos productivos, fueron el talón de Aquiles para la reorganización de esta nueva estructura de las FARC y el inicio de una nueva violencia. 

Sin duda alguna, el Gobierno de Iván Duque tiene una gran responsabilidad en esta nueva confrontación en armas de colombianos en las selvas y ciudades, pero los altos mandos como «Santrich», «Márquez», «El Paisa», entre otros, no se quedan atrás, hacen el mejor esfuerzo para darle más oxígeno al adversario político con una frenética locura que hacen llamar “la segunda Marquetalia”, y no es así, lo único que hacen es blindarle el discurso a la extrema derecha colombiana, que ha sabido utilizar el miedo, las mentiras y la manipulación para gobernar. 

La única manera de transformar el país es en las urnas, y no es romanticismo utópico, es la realidad social que nos debe llevar a reflexionar, ya la sociedad está cansada de las armas y la violencia, lo único que hacen, algunos desertores de las FARC, es generar más rechazo, enlodar el resurgimiento de los nuevos liderazgos con ideas progresistas y enquistar en el poder a los mismos de siempre. 

«Márquez», ¡El único amparo del derecho universal que asiste a todos los pueblos del mundo es tener una paz estable, duradera, con verdad, justicia, reparación y no repetición! 

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José David Lozano
Mercadólogo, Cs Económicas, Posgrado en Desarrollo local, territorial y economía social, Especialización en Estudios Políticos, Candidato a Mg en Gobierno, Animalista y Vegetariano.