El que quiere estudiar busca oportunidades, pero si no existen quedará sometido a lo ya establecido

Quiero contrariar a los que dicen que los beneficios económicos dañan la productividad de las personas, yo soy un ejemplo de ello, si no hubiera sido becada probablemente estaría hundida en una deuda universitaria con el Icetex, estancada en la pobreza «bregando» por un largo periodo para salir de ella y frustrada con los salarios encontrados como profesional.

Narra - Educación

2021-06-15

El que quiere estudiar busca oportunidades, pero si no existen quedará sometido a lo ya establecido

Columnista:

Ruth Carolina Quezada Díaz

 

Recopilando los recuerdos que vienen a mi mente sobre los logros de algunos famosos, y para el caso de mi background como deportista, puedo concluir que el miedo a perderlo todo o a llegar al final de nuestro camino; en especial de nuestros sueños, puede generar una extrema fuerza de motivación para hacer un excelente trabajo en cualquier etapa de nuestras vidas.

Me pasó cuando estaba por terminar la universidad, entrenaba en la selección de Taekwondo y no había participado en ningún nacional universitario. Yo sabía que probablemente era mi última oportunidad para demostrar que sí podía lograr victorias reconocibles en el deporte. Recuerdo que di tanto de mí en cada entrenamiento y en mis estudios, que muchas personas de mi alrededor quedaron tocadas. Diez años después, ellos recuerdan marcadamente todos mis sacrificios para ir a esos Juegos Nacionales Universitarios de Medellín 2011, donde obtuve medalla de plata, reconocimiento que contadas personas de mi universidad han podido lograr.

No puedo alardear porque existen muchos deportistas mejores que yo, dedicados desde muy pequeños a la actividad. Aun así, todas las variables y osadías por las que pasé para continuar mis entrenamientos y terminar la universidad me hacen reflexionar de lo que podemos lograr con esfuerzo, dedicación y oportunidades.

Me sostuve plenamente del apoyo económico y moral de mis padres, de la grandiosa y oportuna ayuda monetaria de la Fundación Belcorp, de los apoyos que Bienestar Universitario otorgaba, de los descuentos para estratos 1 y 2 de la universidad, de los consejos que personas con experiencia financiera nos podía aportar, de mi esposo y del apoyo de mis amigas de Ingeniería Ambiental.

Contar la cantidad de personas que influyeron en mi educación universitaria hace ver que cada aporte es un grano de arena para la futura sociedad, que cada oportunidad otorgada por las personas con poder de decisión económico, logran generar cambios en el presente de un adolescente y en el futuro de una familia.

Tantas personas influyeron para lograr un objetivo claro y definido de mi vida, muy arraigado gracias a mis padres y a los docentes del Colegio Reina de la Paz, quienes siempre han tenido claro que la educación es un valor intangible, es una parte de nosotros que solo nos pueden arrebatar con la muerte. Así pierdas todo en tu vida y vuelvas a iniciar de nuevo, no empezarás de cero, porque siempre tendrás una herramienta necesaria para sobrellevar la vida en un camino cada vez más feroz.

A poco tiempo de cumplir treinta años estoy tan agradecida con la vida y orgullosa de todo el trabajo realizado hasta ahora, me encuentro vinculada a una gran compañía para realizar interventoría en un proyecto de concesión vial y tengo una familia maravillosa.

Encuentro la coyuntura de mi país, el motivo para expresarme, decir que, no me llegó ninguna una ayuda directa del estado para mi educación superior, pero puedo demostrar con mi historia de vida que los subsidios son necesarios y que los prestamos deben ser la segunda opción estatal.

Quiero contrariar a los que dicen que los beneficios económicos dañan la productividad de las personas, yo soy un ejemplo de ello, si no hubiera sido becada probablemente estaría hundida en una deuda universitaria con el Icetex, estancada en la pobreza «bregando» por un largo periodo para salir de ella y frustrada con los salarios encontrados como profesional.

Cuando un joven no empieza su vida adulta desde cero, sino desde menos 40 o 50 millones, también se le está quitando la posibilidad de salir del ciclo de la pobreza. Algunos no entenderán, porque el apoyo económico de sus generaciones pasadas es una catapulta para el mundo moderno, pero para quienes solo andan con sus propios zapatos darán todo de sí para trabajar en la que ven como su última oportunidad para evitar una vida orientada a subsistir, y lograr una para empezar a vivir. Solo el que quiere estudiar busca oportunidades, pero si no existen quedará sometido a lo ya establecido.

Quiero otorgar el beneficio de la duda y darles algo de esperanza para los que no creen que la educación puede generar futuras oportunidades a poblaciones vulnerables y recordar que el estudio no es un privilegio para los que tienen dinero o los pilos del país, sino para todos los que quieren trabajar por un mejor país.

 

 

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Ruth Carolina Quezada Díaz